Desde hace varios años mantengo la teoría de que las estaciones se han desajustado respecto al calendario y es por eso que el invierno no comienza en los últimos días de Abril y los "vientos de octubre" los sentimos en noviembre.
Todos los que ya pasamos de los "enta", recordamos los tiempos en que eramos "felices e indocumentados", cuando estábamos a las puertas de los exámenes finales, sabiendo que pasaríamos tres meses en completa libertad y sin la presión diaria de que estudiáramos, que nos levantaramos temprano, que nos bañaramos al nomás levantarnos, etc.
Una vez pasaba la época de exámenes y nuestros padres recogían las notas de fin de año y algunos recibíamos los castigos respectivos a nuestro rendimiento escolar y otros (eran pocos por cierto) recibían las felicitaciones por haber pasado en limpio comenzaba un jolgorio que iba "in crescendo" hasta llegar a su clímax en la navidad y año nuevo.
Salíamos desde muy temprano, o mas bien cuando regresábamos del curso de verano para reforzar nuestro mal rendimiento escolar (en mi caso) y nos íbamos a la loma cerca de la casa a encumbrar las piscuchas con hilo de nylon encerado para darle "filo" y poder hechar coca a las otras piscuchas y bajarlas o si no se podía pues cortarles el hilo para que se fueran volando.
Nos íbamos a los palos de mango, no a cortar su fruto que para entonces ya casi no tenían, sino para estar en lo alto, meciéndonos con el viento, hablando de "cosas de hombres", es decir de las bichas, a quienes comenzabamos a ver con otros ojos pues ya teníamos trece o quince años y estábamos en la difícil época en que dábamos el salto de la niñez a la adolescencia.
Comenzaban las épocas de fiestas los sábados en cualquier casa y sin ningún motivo, solo se hacían pequeñas invitaciones en "papel vegetal" escritas con "Rapidograph" en la que solo decían la dirección y hora.
Si éramos amigos del anfitrión, estábamos convidados en forma implícita a llevar nuestra particular colección de discos 45 rpm, con los últimos éxitos del momento con canciones de KC and de Sunshine Band, los Bee Gees, Comodores, la reina del disco claro está: Donna Summer, Bread, Bobby Vinton, etc.
En esa época era prohibida la cumbia, estábamos perféctamente alienados con la música gringa y en las fiestas lo único que se permitía (y por cierto sólamente al final de la fiesta, cuando ya estaba solo la cherada) eran las canciones de Victor Piñero: "Apagame la Vela", "El chipi-chipi", "La Rigola".
Para simular la luz ultravioleta, poníamos papel celofán morado en las lámparas o en los focos, pero quienes podían conceguir una "Candela" de luz ultravioleta, la ponían y ya teníamos el efecto luminoso del blanco o de lo fluoreciente.
En algunas casas, los papas no estaban durante la fiesta y eso era aprovechado para disponer un cuarto oscuro con sillones y divanes, algunos hasta una cama para los momentos mas tórridos de las parejas que se formaban incluso durante el baile.
Las parejas ya formales o parejas conformadas por hermanos o primos, daban cátedra de Baile Disco ya que previamente habían ensayado los pasos que veíamos por televisión y lo único que se daba en estas fiestas era Agua... alguna vez fresco y en contadas ocasiones Gaseosa, pero en este caso era porque el anfitrión seguramente "tenía pisto".
Siempre había en la colonia un heraldo de las fiestas, es decir alguien que se acercaba al grupo de amigos o amigas y decía:
- Hey hay fiesta hoy en la cuarta planta del 434.....(de la colonia Zacamil)
o bien :
- Hay fiesta en el pasaje "D" (de la colonia San Antonio
En mi Calle se hacían fiestas como en cuatro casas, en la mía nunca pudimos hacer una pero siempre asistía a las de los vecinos y me iba con mi minúscula colección de discos 45 que contenía lo mas selecto de Bread, Bee Gees y Tavares.
Casi siempre "el Gordo" de la colonia era el DJ (Ya entonces le decíamos con el nombre completo: Disc Jockey) y éste aparecía con un par de audífonos de los grandes de oreja a oreja y su bien cuidada coleccion de discos, incluyendo algun LP siendo el amo y señor del tornamesa y quien amenizaba la fiesta.
Llegábamos a la casa y entrábamos a la sala principal, oscura y llena de humo (en las casas que permitían fumar), recién bañados y perfumados con "Pachuli", con la ropa limpia y cara de "Tony Manero", algunos llegaban hasta con Chalequito emulando a John Travolta, y nos parabamos pegados a la pared a buscar con quien bailar, a veces encontrábamos amigas o parientes y comenzabamos, pero los mas valientes comenzaban una graciosa ronda con la mano extendida invitando a las cipotas y si la aludida rechachaba la invitación, se pasaba a la siguiente, en realidad casi nunca era nadie rechazado, a menos que le sintieren "tufo a guaro", por lo que los que pretendían ligar tomaban hasta bien avanzada la fiesta.
Al rato de bailar, ponían "musica pegada" y se abrazaba a la pareja, procediendo de distintos modos:
Si uno ya estaba avanzado con la chica en cuestión, el abrazo era espontáneo y completo, si la muchacha no nos conocía o no nos sentía mucha confianza nos poniía las manos frente a nuestro pecho evitando asi el contacto cuerpo a cuerpo y si ya había relación o se había encendido la chispa en esa fiesta, el abrazo era absoluto y arrobador, uno podía sentirse flotando y moverse cadenciosamente junto a la pareja "girando en un ladrillo", aprovechando el momento para dar y recibir apasionados besos o suaves caricias mutuas.
Muchos de estos noviazgos eran tan fugaces que duraban solo el tiempo de la fiesta, y casi siempre había una chica que siempre "amarraba" con el que bailaba y era a quien todos buscaban para "practicar" el arte de la seducción.
Los que ya tenían novia formal llegaban con su novia o le mentían diciendo que tenían que cuidar a la abuela o al hermanito, solo para encontrarsela del brazo del "otro", lo que a veces deparaba desagradables momentos.
Ignoro cuando fué que desapareciendo toda esa sub-cultura, y en que momento fué sustituida por las discotecas o lugares de baile profesional, que entonces ya existían, pero uno podía ir a bailar todos los fines de semana...de gratis, y por eso en mis tiempos no había sábado que no asistieramos a alguna fiesta al estilo Will Salgado (De choto) y que no nos exploráramos mutuamente los cuerpos con una cipota bonita o fea, tal como éramos nosotros, sin mayores compromisos y sin mayor maldad.
Escribo esto de noche, escuchando y sintiendo el frío viento colarse por las ventanas y mirando los arboles mecerse por las ráfagas, hablamos de esto con mi esposa y coincidimos en lo anterior y no es que aquellas épocas fueran mejores sino que simplemente eran las nuestras.....
7/11/2007 - 9:45pm
Tags: Vientos de Octubre, Recuerdos, Musica Disco