Vuelven los secuestros.
La propaganda gubernamental no para de decirnos que la delincuencia ha bajado en el país. Que han iniciado una etapa superior de control de la criminalidad y que pronto los delincuentes estarán tras las rejas. Que la ciudadanía pronto gozará de la tan ansiada tranquilidad.
Pero en la realidad las cosas marchan en sentido contrario a la publicidad. La delincuencia no ha mermado, por el contrario, la sensación de aumento de los hechos delictivos la sentimos todos los salvadoreños.
La diferencia ahora es que las cifras que nos presentan las instituciones públicas están cada vez mas sesgados para que se vuelvan compatibles con la publicidad. Ya no podemos confiar en las cifras oficiales.
Pero lo particularmente delicado es que las bandas de secuestradores se han reactivado en los últimos meses y esta situación se está volviendo tan grave que ya no la pueden ocultar los medios de comunicación.

Grupos de bandas de crimen organizado, grupos de maras, han comenzado a secuestrar. Todo indica que estos hechos delictivos están aumentando. Y las victimas objetivos han cambiado. Ahora no están secuestrando a los integrantes de los grupos de poder económico. Los objetivos son las clases medias. Grupos profesionales, de pequeños y medianos empresarios, empleados de niveles gerenciales o direcciones de empresas importantes, son las nuevas potenciales víctimas.
Por ello el número ha aumentado. Son secuestros que se realizan en operaciones logísticas relativamente sencillas, que no requieren de gran infraestructura para mantener al secuestrado oculto. Negocian cantidades de dinero que a juicio de los secuestradores, pueden ser conseguidas en poco tiempo por los familiares de la víctima.

Estas bandas usan la presión psicológica para que la familia mantenga por algunos días, oculto el hecho sin informar a las autoridades. Las familias acceden pues lo que les interesa es la vida del secuestrado y la confianza en la policía es inexistente.
Por ello ni la misma policía tiene claridad del número de secuestros que se realizan diariamente. Muchas personas nunca denuncian los hechos. Simplemente recuperan a su familiar de las garras de los secuestradores y guardan silencio. Toman sus propias medidas de seguridad como cambiarse de lugar de vivienda, cambiar a sus hijos de colegio o salir del país por una temporada. La sensación de impotencia ante el crimen es general.
Cuando en el pasado la PNC combatió con eficiencia las bandas de secuestradores, era consecuencia de que las víctimas eran las poderosas familias dueñas del país. Pero ahora que las víctimas son de una condición socio económica diferente, la PNC ni siquiera tiene las cifras exactas de los hechos delictivos. Mucho menos podemos esperar que se les combata con la eficiencia del pasado.
Considero que la delincuencia va a aumentar en los próximos meses. No solo por la ineficiencia de las autoridades policiales y judiciales, si no por que la situación socio económica del país se deteriorará aún mas debido a la crisis económica de los EUA que no tiene salida fácil ni de corto plazo.
Esta es la cruda realidad en la que nos moveremos los salvadoreños.
Ayutuxtepeque, Viernes, 22 de Febrero de 2008.
Tags: seguridad, PNC, delincuencia, secuestros