Para enjuiciar no es necesario vencer.
Hace unos días leí el comentario de Paolo Lüers titulado: “
Para enjuiciar al adversario, primero hay que vencerlo”. Su idea central gira en torno a que en una guerra solo los vencedores pueden enjuiciar a los vencidos. Que en el caso salvadoreño al no haber vencedores ni vencidos, al final del conflicto armado, nadie puede enjuiciar a nadie. Por ello, a su juicio, los acuerdos de paz llevaban implícito un acuerdo de amnistía.
Pone como ejemplo los tribunales de Nürnberg, en que los criminales de guerra nazis fueron juzgados por los vencedores, pero que no se juzgó a nadie por los crímenes de guerra que cometieron los aliados.
Entre Nürnberg y los acuerdos de paz salvadoreños, transcurrieron más de cincuenta años, del siglo donde más se ha avanzado en materia de Derecho Internacional, es más, me atrevería a decir, del siglo en que nació el Derecho Internacional. Los criminales nazis fueron juzgados cuando Naciones Unidas todavía era una idea, en las cabezas de algunos dirigentes mundiales de la época.
Asi será el edificio de la ONU...
Cuando se firmaron los Acuerdos de Paz en El Salvador, el Derecho Internacional se había desarrollado. Existía (Y existe) una
Carta Universal de los Derechos Humanos que fue firmada por casi todos los países del mundo. Existían normas internacionales que regulan que las violaciones a los derechos humanos. Los crímenes de guerra y el genocidio ya eran considerados delitos de lesa humanidad que no prescriben y que no pueden ser amnistiados.
No debemos olvidar que Naciones Unidas jugó el rol de mediador entre las partes en conflicto para lograr la paz.
No debemos olvidar que los acuerdos básicos previos a Chapultepec se firmaron en el propio edificio de las Naciones Unidas en Nueva York.
No debemos olvidar que la Paz se firmó en Chapultepec, con la presencia de las naciones Unidas y varios Presidentes amigos del proceso de paz de nuestro país. Que Naciones unidas supervisó el proceso de cumplimento de los acuerdos de paz.
Naciones Unidas, jamás se hubiera prestado a jugar un rol que violara los preceptos mas sagrados del Derecho Internacional. Naciones Unidas se hubiera distanciado o hubiera denunciado el proceso de paz si este hubiera llevado como uno de sus propósitos que los crímenes de guerra y las violaciones a los Derechos Humanos quedarán impunes.
Personalmente tuve el honor de ser miembro de COPAZ (Comisión Nacional para la Consolidación de la Paz) que era un organismo creado por los Acuerdos de Paz para supervisar el cumplimiento de los mismos. Ello me obligó a conocer a fondo todos los acuerdos tomados entre las partes en conflicto y puedo asegurar que en ningún lugar se encuentra el acuerdo de amnistía, ni en forma expresa ni simulada, ni directa ni indirectamente. Por el contrario, los acuerdos de paz consideraban que los crímenes de guerra y las violaciones a los derechos humanos debían investigarse.
En los Acuerdos de México, firmados entre las partes en conflicto y por don Alvaro de Soto, Representante del Secretario General de las Naciones Unidas, el 27 de abril de 1991, en el Numeral Romano IV COMISIÓN DE LA VERDAD, dice textualmente:
“Se ha convenido en crear la Comisión de la Verdad, que estará integrada por tres personas designadas por el Secretario General de las Naciones Unidas, oída la opinión de las partes. La Comisión elegirá su Presidente. La Comisión tendrá a su cargo la investigación de graves hechos de violencia ocurridos desde 1980, cuyo impacto sobre la sociedad reclama con mayor urgencia el conocimiento público de la verdad.”
Por ello, no podemos atribuir a los Acuerdos de Paz, la posterior amnistía, que con la oposición de la Fracción de Convergencia Democrática, aprobó la Asamblea Legislativa en Abril de 1993, para salirle al paso al informe que la Comisión de la Verdad puso a consideración de la sociedad salvadoreña.
El informe no solo señaló a los responsables de graves crímenes cometidos, también propuso medidas de castigo que incluían la pérdida de algunos derechos políticos de los participantes de ambos bandos. Es necesario señalar que ninguna de las dos partes estuvo dispuesta a aceptar las sanciones que dicha Comisión de la Verdad propuso.
Si usamos la lógica que “
Para enjuiciar al adversario, primero hay que vencerlo.”, Pinochet nunca hubiera podido ser enjuiciado, tampoco los militares argentinos y de otras nacionalidades, que nunca perdieron las guerras que emprendieron contra los movimientos populares armados, pero que ahora enfrentan la justicia. Con esta lógica estaríamos retrocediendo en los avances que se han logrado en más de medio siglo desde la fundación de Naciones Unidas.
Ayutuxtepeque, Martes, 06 de Noviembre de 2007.
Tags: acuerdos de paz, derechos humanos, amnistía
Senor Martell, yo estoy 100% de acuerdo con lo que usted expuso.
Creo que la nueva tarea de estos propagandistas de la derecha, Luers y secuaces, es una tarea de desinformacion y de, ante todo PROVOCACIÓN.
Con la provocación logran desviar el propósito de denucia de algunos blogs. En lugar de apuntar las plumas hacia la denuncia, pues viene Luers y provoca, queriendo atraer la metralla contra el régimen, hacia ellos...Y ahí van los blogueros con todo.
Está bien que haya aclarado este tema de la impunidad, senor Martell. Pero le sugiero que ya no se deje desviar la atención por estos mercenarios de la pluma, delincuentes profesionales de la palabra. Eso es lo que buscan.
Esperando, como siempre, ávidamente sus interesantes artículos, se despide :
Un lector asiduo!
Es evidente que loa que ahora defienden a capa y espada la amnistía, son los que están cuidando intereses o quienes saldrían directamente afectados si se deroga este adefesio legal.
No se puede esperar una verdadera reconciliación de la sociedad sin que se derogue la amnistía y por esta razón las extremas tratan del todo de excluir a todas las fuerzas que no se alinean con su pensamiento, porque saben que la verdad no es de derecha ni de izquierda.
Excelente artículo.
No creo que Lüers sea un propagandista de la derecha.Lüers tiene opiniones propias y es seguido y respetado por mucha gente y por eso mismo hay que enfrentarse a sus ideas cuando no las estimemos correctas. Un propagandista vulgar de la derecha, por poner un ejemplo,sería el Nelsons o muchas de las plumas del Diario de Hoy.Paolo es más difícil de clasificar y razona de forma inteligente y tiene un estilo ágil y comunicativo, pero por eso mismo sus opiniones son influyentes y hay que salirles al paso como ha hecho JJmar.
En palabras simples, la dichosa amnistía fué un contubernio entre Arena y el Fmln para evitar cumplir con las recomendaciones que la comisión de la verdad planteaba.
De esta manera se cubrían mutuamente de los crímenes perpetrados por ambas partes y lograban la impunidad que necesitaban.
La amnistía entonces no fué parte de los acuerdos de paz sino que ese mito es lo que Arena y el Fmln pretenden hacernos creer.
Es mentira que la amnistía haya sido parte de los acuerdos de paz!
Nos gustaría saber mas del decreto de la amnistía jjmar.