Lunes, 09 de marzo de 2009

Fotos de Diario colatino.


Me atrevería a decir que ha sido la más grande concentración humana en toda la historia de El Salvador. No encuentro otra similar en la historia nacional. Más grande que los cierres de las elecciones de la Unión Nacional Opositora (UNO) en 1972 y 1977. Mayor que cuando Napoleón Duarte regresó al país después del Golpe de Estado del 15 de octubre de 1979. Mayor que la manifestación de la Coordinadora Revolucionaria de Masas (CRM) en enero de 1980. Más grande que las concentraciones religiosas cuando las visitas al país de Juan Pablo II. Mas grande que todos los cierres de campaña de las elecciones que hemos tenido en El Salvador desde 1982 hasta la fecha.

 

Es difícil calcular un número aproximado, pero puedo decir con seguridad que fue mayor de 250,000 personas. Desde la tarima sobre la Juan Pablo II a la altura del Banco Central de Reserva, hasta casi llegando a Soyapango. Creo que superó las expectativas de los organizadores e impactó positivamente la masa votante de Mauricio Funes.

 

Tal como lo he señalado en otras ocasiones no creo que las grandes concentraciones de masas definan la victoria electoral de un partido, pero si debo reconocer, que al menos en este caso ayudará mucho.

 

Es importante señalar que buena parte del éxito es consecuencia de la capacidad organizativa y movilizadora del FMLN como aparato electoral. Pero considero que hubo una enorme masa de población que se movió por su propia motivación y con sus propios recursos, lo cual es muy valioso. Esta masa que se movió espontáneamente fue la que superó las expectativas, pues rebasaron la capacidad de movilización del FMLN como aparato electoral. Además este sector constituye un fenómeno político que no habíamos observado en las últimas décadas.

 

Las grandes movilizaciones de la UNO en la década de los setenta, eran completamente espontáneas. Nadie se movilizaba en buses pagados por los organizadores, nadie recibía dinero por asistir a las actividades, todo era completamente voluntario. Como diría Will Salgado “de choto”. Pero a partir de los años ochenta fuimos acostumbrando a la gente a moverla en buses, a regalarle comida y hasta dinero por asistir a los eventos. Esto se volvió costumbre y ha sido practicado por derechas, izquierdas y centros. Por políticos, sindicalistas, religiosos, etc. Por tanto la capacidad movilizadora ha estado ligada a la capacidad financiera.

 

En este evento del FMLN hubo mucha movilización en buses, hubo decenas de miles de acarreados, pero lo valioso es toda una masa de ciudadanos que asistieron, por su cuenta, atendiendo un llamado de su conciencia. Lo hicieron al estilo de los años setenta. Es esto lo que me llena de esperanza.

 

Si tomamos en cuenta que el día de las elecciones se necesita un aparato de defensa del voto de unas sesenta mil personas por partido, creo que el FMLN no tendrá grandes problemas en reclutarlos. Además esta concentración les provee de la suficiente motivación para realizar su trabajo ese día. Pero el FMLN no debe confiarse.

 

Me preocupó escuchar a algunos dirigentes del FMLN y de las organizaciones que apoyan el esfuerzo de Mauricio, señalar contentos y confiados que ya el triunfo está asegurado. Como tuve la oportunidad de estar encaramado en la tarima principal, aproveché para decirles que no se confíen demasiado, que el triunfo no está asegurado para nadie. Que la batalla final se librará el 15 de marzo y es mejor guardar la festividad para después de las ocho de la noche de ese día. A algunos no les gustó mi comentario y les cayó como baldada de agua helada, pero la mayoría entendió y me dieron la razón. No nos podemos confiar ni atener.

 

Los que ya tenemos algunos días de andar en estas vueltas recordamos la historia de la derrota de Daniel Ortega y el FSLN y la victoria de doña Violeta de Chamorro en febrero de 1990. El cierre del FSLN fue espectacular, también me tocó estar en la tarima principal y daban ganas de llorar de emoción cuando veíamos los mares de gente apoyando a Daniel. Pareció que toda Nicaragua llegó al cierre de campaña del FSLN. Doña Violeta hizo un cierre con unos cuantos miles de asistentes, para colmo llegó enyesada de un pie, con muletas. Todos creímos que Daniel iba a derrotar a “la Viejita”. Pero la historia de lo sucedido la conocemos todos.

 

Por ello, no se debe pensar que ya el arroz se cocinó. El FMLN debe prepararse para la defensa del voto ciudadano. Esto requiere capacitar a los miembros de las JRV y los vigilantes. Hay que enseñarles la parte legal y la parte práctica. Hay que entrenarlos para enfrentar las distintas maniobras fraudulentas que pueden ocurrir ese día. Garantizar la movilización de todo este ejército desde temprano de la mañana del día D, preparar todo el aparato logístico y de avituallamiento. Tener aceitado el sistema de comunicaciones tanto de información de los incidentes durante la votación, como de recolección de la información de los resultados electorales. Tener listo el centro de recepción y procesamiento de los resultados electorales. Lo anterior es solo una parte mínima de la inmensa tarea que ese día debe desplegarse.

 

Aunque la propaganda se cierra el miércoles a la media noche, creo que las cartas mas altas ya fueron lanzadas, quedarán pequeños cierres, mantener la controversial la pinta y pega, así como otras actividades de menor envergadura. Ahora la clave es prepararse para el 15 de marzo.

 

Ayutuxtepeque, domingo, 08 de marzo de 2009.


Tags: Campaña Electoral 2009, candidatos, Mauricio Funes

Publicado por JJmar @ 1:00  | Politica
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