Domingo, 31 de agosto de 2008
Por *Pocote

En anterior comentario decíamos que no siempre las sigilosas maniobras del gobierno para ocultar la corrupción han dado buenos resultados, debido a lo escandaloso de las estafas o defraudaciones, al conocimiento de los empleados de la institución, de los afectados y de la misma población. Es decir, pese a las complicidades del silencio y a las confabulaciones de discreción (“debemos tratar este tema con mucho cuidado pues puede ser aprovechado por nuestros adversarios para causarnos problemas”, es la frase más escuchada en las reuniones de gabinete de gobierno), la opinión pública ha reconocido los síntomas y ha diagnosticado la enfermedad.

En los cuatro regímenes de Arena más de un funcionario público ha sido señalado como reo de corrupción, citemos los casos: administración de Alfredo Cristiani: Romeo Majano, acusado de robo millonario en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social; gobierno de Calderón Sol: Raúl García Prieto, estafa millonaria en el Banco de Fomento Agropecuario; régimen de Francisco Flores: Carlos Perla, robo millonario en la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA); administración de Antonio Saca: David Gutiérrez, Ministro de Obras Públicas, acusado de no desvanecer un faltante millonario en la licitación de semáforos.

En este país, al menos en los gobiernos de Arena, la corrupción ha dejado de recibir el tratamiento de las “enfermedades secretas”. Muchos advirtieron su alarmante propagación y su carácter epidémico y la convirtieron en “mal social”, en lugar de enfermedad secreta. O vergonzosa. El ocultamiento sólo servía para fomentar su propagación. Nunca se ha tratado de combatirla, lo mismo que a la desenfrenada delincuencia, pues son arcas cuantiosas donde se puede meter la mano.

La corrupción administrativa, la corrupción, simplemente mis estimados lectores, se ha convertido en el tema de las conversaciones obligadas, en la referencia normal en todos los informes de organismos internacionales y nacionales, en la motivación de las denuncias y en el aliento de las quejas. En la raíz de las protestas y en el foco de la irritación de los salvadoreños contra los gobiernos de Arena. Esta inmundicia ha alcanzado al actual candidato presidencial el ex policía fracasado Rodrigo Ávila, quien también ha sido parte de ese combo pues fue dos veces director de la PNC y también diputado en la Asamblea Legislativa.

Los gobiernos de Arena no sólo han permitido la corrupción, sino que la han avalado al proteger con el silencio o simplemente el trasladado a otro cargo del implicado. La deshonestidad invade todos los campos. Florece en las esferas oficiales y prospera en los medios privados. Afecta a los campesinos y lesiona a los obreros. La practican los políticos de la derecha y los empresarios. Es común entre los representantes del fisco y familiar entre los causantes. Está en todas partes, y en cualquier lugar encuentra cultivos adecuados y abonos apropiados. Y terreno propicio.

Uno tiene que pensar que, descubierto el origen de todos los males, y contando con los recursos necesarios para eliminarlo, está salvado. Esta salvado el país, y quedarán protegidos los ciudadanos. Si como hemos dicho, la corrupción de este y anteriores gobiernos, es apenas una de las causantes de todos los padecimientos, éstos desaparecerán junto con la corrupción. Si los focos de contagio están localizados, bastará con aislarlos y someter a los pacientes a un tratamiento severo, para evitar que el mal cunda y la propagación continúe. No esto sigue porque es un medio fácil para hacerse ricos. En el pasado los militares a punto de retirarse eran ubicados en puestos claves (presidentes de ANTEL, ANDA, Tránsito, Correos, Seguro Social, CEPA, Bomberos Nacionales, Migración, Dirección de Aduanas, etc., porque en esos cargos obtenían algunos millones de colones y al cabo de dos o tres años, se podían retirar con una fortuna ya hecha.

Uno tiene que pensar que la corrupción es el blanco de todas las medidas, la inspiración de todas las disposiciones, el propósito de todas las disposiciones, de parte del gobierno; pero no, simplemente se olvidan las estafas, los robos millonarios, los desfalcos y se deja libre a los indiciados, si es que por casualidad llegan a los tribunales. Aquí ya no se necesitan leyes para castigar la corrupción, existen un Código Penal y un Procesal Penal, además de la misma Constitución; pero los grupos de presión, los funcionarios y las altas magistraturas están por encima de tales letras escritas sobre piedra.

Ustedes lo pueden ver todos los días mis estimados lectores. Pasan las semanas y estas se convierten en meses y en años, y las leyes no aparecen, y las medidas no se dictan. ¿Dónde están las penas contra los ladrones de la ANDA? ¿Se castigó a Mathies Hill y se recuperaron los millones de dólares estafados? ¿Qué fue de Raúl García Prieto? ¿Regresaron los millones de dólares defraudados al Banco de Fomento Agropecuario? ¿Por qué no responde el ex presidente Alfredo Cristiani por la millonaria defraudación al Seguro Social, además de las licitaciones amañadas que permitieron a su laboratorio entregar medicinas vencidas a esa institución pagada con nuestras cotizaciones?

¿Es qué se cree que señalar la enfermedad es lo mismo que curarla? Si eso es lo que sucede, hay que poner las cosas en claro. Hay que insistir en que reconocer una enfermedad, descubrir los síntomas y diagnosticar el mal, no es lo mismo que curarlo. Son cosas distintas. Con reconocer en los discursos que se “tienen indicios” y que “se está investigando”, con llevar la corrupción a los informes, con maldecirla y condenarla, la corrupción no desaparece. Es como los campesinos, no adquieren parcela por hablar de la Reforma Agraria, o el costo de la vida no baja por negar el aumento de los precios, como hipócritamente declara el actual Ministro de Economía.

Por eso el candidato presidencial de Arena, el fracasado ex policía Rodrigo Ávila, no tiene respaldo ni autoridad moral para hablar de “construir un país más justo”, o de que tal proyecto “hoy lo firma y mañana lo cumple”. Esa fue la canción, igualita, cantada por Cristiani, Calderón Sol, Francisco Flores y el bachiller Saca. La corrupción y todos los males del país se combaten con un gobierno honesto, transparente, no al servicio de grupos privilegiados, del gran capital o sumisos a las transnacionales, sino al servicio de todos los salvadoreños. Pero esto es harina de otro costal, o tema de distinto comentario.

Tomado del blog El Salvador.

Fuente original:

La corrupción de los gobiernos areneros

Tags: Corrupción, ARENA

Publicado por Tepezcuintly @ 19:07  | Situacion Actual
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Comentarios
Publicado por Gusano.
Lunes, 23 de febrero de 2009 | 15:53
Buenas tardes Respetables.
DEsde hace muchos a?os o se 20, osea todos los rpecidentes de arena que han llegado al poder han permitido la corrupcion y como no permitirla si son titeres que estan ahi para poder no hacer nada y permitir que los de su clase agarren su tajada y asi tenerlos contentos, creo que eso es evidente pero la gente no lo quiere ver dicen, es mejor aguantar eso y no llegar a ser como en cuba. Que gente mas pendeja que no entiende que eso no puede ser en un pais democratico como el nuestro y eso hacen los medios de estos viejos de la tandona que no dejan ver todo si no solo lo que les conviene progrmacion mierda que lo que hace es tener a la gente salvadore?a mas apendejada.
Me gustaria que mi pueblo despertara de este transe y se pusiera a hacer un poquito de memoria y entendiera que pero ni podemos estar, ademas si este gobierno del fmln no funsionara pues en cinco a?os mas los cambiamos y se acaba el problema. se merecen una oportinidad de intenterlo.
Publicado por Invitado
Jueves, 05 de marzo de 2009 | 12:07
El tema de corrupcion es una espada de doble filo para el acusado como el que acusa por el hecho de puede ser parte de situaciones peores, y lo digo no por el escribe y comenta en el blog o post si no que por las acusasiones que diariamente hace el FMLN al gobierno, seamos claros es una mala y sucia oposicion partidaria, que ante cualquier caso de esta similitud acusa al gobierno que es el responsable, cunado unicamente son personas que no tienen etica y luego son reclamados por la justicia, no obstante nada tienen que ver con el gobierno ya que roban al estado, y no el estado a ellos o a terceras personas. Por eso a esas personas sin escrupulos se les condena en nuestro pais.