Jueves, 08 de noviembre de 2007
Piense en sus padres, en su entorno mientras crec?a; piense en todos los hechos que acontecieron y en las decisiones que tom?, que lo han llevado a su vida actualmente; recuerde aquel error garrafal que prometi? no volver a cometer y lo que aprendi? de ?l para que no sucediera de nuevo; aquel momento agradable que quisiera repetir; la injuria que hasta la fecha le molesta; el evento que logr? superar y ahora piensa en ?l sin alterarse; ese suceso que malinterpret? inicialmente, y del que eventualmente reconoci? su verdadera naturaleza. El pasado configura el presente, y provenimos de una serie de contingencias que nos han hecho lo que somos. Piense en borrar todo lo que guarda su mente, como en ?eterno resplandor de una mente sin recuerdos?. ?Ser?a angustioso no recordar c?mo lleg? frente a una computadora con internet, leyendo estas palabras? Ser?a irreal. Tal vez ni siquiera podr?a formarse una opini?n, porque no tiene, o m?s bien no recuerda, experiencias previas que pudieran darle un sentido a lo que lee.

No podemos crecer sin memoria. Y si esto es verdad para nosotros y nosotras como personas??por qu? deber?a creerse lo contrario sobre una naci?n?

En la posguerra surge el tema del ?perd?n y olvido? en cuanto al da?o sufrido y ocasionado durante la guerra civil. Para abordar este tema, el discurso dominante apela a un genuino y leg?timo rechazo de la poblaci?n hacia el sufrimiento padecido durante la guerra, y parte de ?l para justificar la necesidad de una amnist?a. Pero volver la cabeza y ?olvidar? (m?s bien, reprimir) lo ocurrido sin m?s, como si fuera un proceso que se dar? naturalmente, es ocultar el verdadero significado hist?rico de este enfrentamiento, y obviar la b?squeda de las causas que lo generaron. Esta amnist?a surge con el af?n de proteger ciertos intereses y evitar el cuestionamiento de los mismos, a costa del dolor de muchas personas, para quienes las consecuencias de la guerra persisten en su d?a a d?a.

Dicen que el pasado debe olvidarse porque de mantenerse vivo en la actualidad, impedir?a la reconciliaci?n. Pero no puede ser borrado por un acto de voluntad, y ciertamente no es un proceso que ocurrir? naturalmente o por gracia de Dios. No se les puede pedir a las v?ctimas de las guindas, de los secuestros, de las bombas, muchos menos a personas con familiares desaparecidos, que olviden. Una cosa, deseable, es trabajar esos recuerdos que generan malestar ps?quico y hasta som?tico, y llegar al punto en que la persona es capaz de integrar esos recuerdos traum?ticos a su vida; que sepa ocurrieron en un tiempo concreto, con un significado personal y social, hasta que se encuentre dispuesta a enfrentar lo ocurrido, con serenidad. Otra cosa, muy diferente a este proceso, es negar que ocurri?.

Tras el impacto de un trauma, lo primero que surge es la negaci?n del suceso. Esto puede ser equivalente al silencio de las instituciones, o a los argumentos tradicionales que, sin ir m?s lejos, han aparecido que en los ?ltimos d?as en un peri?dico. Esta actitud hace intuir que habr? que esperar d?cadas para llegar al verdadero perd?n, si es que lo hay. En realidad, sus esfuerzos activos de negaci?n y minimizaci?n de la realidad parecen estar dando sus frutos, y basta entrar a las materias de historia nacional de cierta universidad para confirmarlo: muchos j?venes universitarios no creen que haya ocurrido el lujo de barbarie que suele describirse; apenas creen que hubo un conflicto armado. J?ntese esta negaci?n a la tendencia homeost?tica de creer que todo lo que sea conflicto es ?malo? en s? mismo, y tiene parte de la receta perfecta de c?mo paralizar la capacidad cr?tica de un pueblo.

?La invitaci?n de olvidar el pasado, surge de aquellos que de alguna manera est?n de acuerdo, justifican o minimizan el efecto de lo acontecido (?). La insistente b?squeda del olvido social sobre actos inhumanos atrofia la posibilidad de desarrollo colectivo (?) Asumir la ?progresividad? sin recuerdo es un acto irracional. La insistencia de la cancelaci?n del recuerdo corresponde a intentar excusar frente a s? mismo los acontecimientos, antes que intentar excusarse frente a los dem?s? (Theodor Adorno).

Un error que suele cometerse es delimitar la temporalidad de la guerra a 12 a?os: el choque ocurre y luego termina. Sin embargo, como hemos observado muy bien en los desastres socionaturales, la verdadera magnitud del da?o se hace visible hasta que el evento traumatizante finaliza. Los esfuerzos actuales para enfrentar el da?o ?sufrido y causado- y evitar que ocurra de nuevo son incipientes, pero a?n no reciben el apoyo suficiente de sectores de la sociedad. Dentro de pocos a?os, podremos estar hablando de los ?hijos e hijas de la posguerra? ?C?mo ser?n estas personas?. Es tiempo de sobreponerse a la negaci?n y valorar cr?ticamente por igual nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.

M?s sobre el tema:
Impunidad pr?ctica
Mientras...
Para enjuiciar, no es necesario vencer
Publicado por placebos @ 17:48  | Educacion y Cultura
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Publicado por Invitado
Viernes, 09 de noviembre de 2007 | 17:24
"Esta amnist?a surge con el af?n de proteger ciertos intereses y evitar el cuestionamiento de los mismos, a costa del dolor de muchas personas, para quienes las consecuencias de la guerra persisten en su d?a a d?a.
"

Esta es la clave por la cual los "interesados" se hace de la vista gorda y evita el tema, porque no quieren rendir cuentas.

Y le d?n ?nfasis a la polarizaci?n, a la corrupci?n y a otros de los problemas cotidianos dejando que las p?stulas sigan gangrenando nuestra sociedad con un odio visceral que no tiene fin, porque no se ataca de raiz.
Publicado por Invitado
Viernes, 09 de noviembre de 2007 | 17:25
Por eso es que ante art?culos como este los "extremistas" guardan un ominoso silencio, procurando que la mierda no se revuelva.