Están repartiendo papelitos
Cuando existe una cola para obtener un servicio o para recibir algún beneficio, muchos de nosotros nos la ingeniamos para colarnos en los lugares mas cercanos y asi evitarnos esperar durante mucho tiempo.
Esta característica parece innata en los salvadoreños, y tal parece que entre las características de todo Salvadoreño es la de evitar cumplir con las reglas mas elementales de conducta, sociabilización y urbanidad.
De esta manera vemos que en todos los sitios en los que se hace cola, si no hay vigilancia o un pasillo estrecho que obligue a la gente a mantener el orden en la cola, cientos de salvadoreños se lanzan en estampida a intentar meterse a la fuerza para obtener antes que nadie el beneficio ("por si se acaba") a un nivel tal que seguramente en la antropología moderna, a los salvadoreños nos deben clasificar como "Homo Tramposus" o algo así.
Cuando recibimos una multa de tránsito nos acordamos de aquel amigo que está en la sección del cafetín de la academia de seguridad pública y automáticamente pensamos que él nos ayudará a quitarnos la multa, lo mismo sucede con Hacienda, cuando hay “un problema”, causado en el 99 por ciento de las veces por nosotros mismos (no pagamos renta en el 2003, declaramos mal a propósito, etc.), buscamos a cualquier amigo que trabaje ahí para que "vea" nuestro caso y si es posible lo resuelva.
Haceme el paro, me decomisaron el Micro.
Tenemos integrado con nosotros el gen del aprovechamiento, de lo ilícito, del abuso de poder.
No estoy generalizando lo anterior, porque si se dan cuenta, la mayoría si cumple las reglas y respeta al prójimo, el problema es que una minoría no lo hace y actúa descaradamente bajo nuestra complaciente mirada porque basta con ver una cola en las ruedas o en cualquier otro lugar que carezca de vigilancia o de algo que obligue a la cola y veremos un pandemonium.
Los salvadoreños siempre buscamos no cumplir con las normas u obligaciones, incluso las más básicas y saltarnos el marco legal es motivo de orgullo, es una marca de identidad guanaca, signo de viveza.
¿Como combatir semejante anti-cultura?
Es muy difícil en un país en el cual con tristeza nos damos cuenta que el primero en violar la constitución política es el Señor Presidente de El Salvador (cargo que actualmente lo ejerce a ratos...y próximamente de 8 a 5 pm sin incluir sábados ni domingos) y digo que es el primero en violar la constitución porque en contravención al artículo 85 (por mencionar uno) de la constitución que le inhibe de pertenecer a un partido político siendo el comandante en jefe de las fuerzas armadas, se dedica impunemente a realizar proselitismo del mas burdo utilizando todo el aparato de seguridad del estado, porque definitivamente no sale sin su respectiva comitiva de guardaespaldas, agentes, policías y demás operativo que lógicamente no salen de su bolsillo sino del nuestro.
Es decir que utiliza nuestros impuestos para realizar actividades que riñen con su cargo de primer mandatario de la república, y lo hace sin tapujos y sin la mínima vergüenza, como si fuera la cosa mas natural del mundo, lanzando un pésimo mensaje a la población salvadoreña, que al ver que la figura de su mandatario y comandante de las fuerzas armadas se pasa nuestra sagrada pero mancillada constitución política por donde él quiere, lógicamente lo imita y no solo lo imita sino que además se ufana de haberse burlado de las leyes, de de las reglas de las normas mas básicas y elementales del buen vivir.
Por eso vemos conductores que no respetan ninguna señal de transito, gente que hace caso omiso de las indicaciones y trata de colarse en las filas de cualquier cosa, gente que se pone a leer las revistas en los anaqueles de los supermercados y farmacias, por cierto hace unos meses estuve en Costa Rica uns días por cuestiones de trabajo y fuimos a un supermercado a comprar unas cosas y un compañero de trabajo que viajaba conmigo se entretuvo en la caja y se puso a hojear una revista tal y como acostumbramos hacer aquí, hasta que le dije por lo bajo:
- ¿Ya te fijaste como están las revistas de nítidas?
Inmediatamente captó el sentido de mi pregunta y la puso abochornado nuevamente en el anaquel, porque ahí en Costa Rica... a pocos kilómetros de El Salvador la gente respeta las normas, y aunque siempre hay quien no lo hace, no es tan generalizado como en nuestro país y se siente el clima de diferencia respecto al cumplimiento de las reglas y leyes.
La gente hace fila ordenada para subir al bus y para bajar, se levanta de su asiento hasta que éste se ha detenido por completo en la parada de buses, porque saben que el autobús no arrancará hasta que se haya bajado el último pasajero, le llaman "Presa" a una Trabazón o embotellamiento de tráfico en los peajes (que están en la propia capital), que viene a ser algo así como de 10 o 15 minutos en los momentos mas álgidos.
No es Buenos Aires ni Paris...es San José....en el centro, como andar por el Hula Hula
Los Ticos no son escandinavo ni suecos, no son mas inteligentes ni capaces que nosotros, son latinos medio indios medio cheles, son mestizos como nosotros, con la misma tendencia al caciquismo, a la corrupción, pero están mejor educados y han crecido bajo el respeto a la institucionalidad, lo que causa esta diferencia abismal entre ellos y nosotros.
En Costa Rica han enjuiciado a ex-Presidentes por crímenes de corrupción, cosa impensable en El Salvador en donde el ejemplo de corrupción y abuso de poder lo dán los funcionarios mas encopetados del gobierno siendo protegidos por toda la camarilla de funcionarios públicos, secuaces que mutuamente se encubren y protegen.
Es así como un pistolero ebrio dispara contra una mujer policía que solo cumple con su deber y aparte del escándalo y la goma moral que tuvo por un par de meses, con la "pequeña ayuda de sus amigos" sigue campante ejerciendo de honorable diputado del poder legislativo como insigne padre de la patria sin que nadie se acuerde el incidente ni de la violación a todas las leyes y reglamentos pertinentes, cosa que en un país medianamente civilizado no solo le hubiese costado el cargo sino también la cárcel al susodicho individuo que hasta esta fecha vive a expensas de nuestros impuestos en un partido que se caracteriza por tener a lo mas vil y sucio del espectro político salvadoreño, desde su máximo líder hasta el diputado prófugo y niño símbolo del PCN.
With a little help from my friends!
Por eso entiendo al Sr. Rivas Gallont cuando dice que el PCN le da asco, pero de igual manera se siente asco por los cientos de miles de dólares que funcionarios de la alcaldía de Soyapango se han robado en estos años de “buen gobierno” farabundista en amañadas licitaciones y por los millones de dólares que intocables funcionarios del gobierno de ARENA que sistemáticamente le han robado al país con la mas repudiable desfachatez, todos son una bola de corruptos encabezados por su orondo presidente que sin la mínima verguenza dice que si renuncia a la dirigencia del COENA se va a dedicar a ser presidente de los salvadoreños, cuando lo cierto es que
NUNCA debió acercarse pero ni al más escondido y discreto mitin partidario.
En cualquier país civilizado por menos de eso han enjuiciado, destituido y encerrado a cualquier funcionario, sin importar si es ex-presidente, y por eso es el terror de que pudiésemos tener alternancia en el gobierno, porque saben que se desataría una cacería de brujas sin cuartel y desbaratarían todo lo que hasta ahora han hecho para hacerlos de acuerdo a sus particulares intereses (si ganara el FMLN).
En una democracia sólida, existe esta saludable alternancia del poder, ya sea que ganen socialistas o derechistas, hay un plan de nación que prevalece sobre las ideologías y todos están seguros de que los cambios que se darán serán mínimos comparados con los grandes proyectos de nación, cosa de la que no podemos presumir, puesto que de haber un cambio en el poder cambiaría radicalmente todo el esquema económico inclusive hasta quizá tratarían de volver al colón y a nacionalizar la banca o las telecomunicaciones.
Lógicamente un escenario así no es atractivo para ningún inversionista, por un lado ven que en los gobiernos de ARENA no hay respeto por la institucionalidad y que todo es conforme a la capacidad de pago del interesado y por el otro lado hablan de un utópico renacimiento socialista que lógicamente espanta todo intento de inversión local o extranjera. Los únicos interesados en venir son las inversiones de explotación, como ciertas maquilas depredadoras que saben muy bien el Paraíso Fiscal que significa El Salvador y que en dos o tres años recuperan sus inversiones con enormes dividendos a base de explotación, maltrato y aprovechamiento del hambre y la necesidad de nuestras mujeres con el silencio cómplice de las instituciones que dicen defender los derechos de los trabajadores.
Industrias como las mineras que vienen a llevarse en pocos años los poquísimos recursos que tenemos destruyendo nuestro frágil ecosistema ante la mirada complaciente de los funcionarios de las instituciones del medio ambiente que utilizan sus cargos solo para enriquecerse con el otorgamiento de permisos a cambio de fructíferas comisiones.
Que quieres decir Willy?
Toda esta cultura de transgresión se convierte en parte de la identidad salvadoreña y "el que no aprovecha es pendejo" parece ser el lema generalizado que nos enseñan nuestros severos e intachables padres de la patria desde sus cómodas curules, desde el sillón presidencial, el despacho ministerial o desde la “humilde” oficina municipal en donde roban, malversan fondos, abusan del poder y especulan con dinero que no les pertenece, pero que sin asco ni remordimientos se lo meten al bolsillo, mientras se rasgan las vestiduras por un loco que quiso jugar al Che Guevara o por el dedo pícaro de un indecente pero al menos sincero colega diputado.
El Salvador será (y sin exajerar) un lindo pais, pero luego del suicidio colectivo que proponía Roque. Luego de la autopatada en el culo.
Las lavativas de Molotov, Baños de asiento besos de pólvora ya los tuvimos y nos ha legado solamente una nueva raza de políticos que dudo que cambien el estado actual de cosas.....
Tags: anti valores, corrupción, gobierno