Subsidiar la harina de trigo piden los panaderos

Los panificadores están exigiendo al gobierno salvadoreño un subsidio temporal para la harina de trigo, con el objeto de aminorar su costo, que ha subido en varias ocasiones durante el último año. La respuesta del gobierno es que no tiene dinero, pues todos sus proyectos están ya en ejecución y toda la plata está comprometida.
La respuesta gubernamental es la de siempre. Cuando el planteamiento va en beneficio de los más desposeídos, nunca hay dinero. Que no se nos olvide que para subsidiar a los banqueros en el pasado, en varias ocasiones salió en forma milagrosa el dinero suficiente y de esa manera se evitaba la quiebra de estas instituciones.
También es necesario tomar en cuenta que la crisis que provoca el aumento de los precios de los alimentos no es de corto plazo. Esta crisis tiene al menos tres factores que tenemos que tomar en cuenta para formular políticas de solución: Que el encarecimiento de los alimentos es un fenómeno mundial, que abarca a la mayoría de productos alimenticios, y que será de largo plazo.
Algunos hablan de varios años para que los precios tiendan a la estabilización, que no es lo mismo que a su reducción. Con las nuevas normas de funcionamiento de los mercados mundiales, que se estabilicen los precios ya es ganancia. Que disminuyan, ni soñarlo.
Por ello a mi juicio aunque se hable de temporalidad del subsidio, no estamos hablando de algunos meses, podríamos estar hablando de algunos años. Además este subsidio no debería de ser generalizado, se debe de buscar mecanismos para focalizarlo en los sectores de menores ingresos, pues es allí donde el zapato aprieta. Un subsidio generalizado termina siendo utilizado por las panaderías y pastelerías cuya clientela son los que tienen más ingresos. Esto lo encarece y le resta ineficiencia.
Sobre el origen de los fondos, aceptando que no hubiera recursos estatales, es posible encontrarlos a través de impuestos focalizados. Hay cierto tipo de impuestos focalizados que no generan efectos de cascada en el costo de la vida. Que en la practica se convierten en una especie de subsidio que los que tienen mayores ingresos dan para los mas desposeídos. Por ejemplo se podría poner un impuesto del 5% sobre el consumo en los restaurantes, que sirva para la creación de un fondo (Tipo FOVIAL) que vaya para reforzar la canasta alimentaria de los pobres.
Si es cierto que los areneros son solidarios, como lo dicen en la propaganda, estarían felices cada vez que vayan a los restaurantes, pues estarían donando un porcentaje para mejorar la alimentación de las familias pobres.
Como podemos observar, si se tiene interés se pueden encontrar soluciones. Los expertos en economía y política social del gobierno pueden tener mejores ideas que las que este inexperto propone en estas líneas. Querer es poder. Los salvadoreños debemos exigir al gobierno hechos y no palabras.
Ayutuxtepeque, Sábado, 23 de Febrero de 2008.
Tags: subsidios, pan, alimentos.