Viernes, 27 de marzo de 2009


Llegar a ser magistrado de la Corte Suprema de Justicia es el sueño de todo abogado. Algunos de ellos al parecer, están dispuestos a hacer cualquier cosa para lograrlo.

 

Después de la firma de los acuerdos de paz se creó un nuevo mecanismo constitucional para lograr una elección mas acorde a los nuevos tiempos, que nos trajera la tan ansiada justicia. Pero todo indica que vamos de retroceso, que ahora estamos mas lejos que antes de lograr un verdadero organismo de justicia.

 

Hasta la Embajada de los EUA ha metido su cuchara en este tema. En varias ocasiones se ha referido a la incapacidad del Órgano Judicial, a su corrupción, a la forma lenta en que administra la justicia. Sobre ellos recae una buena parte de la responsabilidad por el auge de la delincuencia.

 

Ni mi sombra está a salvo...

La reforma constitucional que se hizo en el marco de los acuerdos de paz, le aseguró a este Órgano del Estado un presupuesto suficiente al señalar que en ningún caso podría ser menor al 6% del presupuesto nacional. En ese momento se argumentaba que muchos de los problemas de la justicia eran por falta de dinero. Jueces mal pagados eran fáciles presas de la corrupción. La falta de recursos materiales, infraestructura inadecuada eran la causa de los males. Por ello, pensando que con más dinero se resolverían las cosas se hizo la mencionada reforma constitucional. Ahora tenemos un Órgano Judicial con bastante dinero pero con los mismos problemas endémicos.

 

Además se buscó democratizar al máximo la forma de elección. Los abogados deberían de participar proponiendo candidatos, electos en votación secreta. Se le dio al Consejo Nacional de la Judicatura la facultad de proponer, este organismo es encargado de evaluar la calidad de los jueces, por tanto se consideró que tendría suficientes criterios para hacer buenas propuestas.

 

Votaré por mi compadre...

El problema estaba en la forma de elección de los Magistrados en la Asamblea Legislativa, que exige los dos tercios de los votos para nombrarlos. Este sistema de votación calificada que se concibió para obligar a los legisladores a consensuar en torno a los mejores candidatos se fue deformando, convirtiéndose en una forma de negociar cuotas partidarias de magistrados entre el PCN, el FMLN y ARENA.

 

Así, cada tres años, que hay que elegir cinco magistrados, existe una tabla matemática de distribución partidaria: Dos magistrados para ARENA, dos Magistrados para el FMLN y un Magistrado para el PCN. Cada partido escogía entre los diferentes candidatos que los diversos sectores proponen a los mas fieles y afines a sus respectivos institutos políticos, no importa que su capacidad sea ínfima. De esta manera la Corte Suprema de Justicia se fue llenando de abogados incapaces y corruptos pero fieles a los intereses de los institutos políticos que los nombraron.

 

La balanza sirve de mucho...

Pero en esta elección las cosas están empeorando. El Consejo Nacional de la Judicatura, en el grupo que le corresponde proponer, ha nombrado a tres de sus mismos integrantes. Es decir, se están auto proponiendo como candidatos. Esto es el colmo de la inmoralidad y la falta de ética. Por ello ha provocado un generalizado rechazo de la comunidad abogadil del país y otras instituciones que velan por el desarrollo del derecho y la justicia en el país.

 

Los medios de comunicación han destacado el caso en los últimos días, lo cual es positivo. Al menos se crea un ambiente de castigo moral para los infractores, cuya ambición no les permitió medir las consecuencias de sus actos. La presión para que rectifiquen es grande. Solo debemos esperar que si lo hacen no vayan a aparecer figuras como la del actual Presidente de la CSJ Agustín García Calderón. Este señor ya destiló suficiente incapacidad y ya generó demasiado desprestigio al órgano que preside como para que pretenda reelegirse, solo por el hecho que cuenta con el apoyo del PCN.

 

Me identifico con ellos...

La indignación nacional por esta actitud de los miembros del CNJ es justa, pero debemos ir al fondo del asunto. Debemos de exigir a los diputados y a los partidos que en esta elección se decidan por los mejores y no por las más fieles. Esto podría iniciar un proceso positivo para mejorar la calidad del Órgano Judicial.

 

Algunos comentaristas, conocedores de las realidades de la comunidad jurídica salvadoreña, han señalado que la mayoría de los candidatos propuestos no representan lo mejor de este gremio. Que hay bastante mediocridad e incapacidad en los propuestos. Por ello se impone la necesidad que la Asamblea Legislativa haga una evaluación lo mas seria y objetiva posible, para poder encontrar lo mejor de las listas propuestas.

 

Solo esperaría que así como los medios de comunicación le dieran cobertura a esta actitud indigna del Consejo Nacional de la Judicatura, también estén vigilantes de las decisiones finales que se tomarán en el Primer Órgano del Estado.

 

Ayutuxtepeque, jueves, 26 de marzo de 2009.


Tags: Órgano Judicial, justicia, derecho

Publicado por JJmar @ 0:30  | Situacion Actual
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