Lunes, 13 de julio de 2009

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https://hunnapuh.blogcindario.com/2009/07/03199-honduras-empresarios-y-militares-protagonistas-de-un-un-golpe-anunciado-leticia-salomon.html


Continuaci?n...

D.     EL PAPEL DE LOS MILITARES

  Conforme avanzaba la confrontaci?n entre poderes del Estado, en una evidente crisis de ingobernabilidad pol?tica, la alianza opositora comenz? a acercarse al Jefe del Estado Mayor Conjunto, General Romeo V?squez Vel?squez, y a la Junta de Comandantes, para pedirles que no obedecieran las ?rdenes del presidente de la Rep?blica, de repartir las cajas para la encuesta de opini?n en todo el pa?s. A la vez que negociaba con la c?pula militar en privado, colocaba en la agenda p?blica a militares retirados, protagonistas de la d?cada de los ochenta, formados en plena guerra fr?a, reafirmando posiciones anticomunistas, incitando a la desobediencia y haciendo llamados a la insubordinaci?n de los militares activos. La crisis permiti? que personajes sumidos en el anonimato adquirieran visibilidad y se convirtieran en referentes notables para los medios de comunicaci?n de la alianza opositora, militarizando la agenda de los medios y polarizando la sociedad en dos grupos fuertemente enfrentados, los que estaban a favor y los que estaban en contra. La destituci?n del Jefe del Estado Mayor y la renuncia del Secretario de Defensa, Edmundo Orellana, fue una consecuencia l?gica de la presi?n pol?tico-jur?dica a que se vieron enfrentados los militares durante varios d?as de confrontaci?n.

  Hasta ese momento las Fuerzas Armadas aparec?an como v?ctimas de la polarizaci?n civil en el plano pol?tico. A partir de ah? y luego de la restituci?n pol?tico-judicial del General en su cargo, y despu?s de su reconocimiento p?blico en el Congreso Nacional como ?h?roe nacional?, por haberle desobedecido al Presidente de la Rep?blica, el militar comenz? a participar en marchas y protestas callejeras, y a dar entrevistas para los medios opositores, defini?ndose claramente del lado de la alianza pol?tico-econ?mica-medi?tica. La Junta de Comandantes, constituida por los Jefes de las tres fuerzas y el Inspector General, adem?s del propio Jefe del Estado Mayor Conjunto, decidi? involucrarse en la confrontaci?n tomando partido por la alianza opositora y ejecutando el golpe de Estado de la ma?ana de 28 de junio. Muchos a?os de profesionalizaci?n y creciente subordinaci?n militar a los gobiernos leg?timamente constituidos fueron echados por la borda por los Comandantes militares que prefirieron anteponer sus intereses y rencores particulares, y sucumbir ante el poder econ?mico y pol?tico, cometiendo uno de los errores m?s grandes que marcar?n negativamente a su instituci?n. En estos 28 a?os de construcci?n democr?tica, las Fuerzas Armadas lograron construir paso a paso una fuerte legitimidad ante la sociedad, al grado que aparec?an en las encuestas con un nivel de aceptaci?n similar al de la iglesia cat?lica. Verlos en la calle, al lado de la Polic?a, persiguiendo y golpeando a ciudadanos hondure?os que se plantaron para rechazar el golpe de Estado, representa un retroceso grave por el cual pagar?n su precio ante la historia y ante la sociedad.
 

 E.      LAS CONTRADICCIONES DEL CONGRESO NACIONAL

  Lo ocurrido en el Congreso nacional durante el domingo 28 de junio pasar? a la historia del pa?s como un ejemplo de los extremos a los que puede conducir la combinaci?n de intolerancia, manipulaci?n del significado de la democracia, intereses personales, ideologizaci?n del conflicto pol?tico y rivalidades intrapartidarias. Lo m?s lamentable es la reproducci?n de los viejos m?todos militares que combinaban mentiras sostenidas como verdades, silencio oficial ante la situaci?n cr?tica, sometimiento de los medios de comunicaci?n opuestos al golpe, desinformaci?n, ausencia de informaci?n sobre lo que ocurre, intervenci?n de tel?fonos, detenci?n de funcionarios, represi?n de manifestantes, interrupci?n del fluido el?ctrico, intento de controlar la comunicaci?n electr?nica y auto proclamaci?n como defensores de la naci?n. Lo anterior dio lugar a una serie de contradicciones en que incurrieron los diputados y allegados, reproducidas fielmente por los medios de comunicaci?n, las cuales se resumen en lo siguiente:


  1.       La carta de renuncia del Presidente del Ejecutivo

  La justificaci?n del golpe de Estado fue la renuncia que supuestamente hab?a firmado y sellado el presidente de la Rep?blica el domingo 28 de junio, en la que indicaba que lo hac?a por razones de salud y para preservar la paz de la naci?n. La carta presentaba fecha del jueves 25 de junio, fecha en que se hab?a planificado el golpe de Estado como producto de las conversaciones entre el presidente del Congreso Nacional y el Jefe del Estado Mayor Conjunto y en la cual esperaban inhabilitar al Presidente de la Rep?blica.


  2.       Sustituci?n versus derrocamiento

  La argumentaci?n central utilizada por los diputados del Congreso Nacional es que ante el vac?o dejado por la renuncia del Presidente de la Rep?blica, el Congreso Nacional se ve obligado a sustituirlo por el Presidente del Congreso, a quien le toca constitucionalmente la sucesi?n en el cargo. Sin embargo, ellos mismos y sus allegados han ca?do en contradicciones al repetir que el presidente ha sido derrocado, relevado de su cargo, inhabilitado o separado del mismo por incumplir ?rdenes judiciales. El Decreto Legislativo estableci? improbar la actuaci?n del Presidente de la Rep?blica y separarlo de su cargo.


  3.       Esp?ritu de cuerpo versus intereses partidarios

  El Congreso Nacional ha asumido posiciones bastante homog?neas ante el golpe de Estado. Ha aparecido como un poder del Estado confrontado con otro poder del Estado, sin distinciones partidarias entre liberales y nacionalistas, aunque a nivel individual cada uno apuesta a sus propios intereses, como la distribuci?n de cargos p?blicos en los siete meses que faltan para que el Presidente Zelaya termine su per?odo presidencial, y la distribuci?n de cargos en el Congreso Nacional, una vez que inicie el pr?ximo gobierno. Los nacionalistas apostaron al golpe confiando que esta crisis ahondar?a las diferencias del partido Liberal y les har?a perder las elecciones de noviembre. Los liberales apostaron al golpe pensando que el control del gobierno por siete meses les permitir? disponer de recursos p?blicos para financiar su campa?a y ganar los comicios de noviembre.


  4.       Micheletti -de candidato perdedor a presidente defacto

  La p?rdida de las elecciones primarias de su partido ante su opositor Elvin Santos, no fue un obst?culo para incorporarlo como socio menor en el proceso de golpe de Estado, porque esa alianza lo fortalec?a frente al Presidente quien luc?a aislado de su partido. El resentimiento generado como resultado de sus frustradas aspiraciones presidenciales por la v?a legal, se vio compensado ante la posibilidad de ser presidente por la v?a ilegal, como producto de un golpe de Estado.


  F.      LAS DEBILIDADES GENERADORAS DE LA CRISIS

  Es indudable que la crisis pol?tico-institucional que desemboc? en el golpe de Estado del 28 de junio, tiene ra?ces en la estructura del sistema pol?tico y en sus debilidades para enfrentar adecuadamente los retos que supone la construcci?n de la democracia en nuestro pa?s, entre las cuales podemos se?alar las siguientes:

  1.       Politizaci?n partidaria de las instituciones

  Todas las instituciones del Estado son pol?ticas por naturaleza, pero imprimirle un sello partidario excluyente, subordinado e irrespetuoso, traspasa los l?mites de lo aceptable y se convierte en una debilidad que puede convertirse en una amenaza para el fortalecimiento democr?tico. La falta de independencia y la limitaci?n de la autonom?a para desempe?arse frente a la ciudadan?a se convierte en una fuerte debilidad que ha aflorado en esta crisis con dimensiones tan grandes que deben motivar a una profunda reflexi?n.


  2.       Candidatura presidencial de los Presidentes del Poder Legislativo

  En los ?ltimos a?os se ha observado una creciente tendencia a la confrontaci?n entre los poderes Legislativo y Ejecutivo, particularmente en los dos ?ltimos a?os de gobierno, cuando comienzan a definirse los precandidatos y candidatos a la Presidencia de la Rep?blica. Un factor explicativo clave es el lanzamiento de las candidaturas presidenciales de los presidentes del Congreso Nacional que lleva al parlamento a poner distancia ante el poder Ejecutivo e inclusive confrontarlo, para obtener una mayor aceptaci?n popular o para comenzar a ejercer el poder antes de obtenerlo. En a?os pasados se realiz? una reforma encaminada a impedir que este tipo de candidaturas se pudieran lanzar sin antes haber renunciado a su cargo, pero la misma politizaci?n de las instituciones, en particular del Sistema Judicial, ha hecho que los dos ?ltimos presidentes de ese poder del Estado hayan lanzado sus candidaturas a pesar de la prohibici?n derivada de una reforma constitucional.


  3.       Incapacidad pol?tica para lograr acuerdos

  De manera creciente se ha observado la incapacidad pol?tica para articular consensos y alcanzar acuerdos, caracter?stica que libr? en el pasado a nuestro pa?s de los enfrentamientos b?licos que se produjeron en otros pa?ses de Centroam?rica. Esta tendencia ha llegado a su m?xima expresi?n en la crisis que condujo al actual golpe de Estado, situaci?n que pudo evitarse si hubiera existido voluntad pol?tica para ceder en las dos partes en conflicto, mayor disposici?n a la negociaci?n y mejor preparaci?n para la soluci?n pac?fica de los conflictos.


  4.       Recurrencia a poderes arbitrales

  Una gran debilidad del sistema pol?tico hondure?o, muy vinculada a la anterior, es la constante b?squeda de poderes arbitrales para solucionar los conflictos. La recurrencia a las Fuerzas Armadas es la actitud que lo ha caracterizado hist?ricamente, aunque esta decisi?n ha terminado siempre, como ahora, en golpes de Estado, luego de otorgarles un protagonismo pol?tico que no les corresponde. Una nueva manifestaci?n de esta tendencia se expresa en la recurrencia a las iglesias como factor mediador y arbitral, papel que tampoco les corresponde por la condici?n laica del Estado hondure?o. En este proceso de polarizaci?n y posterior golpe de Estado, las iglesias hondure?as, tanto la cat?lica como las evang?licas, no s?lo fallaron en su papel mediador sino que se inclinaron por una de las fuerzas en conflicto, exacerbando los ?nimos e intensificando la polarizaci?n. Esta tendencia es negativa porque le concede protagonismo pol?tico a dos instituciones que no deben tenerlo porque ocupan y deben ocupar espacios que no deben estar contaminados por la pol?tica.
 

5.       Cultura de la intolerancia, el irrespeto y la confrontaci?n
 
Una caracter?stica relativamente nueva del sistema pol?tico hondure?o es la intolerancia a los que son y piensan diferente; el irrespeto al otro, incluidas las m?ximas autoridades de nuestro pa?s; y la tendencia a convertir di?logos en confrontaci?n. Esta situaci?n se ha observado con mucha preocupaci?n en la crisis actual tanto en el ?mbito pol?tico como en el ?mbito social. Llama la atenci?n que la confrontaci?n lleg? al l?mite, provocada y estimulada por los medios de comunicaci?n de la alianza opositora, impregnando a la sociedad de lo que hasta ahora ha sido una caracter?stica de los medios de comunicaci?n en general: ofensas, lenguaje soez, gritos, invasi?n de la privacidad, agresi?n, acusaciones infundadas. Todo ello se vio en este proceso, lo que imposibilita m?s la b?squeda de consensos y la soluci?n pac?fica de los conflictos.


  G.     UN GOLPE AL PROCESO DEMOCR?TICO

  Si no fuera por el drama provocado por el golpe de Estado, la detenci?n y expulsi?n del Presidente de la Rep?blica, la represi?n de manifestantes, las violaciones a las garant?as individuales y los controles a la libertad de expresi?n, provocar?a hilaridad la forma en que los pol?ticos hondure?os definen la democracia, el orden democr?tico y el fortalecimiento institucional. Mantienen el viejo concepto ideologizado de democracia que colocaba a los militares como sus m?ximos defensores, consideran orden democr?tico al castigo impuesto al Presidente de un poder del Estado por atreverse a desafiar al Congreso Nacional y denominan fortalecimiento institucional a la rapidez con que nombran a su sustituto y a su nuevo gabinete. La situaci?n se volver?a m?s hilarante si los escuchamos razonando sobre por qu? lo sucedido no puede definirse como un golpe de Estado: no lo es, dicen, porque siguen existiendo los tres poderes, no se ha roto el orden constitucional y no hay militares al frente de las instituciones del Estado.

  Los pol?ticos hondure?os le han dado un fuerte golpe al proceso de construcci?n democr?tica que se ha venido gestando en los ?ltimos 28 a?os, demostrando intolerancia, irrespeto a la independencia de poderes, autoritarismo, ignorancia de los cambios que se han producido en el contexto internacional, ambiciones desmedidas, subordinaci?n a los grupos econ?micos y un profundo irrespeto al Estado de Derecho.

  Las Fuerzas Armadas se volvieron c?mplices del rompimiento del orden constitucional y le provocaron un profundo da?o a su imagen institucional, sustituyendo su condici?n profesional, apol?tica y no deliberante, por la condici?n peyorativa de gorilas con que se les conoc?a hasta la d?cada de los ochenta. Se sumaron al juego de los protagonistas de la alianza pol?tico-econ?mica y medi?tica, y se convirtieron en instrumento para que ellos lograran sus objetivos y se quedaran con la gloria, mientras la instituci?n se quedaba con la ignominia.

  Todas las personas, grupos y pol?ticos tienen derecho a apoyar o rechazar sistemas ideol?gicos que caracterizan a los pa?ses de nuestro continente; a lo que no tienen derecho es a imponer su criterio particular como criterio general de la sociedad, a impedir que un presidente termine su mandato constitucional porque no comparten con ?l sus simpat?as personales con otros presidentes y a impedir que la ciudadan?a sea consultada sobre cualquier tema, incluyendo la elaboraci?n de una nueva Constituci?n. Manifestarse sobre estos y otros temas, es tambi?n un derecho de todos, pero expresar p?blicamente nuestras preferencias y gritarlas con toda la fuerza que podamos, no nos hace superiores a los otros.

?Consultar a la ciudadan?a no puede ser nunca un acto ilegal: cuando los integrantes de la alianza pol?tica-econ?mica y medi?tica asuman el significado de esta frase, ser? un gran indicador de avance en cultura pol?tica democr?tica.

?Reconocer y respetar la coexistencia de personas, partidos y pa?ses que son o piensan diferentes, ser? un gran indicador de que las Fuerzas Armadas hondure?as superaron su condici?n primitiva y atrasada.

Emitir una opini?n no implica obligatoriamente estar a favor o en contra, cuando la sociedad hondure?a asuma este criterio, ser? un gran indicador de su capacidad para debatir y proponer.
 
 
Tegucigalpa, Honduras, 29 de junio de 2009

 


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Tags: Honduras, Crisis, Leticia Salomón

Publicado por hunnapuh @ 15:30  | Internacional
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Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 15 de julio de 2009 | 16:38
Los militares siempre han sido los sirvientes de los grandes empresarios. Eso ya no es de extra?ar.