El cuento de los dipatitos tlacuaches que metieron la pata y saben como sacarla.
Puesiesque estos eran unos dipatitos de todos colores, unos parecían chocoyos de verdes, otros rojos como guindas chipes, otros eran de tres colores como los postes de barberiya, unos tenían manitas y habían unos poquitos amarillos como chiltotas.
Los dipatitos eran malacates y se hacían los importantosos, decían cuac cuac y ponían cara de Anona aturrada y tetelque para que los demás dijeran:
"Esta muy ocupado el dipatito, témonos en juicio pa que no se encachimbeye."
Y los dipatitos se zampaban maicillo a montones, pero el maicillo no alcanzaba para los demas patos que no eran dipatitos y andaban cada quien haciendo la chachada o choleriando hasta la chingada para que las tres cucharadas de maicillo les alcanzaran todo el mes para comer ellos y sus patitos.
Los dipatitos se embolsaban cuatro guacales de morro de los grandotes todos los meses pero como no les alcanzaba dijeron:
A chis la babosada!, y porque no nos zampamos otras dos guacaladas de maicillo a la bolsa, de todos modos nojotros mandamos aqui.
Pero un dipatito que además de malacate era bien vivo porque sabía mas por diablo y por viejo, además no leía el diario Más, dijo:
Híjole mis chavos pero si los otros patos senteran nos dan chicharrón, así que hagamos un chanchuyo pa hacerlos chompipes y nojotros los de los panes.
Y dialtiro aprovecharon la gueboniada de findiaño en naide piensa mas quen cuetes, chifladores, talahuashtazos, abachos y apechugones con topón de caño y arrimadas indiscretas y para el día de reyes los dipatitos se rieron con risitas de conejo de la contentera por el chanchuyo que bían hecho.
Pero les salió de chanfle con chancleta el tiro porque las viejas chocas y chambrosas que repartían el maicillo al darse cuenta cacarearon como gayinas cluecas, zurumbas y sin gallo, armando un gran alboroto que se oyó hasta las granjas vecinas y todos dijeron al unisono.
Ve que dipatitos mas jijos de la guayaba, jayanes, tamales y chós mierdas, nojotros hartandonos la mera miercoles y los muy jijos de la indecente chupándonos la sangre.
Y los dipatitos todos aflijedos se hecharon la culpa unos a otros y dendiay no saben como sacar la pata de la plasta.