Jueves, 10 de julio de 2008

Notas sobre la crisis de alimentos.

 

Como se ha señalado hasta la saciedad, uno de los efectos de la crisis que padecemos esta vinculado a lo que llaman “Crisis mundial de alimentos”. Para explicar este fenómeno se recurre a diversos factores como el hecho que una importante parte de la producción de maíz en EUA y otros países, ha sido ocupada para la fabricación de bio-combustibles.


Se aduce a las sequías en Australia y otros lugares del planeta. Se culpa al cambio de hábitos alimenticios de los chinos y los hindúes que han mejorado y occidentalizado su dieta. También esta como telón de fondo los primeros efectos del calentamiento global.

 

Pero muy poco se habla de las extensas regiones agrícolas en el mundo donde se dejó de producir alimentos pues esto no era rentable. Muy poco se habla del rol de la banca local y mundial en no apoyar en los años recientes los esfuerzos productivos de los agricultores; de la nula asistencia técnica recibida de las instituciones gubernamentales que deberían ser responsables de ello. Poco se ha evaluado el efecto que la agricultura altamente tecnificada y subsidiada en los países desarrollados, causó en las economías agrícolas de los países subdesarrollados que sin tecnología ni subsidios no eran capaces de competir en el voraz mercado mundial.

 

Como es ampliamente conocido, todos estos factores impactaron la productividad agrícola salvadoreña. Para el gobierno lo más fácil fue abandonar el agro, dejarlo en manos de las fuerzas del mercado mundial y allí perdimos la batalla. Las tierras fueron abandonadas, los agricultores individuales y cooperativistas quebraron, fueron ahogados por las deudas con el sistema financiero. Pasamos de tener autosuficiencia alimentaria a depender de los países vecinos. Fueron los comerciantes y los importadores mayoristas los grandes ganadores, los agricultores y cooperativistas campesinos los perdedores.

 

 

Por ello hemos venido insistiendo en que la actual crisis que padecemos los salvadoreños tiene raíces externas e internas. El gobierno y ARENA enfatiza las causas externas. Nos quieren hacer creer que todo lo que estamos sufriendo viene de fuera. El culpable es el mundo que nos golpea. Pero también los otros tienden a minimizar o ignorar el efecto externo y responsabilizan al gobierno de la crisis descargando en él toda la responsabilidad. En buena medida la polarización  que ya padecemos como consecuencia de la proximidad de las elecciones, refuerza ambas tendencias.

 

Pero si en realidad queremos proponer medidas serias para enfrentar la crisis tenemos que tomar en cuenta ambos factores y colocarlos en su justa dimensión. Esto lo saben los dos partidos grandes aunque por razones electorales no puedan aceptarlo. Pero los que pretendemos generar pensamiento sobre la realidad del país y no propaganda, tenemos que expresar con mas fuerza estos dos factores y ubicarlos en su justo balance.

 

Quiero expresar algunas razones que me mueven a ello.

 

Hace unos días se suprimió de la legislación salvadoreña la prohibición para la experimentación con productos transgénicos. Esto puede ser altamente perjudicial si no se hace correctamente. Ahora lo que se ha hecho es simplemente suprimir la prohibición. Pero no existe una ley que regule su uso. Lo único que habrá es un reglamento que elaborará el Ministerio de Economía. Pero a raíz de la renuncia de la Sra. De Gavidia de ese Ministerio, quien llega es Ricardo Esmajan, Presidente de la CAMAGRO, principal impulsora de los productos transgénicos en el país.

 

El argumento es la crisis de los alimentos. Nos prometen que con esos productos modificados genéticamente habrá comida en abundancia para todos, pero sin decirnos los posibles efectos nocivos secundarios como consecuencia del consumo de estos productos. El remedio puede ser más peligroso que la enfermedad, especialmente que muchos efectos secundarios no se producen de inmediato si no con el paso de los años. Tampoco debemos oponernos persé a esto. Los productos manipulador genéticamente pueden tener diversos usos; pero para que se conviertan en artículos de consumo humano deben pasar por rigurosos procesos de control científico que por hoy no estamos en condiciones de implementar.

 

El otro ejemplo es la propuesta del FMLN de reactivación de la agricultura y su disposición a apoyar créditos hasta por 400 millones de dólares para esto. La simple reactivación de la agricultura no resuelve el problema de alimentos para los pobres. El problema en El Salvador no será de escasez de alimentos, si no, de altos precios. Los granos básicos estarán en el mercado pero a precios inaccesibles para los salvadoreños pobres. Solo veremos las libras de arroz y frijoles en el mercado pero no podremos comprarlas. Entonces nuestros patriotas agricultores recogerán el producto y lo exportarán a precios del mercado mundial. Sembraremos pero para vender fuera. Mientras en nuestros campos abundarán las cosechas, la gente se morirá de hambre por no poder comprar sus productos.

 

Pero tampoco ofrecer créditos, así nomás, es correcto. Los grupos empresariales todo lo quieren resolver con créditos que ellos no pagan (pero si se benefician). Ahora frente a la crisis mundial hablan en general de solidaridad pero no nos dicen cual será el sacrificio en concreto que ellos harán para ayudar a la población más vulnerable. Todo lo contrario, ellos ya se están protegiendo, despidiendo trabajadores y aumentando las jornadas laborales. En varias empresas han empezado los despidos como medida para prepararse para enfrentar la crisis. Por ello les parece atractiva la propuesta del FMLN de apoyar los créditos. Así financiaremos la crisis con deuda, que pagarán las futuras generaciones, mientras ellos se protegen y no dan nada.

 

Ahora que los precios de los alimentos han subido. Ahora que todos los analistas coinciden en que estos altos precios se mantendrán por varios años (Al menos diez años, dicen algunos expertos). La agricultura se convierte en un buen negocio. Para los agricultores se acabaron los años de las vacas flacas. Por ello, no necesitan muchos incentivos para volver al trabajo de la tierra. Además los grandes agricultores tienen acceso a tecnología básica, tienen acceso a créditos, tienen todavía alguna maquinaria. El problema es el pequeño y mediano productor. Otro sector con problemas son las cooperativas de la Reforma Agraria que todavía subsisten.

 

Es en estos últimos sectores donde se debe concentrar el apoyo estatal. Acá se deben brindar créditos especiales, ayuda técnica y lo más importante: facilitarles los accesos directos a los mercados locales. De esta manera evitaremos que sean los coyotes e intermediarios los verdaderos ganadores como sucede en la actualidad.

 

Es decir, que garantizar la seguridad alimentaria del país va más allá de la simple reactivación de la agricultura. Va más allá de la permisividad para sembrar transgénicos, o de ofrecer en abstracto apoyar créditos por 400 millones de dólares. Todos estos elementos son importantes, pero conducidos en la dirección correcta. Esto es lo que por hoy hace falta. Pero lo importante es que las propuestas pueden suponer actitudes de buena voluntad.

 

En las últimas horas el FMLN ha presentado una propuesta para lograr la seguridad alimentaria de El Salvador, espero vaya mas allá de las vaguedades y generalidades que con mucha publicidad presentó en la Comisión Multidisciplinaria. Pero en todo caso la iniciativa es buena y nos indica que estos grandes temas de nación deben ser ampliamente debatidos y consensuados.

 

Ayutuxtepeque, Jueves, 10 de Julio de 2008.


Tags: seguridad alimentaria, agricultura.

Publicado por JJmar @ 9:36  | Situacion Actual
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