Martes, 15 de enero de 2008
Tomado de: Blog El Salvador

Escribe Pocote.

En raz?n de los tiempos que corren, resulta necesario investigar con esp?ritu cr?tico el estado que guarda el aparato cultural salvadore?o. Para facilitar esta cr?tica o an?lisis, se puede dividir este cuerpo imaginario en tres partes. 1. La cultura oficial 2. La cultura del sector privado 3. La cultura de la sociedad civil.

Lo primero por observar es que en nuestro medio la sociedad civil le ha dejado al Estado y a la iniciativa privada la organizaci?n y el manejo del aparato cultural. Y las consecuencias est?n a la vista. Por un lado, las instituciones oficiales encargadas de cumplir esta tarea se han convertido en conjunto en un lento y destartalado paquidermo que se come el 85% del poqu?simo dinero que el Estado destina a la producci?n y difusi?n de la cultura.

Por otro lado, la iniciativa privada ha monopolizado el manejo de los medios electr?nicos de comunicaci?n, de tal forma que la sociedad civil no tiene cabida en ese aparato m?s que como receptor pasivo de los mensajes que ah? se generan con un ?ltimo fin: defender los intereses del capital.

Debemos reconocer que declarativamente el Estado se presenta en el terreno de la cultura como el impecable instrumento del bien com?n. Si leemos simplemente los pronunciamientos que se hacen al respecto o escuchamos las declaraciones del presidente de CONCULTURA, Federico Aguilar, caemos en la cuenta de que en nuestro pa?s hay libertad de creaci?n porque al Estado no le interesa reglamentar ni limitar de ning?n modo este derecho. (En la econom?a el Estado procede de igual manera y deja al consumidor sometido a las leyes salvajes del modelo neoliberal). Todo lo que hace es recomendarle a los creadores que tomen en cuenta el sentido de la identidad nacional (?), y los m?s altos intereses de la naci?n, para ejercer su libertad.

En el cuaderno, el gobierno arenero propicia la pluralidad y democratizaci?n de la cultura; propone la atenci?n y el respeto a la diversidad de manifestaciones culturales que se dan en el pa?s; lucha por la descentralizaci?n y la equitativa distribuci?n de los bienes y servicios culturales; declara que debe apoyarse fundamentalmente el mantenimiento y desarrollo de la cultura popular; se erige en defensor de las culturas tradicionales, y se quita el sombrero ante artesanos y orfebres: se dice protector de los valores nacionales y considera que los poquitos ind?genas que nos dej? el genocidio, ya no necesitan de su paternalismo sino de su fraternal apoyo, porque ellos ya pueden decidir por s? mismo qu? desean hacer con su forma de vida.

En la pr?ctica todo esto es una verdad a medias, que como ya sabemos, resulta peor que la mentira. La realidad es que la burrocracia cultural ha crecido a tal grado que no s?lo se inventan alquimias, debates culturales, caf?s de poetas, sino que hay tres bur?cratas por cada productor y activista del arte; lo cierto es que descentralizaci?n cultural s?lo se ha cumplido en los discursos de los funcionarios. Los hechos nos demuestran que en la mayor?a de los casos se sigue trabajando en la producci?n y difusi?n cultural con criterios decimon?nicos; que de ning?n modo se ha alcanzado la meta de hacer una cultura de y para las mayor?as (?a cu?ntas personas llegan los festivales (?) anuales de teatro, o las presentaciones de la Sinf?nica Nacional, o las Ferias del Libro)? que siguen existiendo grupos y personas que acaparan los pocos recursos que deja la burrocracia para el quehacer art?stico, y que trabajar con las instituciones es vivir un calvario casi tan feroz como el de Cristo.

Quien haya viajado al interior del pa?s, sabr? el estado deplorable que guarda en provincia el aparato oficial de la cultura. No digamos ya los pocos sitios y monumentos hist?ricos, culturales y naturales. Si en San Salvador el cacicazgo cultural se ejerce guardando al menos las formas y los modos, en los departamentos la cultura sigue siendo cuesti?n de la se?ora, la hija o el amigo del gobernador, y o no existe la infraestructura necesaria para la tarea cultural, o aquello es el elefante blanco que s?lo cobra vida como actividad partidaria de ARENA y como escenario del peor espect?culo comercial (continuar?).

Tags: SIN CULTURA, Burocracia cultural, Elites DE ARENA

Publicado por Tepezcuintly @ 7:15  | Educacion y Cultura
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Comentarios
Publicado por puma
Martes, 15 de enero de 2008 | 22:27
Sr. Tepez ?Podr?a tener la amabilidad de postear algo de su propia cosecha?

Yo leo el Blog de El Salvador en su sitio, no necesito que me lo venga a recordar a este otro lugar.

?O es que no es capaz de generar ideas propias?

Atentamente

Puma



Ah! Y cuando borre este comentario, por que lo mas seguro es que lo har?, eso no evitar? que el resto de lectores sienta la misma molestia que yo.

Saludos
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 16 de enero de 2008 | 22:27
Buenas, creo que lo que hace Tepezcuintly es valido, debido a que no todos conocen como usted el el-salvador.blogspot.com, adem?s uno de los principios b?sicos del internet es compartir y que mejor compartir con el resto de compatriotas sobre el conocimiento, muchas gracias por la web parece muy amplia, saludos