La delincuencia y la denuncia ciudadana en El Salvador.
La cifra de actos delincuenciales va en aumento cada día. Los datos que las distintas instituciones oficiales y particulares manejan son inexactos por una simple razón: Las víctimas no denuncian los hechos.
Por ello, basados en esos datos, el Ministro de Seguridad nos dice que la delincuencia está bajando y que sus planes están teniendo éxito. Pero los que vivimos a diario en contacto con la ciudadanía sabemos que eso no es cierto. Todos los días conocemos de hechos delictivos que se perpetran contra amigos o conocidos, que simplemente no son denunciados.
El gobierno ha gastado varias decenas de miles de dólares en una campaña para incentivar a la ciudadanía a que denuncie los hechos delincuenciales, pero esta no ha tenido el resultado deseado. Si bien se ha notado un ligero aumento de la denuncia en varios tipos de delitos, en general la tendencia es a no hacerlo.
Los delitos que se denuncian son aquellos en que no tenemos más alternativa que hacerlo. No denunciar a tiempo el robo de un vehículo puede implicar a la víctima en un hecho delictivo y por ello hay que hacerlo. Como consecuencia, en estos casos las cifras que manejan las autoridades son bastante exactas. Pero las decenas de asaltos que diariamente se cometen en los autobuses del servicio público de pasajeros solo se denuncian cuando terminan en un hecho de sangre. Cientos de hurtos y robos a transeúntes suceden diariamente, solo en la ciudad de San salvador, sin que exista una estadística confiable.
Hay dos razones fundamentales por la cuales las víctimas no denuncian: por miedo y por falta de confianza. Ambos factores entremezclados se han convertido, de hecho, en la estrategia de terror contra la ciudadanía honrada. Si no se rompe este binomio, la impunidad no podrá ser enfrentada, ya que el primer paso es la denuncia del hecho delictivo.
Todo delincuente amenaza a su víctima para que no denuncie el hecho, le hace creer que tiene forma de saber si la víctima lo hace. Además muchas de las veces el delincuente se lleva los documentos de las personas y allí hay suficiente información personal si se quiere infligir un daño. Por tanto decidir poner la denuncia es un acto de valentía. Implica superar el miedo natural que todos padecemos después de sufrir un hecho de esta naturaleza.
Pero para que el ciudadano denuncie hace falta otro ingrediente además de la valentía: la confianza en las autoridades. Confianza que será atendido con dignidad y eficiencia. Confianza que está en presencia de autoridades serias y responsables. Confianza que la información que proporcione será usada con la debida confidencialidad. Confianza que las autoridades pondrán todo su empeño en que el hecho sea investigado y se castigue a los responsables.
Todos los ciudadanos que nos hemos visto obligados a ir a la Policía Nacional Civil a interponer una denuncia sabemos que los anteriores elementos de confianza son inexistentes. Desde que llegamos a la delegación policial comenzamos a sufrir maltratos, la atención que se nos brinda está lejos de ser digna. A veces no tienen ni un formulario adecuado o una máquina de escribir para tomar la información. El mismo oficial que nos atiende nos da a entender que poner la denuncia es solo un formalismo pero que de muy poco servirá. Tenemos la duda sobre si los delincuentes que nos atacaron no irán a pasar por allí vestidos de policías. Sabemos que las posibilidades de capturas y castigo son ínfimas.
Cuando salimos de la delegación policial vamos con la sensación de que hemos sido víctimas dos veces, primero de los delincuentes y luego de la policía.
Mientras esta realidad no cambie, la gente no denunciará aunque gasten millones en publicidad. Mientras la denuncia no sea posible, el primer paso para enfrentar la impunidad no se podrá dar.
Lamentablemente la Campaña electoral del 2009 ha comenzado con demasiada anticipación y esto impide el debate serio y propuestas reales de solución. A los estrategas electorales del gobierno y su partido oficial puede convenirles que las víctimas no denuncien, pues así se mantendrán bajas las estadísticas y nos venderán la ilusión que este problema se está solucionando.
Ayutuxtepeque, Martes, 18 de Diciembre de 2007.
Tags: delincuencia, seguridad
El incremento de asaltos, secuestros, asesinatos es algo que el gobierno prefiere callar, creyendo que con callarlo deja de existir.
La promesa de tener el pais mas seguro de américa es una mas de todas las mentiras que Saca dijo antes de ser presidente.
Fui a poner una denuncia en la FISCALIA y estando ahí ME ROBARON .... NO es paja... ahí mismo adentro me robaron un equipo en un abrir y cerrar de ojos. Tuve que poner otra denuncia ahi mismo. SON UNA MIERDA ESOS HIJOS DE PUTA MAÑOSOS....
¿Cómo voy a denunciar al cuilio que le robó el teléfono celular a mi hijo en la plaza Mundo? Es preferible que se quede con el teléfono y no estar en la zozobra que algo nos puede pasar por denunciarlo. Así están las cosas en este país, donde los funcionarios de gobierno se roban los impuestos de la gente; donde el mismo tony saca no le llamó la atención al ministro de salud por malgastar el dinero para la construcción del hospital de maternidad.
Algunas veces no queremos ser malcriados, pero que agradable sensación causa decir: ¡QUE GOBIERNO MAS MIERDA EL QUE TENEMOS!. Ya se esfumaron los 40 millones en obras públicas y el exministro sale en la televisión ya "convertido al Señor" haciendo el gran teatro casi con lágrimas en los ojos diciendo que lo estaban difamando.
Bueno...Sigan votando por ellos.