Las injusticias en El Salvador son innumerables: desde la base de la estructura social misma, están el autoritarismo y el patriarcalismo en el seno de la familia, donde se dan constantes abusos, sobre todo hacia la niñez y las mujeres; la extrema pobreza y la violencia delincuencial, social e institucional. ¿Recibimos lo que merecemos? ¿Merecemos lo que recibimos?
Establecer un concepto completo y único sobre justicia es extremadamente difícil. Cada persona tiene sus presupuestos filosóficos, que determinan el sentido que se le da a esta palabra. La definición de justicia depende de las cosmovisiones: conservadurismo o reformismo, el valor del respecto a la ley frente al derecho a la desobediencia civil, el individualismo versus el comunitarismo, las leyes económicas, y la justicia económica internacional (¿cuáles son las causas de la “riqueza de las naciones” y de las personas? ¿cuáles son las causas del atraso económico de algunos países y la prosperidad de otros? ¿El colonialismo, la idiosincrasia, el azar?)
El autor M. J. Lerner sostiene que todas las personas necesitan pensar que viven en un mundo en el que cada uno recibe lo que merece. Esta creencia se mantiene porque hay una necesidad de entender las recompensas y los castigos como lógicos: las personas buenas son recompensadas, y las malas, castigadas. Esta es la llamada Creencia en el Mundo Justo. Y como contraparte, la Creencia en un Mundo Injusto se relaciona a una visión menos ingenua y conformista, por lo que se asocia a una identidad y movilización social reforzadas.
Recibimos una sensación de seguridad, basándonos en la creencia de que el mundo tiene un orden, ante las incertidumbres o contradicciones que le plantea la vida. Ante una situación de injusticia, las personas pueden presentar dos actitudes: aliviar o compensar el sufrimiento de otros, si hay oportunidad; si no hay dicha oportunidad, percibir, de modo distorsionado, que las víctimas se merecen el sufrimiento; se les atribuye la responsabilidad de lo ocurrido, y de este modo se mantiene la creencia en el mundo justo. A gran escala, esta creencia es funcional, por ejemplo, para la percepción de violencia social y política. El orden social queda libre de culpa en cuanto a los problemas sociales, y se atribuye el destino de las víctimas a causas internas, a la vez que se les responsabiliza por su situación y se las desvaloriza. Las desigualdades se justifican y hay una reacción distante ante las personas en posiciones desaventajadas.
Las distorsiones de los medios de comunicación, y la poca (cualitativa y cuantitativamente) educación de la población, mantienen las explicaciones “lógicas” de los eventos y las consecuencias que experimenta una persona o un grupo de personas ante un acto determinado. Hay otros conceptos relacionados a la creencia en el Mundo Justo, como el autoritarismo, la religiosidad, la creencia del control interno, y la llamada creencia en la Ética Protestante del Trabajo (los triunfos se los merecen las personas competitivas, que realizan trabajo duro y que ahorran...esto podría ser cierto, pero un vistazo a la situación real indica que no todas las personas que trabajan duro ven los frutos de su esfuerzo, y no todas las que triunfan y se enriquecen han trabajado duro).
Diversas cosmovisiones influyen en la definición de justicia. Por ejemplo, la religiosidad extrema, tan arraigada en el país, lleva a una creencia en la justicia de última instancia, es decir, que habrá consuelo futuro en este mundo o en otro. En un plano menos religioso, se tiende a atribuir las desgracias a las víctimas, como en el caso del acoso y el abuso sexual, “ella se lo buscó”, o de los desastres, “¿por qué viven a la orilla de un barranco?”.
Son detalles muy sutiles, y quizá sin mayor relevancia a primera vista. Pero buena parte de un pensamiento crítico radica en evitar estos "atajos mentales", que aún cuando le den sentido al mundo que nos rodea, terminan convirtiéndose en justificaciones para "conformarse" y aceptar condiciones que atentan contra el bienestar al que todo ser humano tiene derecho.
Es muy interesante lo que mencionas sobre la causa de las "causas divinas" de la "brecha" entre las diferentes personas.
Este es el pensamiento no solo protestante sino de los nuevos católicos(Opus Dei, etc.) que dicen que el exito solo es fruto del trabajo duro, noble y correcto y extrapolan las grandes riquezas como fruto de ese esfuerzo y "olvidan" que se hacen en base a la explotación de los trabajadores.
EL FIN DE LA POBREZA ES UNA DECISION POLITICA
El partido Por Un Mundo Más Justo (www.mundojusto.es) esta formado por ciudadanos de todas las ideologías con el objetivo de luchar por un mundo sin pobreza.
un saludo,
Antonio Sieira
partido Por Un Mundo Más Justo / www.mundojusto.es
expresion politica del movimiento social contra la pobreza
Todos los hombres somos iguales al nacer,despues dejamos de serlo.
Pero tenemos la libertad y sino la fuerza como base para vivir nuestra vida, o luchar por lo menos por nuestros sueños.
No pidamos nada,no suframos,olvidemos resentimientos y caminemos hacia nuestro futuro.
