El Salvador es un país ubicado en una zona priviligiada por la naturaleza, con lugares realmente impresionantes, con el tamaño justo para poder visitarlo de punta a punta en un día, conociendo montañas, valles, ríos, lagos y playas, pero en especial las costas son lugares mágicos y de una belleza adictiva y basta con sentarse a la orilla de la playa, cualquier playa a las 5:30 de la tarde y simplemente la magia llega por si sola.
Ya sea en un lujoso hotel o en la champita de la niña Noy en el Majahual, simplemente tomamos una buena posición, en la arena o cómodamente arrellanados en un canapé, hamaca o silla y tenemos acceso a una de las cosas mas grandiosas que el ojo humano puede ver: El ocaso en el mar, a la orilla de la playa y lo mejor de todo es que es absolutamente gratis.... por lo menos actualmente todavía es asi, pero imagino que pronto encontrarán la manera de privatizar los ocasos en la playa, envasarlos y llevarlos a las casas con proyecciones holográficas o algo asi, pero mientras eso sucede, es nuestro privilegio y derecho disfrutarlos.
Como dije, por suerte todavía es gratis y ver un ocaso resulta uno de los lujos que los salvadoreños nos podemos dar sin gastar mucho dinero ya que si no vivimos a la orilla del mar, entonces tomamos un bus y en el lapso de una o dos horas (en el peor de los casos) ya estamos en el mar y aunque pernoctemos en una champita con piso de arena y derecho a que los cangrejos no piquen los piés, (como me ha tocado muchas veces) es un espectáculo que todos deberíamos apreciar al menos una vez al año.
El ocaso en la playa muchos lo ven ya borrachos, otros perfectamente sobrios, algunos los disfrutan francamente enamorados y otros cruelmente despechados, para ciertas personas el ocaso trae recuerdos tristes como de los seres queridos que ya partieron y a quienes les encantaba ver el atardecer en el mar.
Hay quienes lo ven con los ojos llenos de alegría o de lágrimas, de cualquier manera un ocaso en el mar no puede pasar desapercibido llenandonos de recuerdos, de esperanzas, de dulce felicidad o de melancolía, el ocaso sigue siendo nuestro, para inspiración de los poetas, delicia de los pintores, y simple gozo de nosotros, los que no podemos hacer otra cosa mas que admirarlo.
Realmente, a mí no me gusta bañarme en el mar, pero los atardeceres en la playa son otra cosa.
A por el mar
(Luis Eduardo Aute)
El mar, que fue una palabra
vacía y sin horizonte,
hoy es un niño que canta
sobre cuarenta prisiones,
un niño que se despierta
como una ola gigante,
lleva en un puño una perla
y un coral rojo en la sangre.
A por el mar,
a por el mar que ya se adivina,
a por el mar,
a por el mar, promesa y semilla
de libertad,
a por el mar, a por el mar...
El mar nos está esperando
a poco tiempo del sueño,
sólo es cuestión de unos pasos,
esos que reprime el miedo,
vayamos, pues, a abrazarlo
como un amante que vuelve
de un tiempo que nos robaron,
ese que nos pertenece.
El mar es más que un paisaje,
también es un sentimiento,
es un corazón que late
negándose a seguir muerto;
no rinde más obediencia
que la que exigen los vientos,
no lo sujetan cadenas
ni se detiene ante el fuego.
Tags: playa, ocasos
De las doscientas millas marinas, la derecha ha vendido 180 a las transnacionales a quienes se les ha dejado amplia libertad de utilizacion de estas.
Pero, de qué manera las van a utilizar?
En un programa cientifico que vi por cable, el biologo de renombre internacional David Suzuki, opinaba sobre las utilizaciones abusivas de los lechos marinos (fondos del mar), que iban desde utilizarlos como basureros industriales, basureros de armas viejas, hasta basureros de isotopos radiactivos.
Estos isotopos radioactivos son los que han sido utilizados en las centrales nucleares y que se han convertido en basura. El gobierno de EEUU ya los ha utilizado para fabricar municiones, con el fin de que estas municiones perforen a bilndados. Pero isotopos hay demasiados y los excedentes los entierran o los depositan en los fondos marinos, en envoltorios especiales.
Arena nunca le dira al pueblo cómo estos lechos y mar son utilizados!!
PS: El Nuevo Trompudo es la buena dirección
Véalo de esta manera don Zope, los ocasos seguirán brillando (de verde radioactivo) en nuestras playas aúnque el sol ya se haya ocultado.
