Viernes, 10 de agosto de 2007
El texto en it?licas pertenece a la columna Numerolog?a Penitenciaria, publicada en Enfoques, de La Prensa Gr?fica, el 22 de abril de 2007. Otras ideas han sido tomadas de la obra de Jes?s Valverde, "Proceso de Inadaptaci?n Social".

Al momento de abordar la delincuencia y la violencia que aqueja al pa?s, se recurre con preponderancia al Derecho. El Derecho, como t?cnica de control social, se caracteriza por la institucionalizaci?n de la respuesta social frente a ciertos comportamientos desviados. El ordenamiento jur?dico tipifica como normales o legales unas determinadas conductas y como anormales o ilegales otras. La hegemon?a de esta perspectiva lleva a que recaiga en estas instituciones el poder de diagnosticar la desviaci?n (juzgar como delincuente) y de decidir el tratamiento (encarcelar).

No vamos a la mitad del a?o, pero el ministro de Seguridad, Ren? Figueroa, ya aspira a cerrar 2007 con 17,000 personas tras las rejas (el equivalente a la poblaci?n del municipio de Ataco, en Ahuachap?n). El pasado 1.? de mayo hab?a 15,000 reclusos. Eso implica que Figueroa pretende encerrar a otros 2,000 salvadore?os entre mayo y diciembre. Para cumplir la meta, bastar? con encarcelar un promedio de ocho malhechores al d?a.

La meta no es inalcanzable. Durante la administraci?n del presidente Antonio Saca, el n?mero de reos ha aumentado en 44%. La tercera parte de la poblaci?n carcelaria no ha recibido condena y, por tanto, legalmente son inocentes.

El planteamiento jur?dico-institucional se caracteriza por la defensa de los intereses sociales y por la recuperaci?n del individuo. Pero en el pa?s, la v?a de la "recuperaci?n" parece ser el aislamiento. De vez en cuando los peri?dicos muestran noticias de reos ejemplares, que han logrado aprender un oficio o terminar sus estudios, mientras cumplen su condena. ?Pero cu?ntos de los quince mil y tantos reos saldr?n "recuperados", "rehabilitados"? El h?bitat anormalizado de una c?rcel puede llegar a tener efectos perturbadores en la conducta del individuo, profundizando m?s y nuevos comportamientos desadaptados.

Las c?rceles, pese a los talleres de rehabilitaci?n, se han convertido en centros de perfeccionamiento de la creatividad delictiva (que incluyen desde esconder dinero o tel?fonos celulares en el tracto digestivo hasta elaboraci?n de armas artesanales). El ministro de Seguridad a?n cree a pie juntillas en el papel rehabilitador de las c?rceles. Ni hablar de las extorsiones, homicidios y toda clase de delitos y actos de corrupci?n que se fraguan tras las rejas, en los que participan desde los parientes de los privados de libertad hasta los custodios.

Este papel rehabilitador se diluye cuando se toma en cuenta la segunda caracter?stica de este planteamiento: la inevitable formalizaci?n del desadaptado como delincuente. Ya en la din?mica conflictiva con la instituci?n, la persona llega a visualizar la diferencia que hay entre s? y el resto de la sociedad, y a asumir la formalizaci?n como desadaptado.

Ambas caracter?sticas explican en muchos casos la reincidencia, la ?tecnificaci?n? del crimen, y el salto cualitativo que han dado las pandillas a lo largo de los a?os, hasta formar parte de redes de narcotr?fico y contrabando que traspasan fronteras.

Figueroa insiste en ver el alza en las detenciones como un reflejo de la efectividad policial. Olvida que el aumento en el n?mero de reos no se ha traducido en una reducci?n de delitos. Diariamente siguen registr?ndose 10 homicidios. M?s reos no han sido garant?a de seguridad, ni siquiera dentro de las mismas c?rceles, donde no hay espacio. Los 18 complejos penitenciarios ?con capacidad para 7,000 reos? acogen a 15,000 internos. Los reclusos est?n conviviendo cual sardinas enlatadas. Ese y otros factores propician amotinamientos. El 6 de enero pasado, una trifulca en el penal de Apanteos, Santa Ana, caus? 21 reclusos muertos, y en el resto del a?o no han cesado los intentos de fugas.

Las leyes penales son el mecanismo de defensa de un sistema social, ante las agresiones que lo ponen en peligro. Pero no es suficiente cambiar la ideolog?a de la ley, sino tambi?n la ideolog?a de la intervenci?n institucional. As?, por ejemplo, "el pa?s no cuenta con un programa para rescatar a [j?venes en situaci?n de calle], lo que contrasta con la criticada Ley del Menor Infractor, que da excesivas garant?as a menores que hasta han cometido homicidio" (Nota en El Diario de Hoy, "menores que la vida lanz? a las calles citadinas"; debo la fecha exacta). A la par de vac?os y contradicciones legales y hasta ideol?gicos, la soluci?n de enviar a la "correccional" no hace m?s que anormalizar a?n m?s el comportamiento de la persona.

Falta una ley alternativa que permita un abordaje desde unos planteamientos basados en aspectos educativos y que diera protagonismo a otros profesionales, y no s?lo a especialistas en Derecho. La facultad protectora y reformadora requiere de un ?rgano multiprofesional (?por qu? no promover otras ?reas profesionales, para comenzar?). El lado educativo de las intervenciones no puede llevarse a cabo si quienes presiden las instituciones tienen una formaci?n meramente jur?dica, porque ?sta no supone una preparaci?n en las ciencias de la conducta.

Una tercera caracter?stica del planteamiento jur?dico-institucional es la distancia entre las dos partes del conflicto. Distancia geogr?fica (los barrios perif?ricos reciben la respuesta judicial desde barrios acomodados), social e intelectual; intelectual no en cuanto a capacidad mental sino a preparaci?n: quienes ocupan puestos de responsabilidad en las instituciones jur?dicas tienen poco contacto directo con la realidad del inadaptado bajo su jurisdicci?n, y con la inadaptaci?n social fuera de los tribunales de justicia.

[El ministro de Seguridad] pr?ximamente inaugurar? el penal de Talcomunca (Izalco, Sonsonate), que tiene capacidad para reubicar el 10% del excedente de reos. ?D?nde alojar? Figueroa a los 2,000 nuevos presos de 2007? La segunda fase del penal de Izalco, que albergar? 1,450 reclusos, a?n es incierta. ?Seguir? saturando las c?rceles? ?Le fallaron las cuentas al ministro? ?Alguien le podr?a prestar una calculadora?

Las condiciones carcelarias del pa?s son paup?rrimas, y en este sentido, el sistema penitenciario salvadore?o tiene poco o nada aportar para garantizar a largo plazo la construcci?n de una sociedad menos violenta. A esto se le agrega la ausencia de medidas terap?uticas y preventivas a gran escala. Sobre todo en casos que conciernen a poblaciones en riesgo, el momento de intervenci?n var?a grandemente: no se interviene cuando el individuo est? en peligro, sino cuando ya es un peligro.
Publicado por placebos @ 19:07  | Situacion Actual
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Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 11 de agosto de 2007 | 4:23
Hunnapuh:
Francamente este art?culo es sumamente ?til. Toca un tema poco tratado y lo hac?s con mucho tino y fuertemente argumentado.

Carlos Abrego
Publicado por Invitado
S?bado, 11 de agosto de 2007 | 8:45
El articulo fue escrito por Placebos,

Placebos, bienvenido a esta pagina. Yo se que haras buenos aportes y contribuiras mucho en este sitio.