Lunes, 05 de enero de 2009

Para los que gustan de las matemáticas....les dejo esta joyita matemático-literaria:


Romance de la derivada enésima y el arcotangente.

Veraneaba una derivada enésima en un pequeño chalet situado em la recta del infinito del plano de Gauss cuando conoció a un arco tangente simpatiquísimo y de espléndida representación gráfica, además de pertenecer a una de las mejores familias trigonométricas.

En seguida notaron que tenían propiedades comunes.

Un día en casa de unas parábolas, que habían ido allí a pasar una temporada con sus ramas parabólicas, se encontraron en un punto aislado de ambiente muy íntimo; se dieron cuenta de que convergían hacia límites que se diferenciaban tan poco como se quiera. Había nacido un romance.

Acaramelados en un entorno de radio epsilón, se dijeron mil teoremas de amor.

Cuando el verano pasó y las parábolas habían vuelto a su origen, la derivada y el arcotangente eran novios. Entonces comenzaron los largos paseos por las asíntotas siempre unidos por un punto común: los interminables desarrollos en serie bajo los conocidos llorones del lago y las innumerables sesiones de proyección ortogonal.

Hasta fueron al cine, donde vieron a una troupe de funciones logarítmicas dar saltos infinitos en sus discontinuidades. En fin, lo que eternamente hacían los novios.

Durante un baile realizado por unas cartesianas primas del arcotangente, la parejita pudo obtener el mismo radio de curvatura en varios puntos. Las series melódicas eran de ritmo uniformemente creciente, y la parejita giraba entrelazada alrededor del mismo punto doble. Del amor había nacido la pasión. Enamorados locamente sus gráficas coincidían en más y más puntos.

Con el producto de las ventas de algunas fincas que tenían en el campo complejo, el arcotangente compró un recinto en el campo de Riemann. En la decoración se gastó hasta el último infinitésimo. Adornó las paredes con unas tablas de potencias de "e" preciosas, puso varios cuadros de divisiones del término independiente, que costaron una burrada. Empapeló las paredes con unas gráficas muy conocidas y puso varias paraboloides de revolución rusa, de los que surgían desarrollos tangenciales en Aor. Y Bernouilli les prestó su leniscata para adornar el salón durante los primeros días. Cuando todo estuvo preparado el arcotangente se trasladó al punto impropio y contempló satisfecho su dominio de existencia.

Varios días después fue en busca de la derivada y cuando llevaban un rato charlando de variables abstractas, le espetó sin más: "¿Por qué no vamos a tomarmos a mi apartamento?, de paso lo conocerás, ha quedado monísimo".

A ella que le quedaba muy poco para anularse, tras una breve discusión de resultado optó por ir.
El novio le enseñó su normario y ella quedó integrada. Los neperianos y una música armónica simple hicieron que entre sus puntos hubiera una correspondencia unívoca. Unidos así miraron el espacio euclídeo.

Los asteroides rutilaban en la bóveda de Viviany.
¡Eran felices!

"¿No sientes calor? "- dijo ella

"Yo sí, ¿y tú?"

"Yo también"
"Ponte en forma canónica, estarás más cómoda"

Entonces, él se fue quitando constantes; después de artificiosas operaciones, la puso en paramétricas racionales...

"¿Qué haces? Me da vergüenza..." -dijo ella.

"Te amo, estoy inverso por tí, déjate besar en el origen, no seas cruel. Ven, dividamos por un momento la nomenclatura ordinaria y tenderemos juntos al infinito".

Él la acarició sus máximos y mínimos y ella se sintió descomponer en fracciones simples (las siguientes operaciones quedan a la interpolación del lector).

Al cabo de algún tiempo, la ordenada perdió su periodicidad.

Posteriores análisis algebráicos demostraron que su variable había quedado aumentada y que su matriz era distinta de cero.

Ella le confesó a él, saliéndole los colores factor común: "Voy a ser primitiva de otra función".

Él le respondió: "Podríamos eliminar el parámetro elevando al cuadrado y restando".

"Eso es que ya no me quieres".

"No seas irracional, claro que te quiero. Nuestras ecuaciones formarán una superficie cerrada, confía en mí."

La boda se preparó en un tiempo diferencial, para no dar que hablar en el círculo de cónicas.

Los padrinos fueron el padre de la novia, un polinomio lineal de exponente entero y la madre del novio, un asteroide de noble asíntota. La novia lucía coordenadas cilíndricas de "Saating" y un velo de puntos imaginarios.

Ofició la ceremonia Cauchy, auxiliado por Pascal y el nuncio S. Monseñor Cramer.

Hoy día el arcotangente, tiene un buen puesto en una fábrica de series de Fourier, y ella cuida lindos términos de grado menor producto cartesiano de un complejo amor.


Tags: matemáticas, humor nerd

Publicado por hunnapuh @ 8:27  | Cuentos y Humor
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Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 05 de enero de 2009 | 10:10
JAJAJA est? genial...Ojos locos
Publicado por Invitado
Lunes, 05 de enero de 2009 | 11:20
simplemente genial, muchas gracias por este tipo de relax y de recordatorio de que no hay nada m?s rom?ntico que las matem?ticas bien comprendidas.
Publicado por pintagorras
Lunes, 05 de enero de 2009 | 16:32
Tambi?n el matrimonio es como las matem?ticas:
SUMA de problemas
RESTA de libertades
MULTIPLICACI?N de los pleitos
DIVISI?N de los bienes.

Porque uno menos uno da cero, y como cero es nulo, mejor que te den por el c...
Publicado por Invitado
S?bado, 10 de octubre de 2009 | 11:52
Hoola zta super genial!!!!
demuestra q las matematicas son muy facinantes
y tanto que hasta romantikos nos podemos Amor
saludos a los ingenieros Flash