"Que alguien castigue a los cochinos..."Asi dicta una
frase que proviene de un párrafo publicado en la revista digital
salvadoreña, El Faro. En la editorial de esta semana, el editor de
opinón, se ha tomado el trabajo de plantear la necesidad de castigar a
las personas que producen suciedad en las calles de la capital
salvadoreña. El problema es que no se puede castigar la falta de ética,
el carácter ético de los pueblo no se transforma solamente por decreto
pero si por medio de la educación que concientice para mejorar
conductas. Me Parece una frase bastante draconiana producto mismo de la
ignorancia, ya casi nos indica que los métodos punitivos son la mejor
estrategia para crear una escuela o un campo militar que transforme la
mentalidad capitalina. Lo bueno es que cada día mas el faro se está
desenmascarando.
La educación siempre es primero para realizar
una transformación del carácter de las personas y estas provienen desde
los núcleos mas pequeños de la sociedad como las que se encuentran
dentro del hogar.
Quizás la persona que escribió esta frase
vive muy alejada de la realidad salvadoreña, tanto así, que no se ha
dado cuenta que grandes mayorías de personas viven en condiciones
insalubres. Grandes cantidades de personas sobreviven colectando
materiales en los grandes botaderos de la basura de la capital
salvadoreña. Estas actividades no se llevan a cabo por el hecho de un
simple deseo de vivir insalubremente, se lleva a cabo por necesidades
tan básicas como lo es comer. Existe entonces una falta de ética a
nivel global dentro de la sociedad que por igual es inmoral en toda su
extensión. La falta de valores éticos crean irrespeto, irrespeto a uno
mismo como la del vecino.
La miseria misma genera valores anti
éticos dentro de la misma sociedad, para los estratos sociales altos y
medios, es normal aceptar que exista miseria pero que no los toque su
pseudo pulcritud y sus falsos valores.
¿En que burbuja
existencial viven estas personas que señalan la falta de higiene
colectiva cuando exigen castigar la falta de su propia ética al no
exigir una transformación social que mejore la conducta colectiva?
La persona que escribió dicho editorial, pareciera que vive en el mejor
de los lugares de San Salvador, un sujeto que sale de su casa, se monta
al carro y le duele ver un promontorio de basura cerca de su colonia
pero pareciera evitar recorrer a pie los lugares donde miles de
personas viven de forma tan insalubre que son también parte de la
capital. Les estorba esa miseria, algo que le ensucia el rostro de su
estrato social. Le preocupa mucho la limpieza del rostro superficial de
la ciudad que limpiar la suciedad a la cual se encuentran condenados a
vivir muchos de los habitantes de la capital, pues omitio el tema al
hablar de las condiciones insalubres que muchos estan obligados a
soportar. Con su "autoridad" plantea una sansión desde ese pulpito de
comunicación al que sube, para dictar como deben regirse la conducta de
toda un colectivo legalmente. No sé quien le ha dado tal derecho para
que nos falte así el respeto. Espero reconsidere sus palabras y amplie
un poco los contextos urbanos para que no se limite hablar de una
banana tirada en la acera de su casa al abordar problemas tan profundos
que viven todos los capitalinos.
Con todo y todo, también quiero decir que esto
no significa que una persona con bajos recursos económica no sea
educada, se puede ser pobre y tener educación. Y se puede tener grandes
recursos económicos pero tener una actitud anti etica al lanzar basura al suelo.
Pero existe una actitud anti etica en todo los estratos sociales, que
en si producen igual irrespeto. Por eso recalco la necesidad de
acciones que concienticen pero también sirvan para que toda la sociedad
viva de igual manera, con salubridad que reduzca los antivalores que
propician el desprecio en las relaciones de todos los estratos de la
sociedad. Ese es un problema ético de fondo.
El
gobierno local puede colocar miles de recipientes para que la gente
coloque la basura en su lugar, pero no se puede decretar la acción del
individuo para que éste utilice esos recipientes de basura.
Y
les aseguro que una persona acostumbrada a lanzar basura en la calle
escogería tirar su cascara de banano en la acera, aun cuando a dos
metros se encuentre un recipiente de basura para colectarlo, es un mal
hábito que se necesita evitar, pero no por medios físicos ó materiales,
si no, entrando en las cabezas de los individuos y sus consciencias
para que sean ellos mismos los que corrijan su conducta.
Por
muchos años la capital salvadoreña ni siquiera ha dispuesto colocar
recipientes de basura en las calles de los barrios, y eso ha generado
que la gente lance basura en las esquinas como si estos fueran sitios
colectores de desechos. Sea por razones de falta de recursos económicos
que las alcaldías posean o sea por falta de voluntad política, estas
son variantes dentro de la inecuación.
En los barrios o mesones
de la capital, que son asentamientos humanos que no tienen acceso a
servicios tan básicos como el agua, o canales colectores de aguas
lluvias y negras, las aguas que se utilizan para lavar ropa recorren
canales a flor de tierra, aguas contaminadas a las que se exponen todos
los que ahí viven. Esas son condiciones insalubres, anti higiénicos
inherentes, de las que estas personas tienen que soportar no por un
gusto si no por una necesidad. Y muchos de los habitantes de estas
zonas marginadas han nacido y crecido en estos ambientes insalubres
pero la conducta ética de los estratos altos y medios, algunas veces
tienden a no evaluar la falta del respeto en sus derechos ciudadanos
que estas personas estas personas están obligadas a vivir en esas zonas
marginadas como consecuencia de las políticas económicas que benefician
a esos que señalan desde arriba por no vivir abajo.
Criticas
tales como las hechas en ese editorial del faro, son parte de una
hipocresía desde esos estratos sociales, que con posturas pseudo
moralistas que proponen castigar al mas desdichado de los ciudadanos,
el que ha sido producto de la misma inmoralidad generada por el mismo
sistema al no contribuir a su educación en toda su extensión, mientras
ellos, "educados" los críticos de la falta de ética de la sociedad, se
benefician al pertenecer a un status quo creado por las mismas
estructuras económicas que margina a unos y privilegia a otros.
Justicia si, pero justicia social.
Como decía Monseñor Romero, "La justicia es como la serpiente, siempre muerde al descalzo"
Cuando
mejoremos las condiciones que terminen con la exclusión social y se
produzcan los niveles de respeto para todos los ciudadanos, habremos
dado un paso importante que aprecie y evalúe al ser humano para
rescatarlo, habremos superado la falta de ética y la hipocresía que hoy
existe dentro de la misma sociedad.
Tomado del blog Chichicaste.