He recibido un excelente comentario de un buen amigo que conoceremos como “MAST” el cual pongo a la consideración de nuestros lectores, vale la pena leerlo.
VIOLENCIA CONTRA LOS "NIÑOS BRUJOS"
El pasado día 18 de julio la Radio Vaticano hizo eco de la denuncia que hiciera la organización no gubernamental (ONG) "
Save the Children", acerca de la violencia que sufren muchos niños en la República Democrática del Congo (África), luego de ser acusados de brujería.
El informe de la ONG, titulado "La invención de los niños brujos en la República Democrática del Congo", asevera que alrededor de 70,000 niños han sido acusados o perseguidos por "brujería", la mayoría de ellos en la capital, Kinshasa. De acuerdo a las declaraciones de
Save the Children, esta violencia y abusos en contra de la niñez congoleña se debe a tres causas: 1) la pérdida de los valores tradicionales, 2) el poder alcanzado por grupos religiosos como la "Iglesia del Despertar", y 3) el trauma de años de guerras.
La primera de éstas se refiere a la pérdida de valores tradicionales. África, en efecto, es un continente riquísimo en valores ancestrales basados en la cohesión familiar y tribal, el respeto y la solidaridad. Sin embargo, este sistema de valores tradicionales ha sido minado debido a las supersticiones que subyacen algunos grupos étnicos, además del desprestigio a ciertos valores y la ambigüedad doctrinal de parte de ciertos grupos religiosos de reciente aparición. A esto se suma la consabida ruptura familiar y desintegración como consecuencia de las guerras. Esta calumniosa situación que sufren los niños congoleños no se define a cierto grupo étnico, ni a cierto estrato social, ni siquiera a cierto nivel educacional, ya que está presente en todos los niveles, y la cifra antes mencionada, 70,000 niños y niñas, no es para que pase desapercibida ante nuestros ojos.
Grupos religiosos, como la denominada "Iglesia del Despertar", ha convencido a sus fieles sobre la culpabilidad de los niños, acusándolos de "brujos", y responsabilizándolos de las desgracias grandes o banales acaecidas en la ciudad. Enseñan que la brujería es la responsable de toda calamidad, de la mala suerte, de enfermedades y muertes. Esta agrupación son los primeros acusadores, pero también lo son incluso los mismos padres o vecinos de los niños. Por supuesto, la Iglesia del Despertar se financia a través de donaciones emanadas de ritos de exorcismo, por lo cual deben mantener este tipo de acusaciones, con el fin de conservar una demanda regular para este tipo de actividades. El problema se agrava cuando se demuestra en el informe de Save the Children la innegable vinculación entre funcionarios estatales que se lucran mediante sobornos y cobros ilegales, o que simplemente aprueban el actuar de esta agrupación religiosa.
La tercera causa hace referencia a la inestabilidad psíquica que sufren muchos congoleños, como un fenómeno de post-guerra, de claras repercusiones en su actuar social. En efecto, ante un fenómeno negativo, dañino y violento, actúan contra razón acusando de esto a los seres más indefensos: los niños y las niñas. Abusando de su posición de superiores y más fuertes, muchas personas violentan a los niños con intimidaciones y golpes (violencia física y psicológica), una actitud cobarde para no asumir las verdaderas causales de los problemas naturales o sociales.
De acuerdo al informe de la ONG, ciertos niños congoleños actualmente están considerados como una "amenaza más de la que hay que protegerse". "Cualquier niño que se aparte de la norma puede ser acusado de brujería. Algunos padres culpan a sus niños de las muertes a causa del SIDA o la malaria, del paro o de cualquier desastre natural". Los excesos son tan evidentes que, incluso en los rasgos normales del desarrollo de los niños, los predicadores y muchas familias congoleñas ven rasgos inequívocos de brujería: mala salud, delgadez, baja estatura, aspecto desnutrido, suciedad, epilepsia, carácter desordenado, desobediente, maleducado, nervioso, incontinencia urinaria, vaguear, etcétera. Los niños nacidos con malformaciones son, en algunos grupos étnicos, considerados como un castigo para la madre, a raíz de su mala conducta, o víctima de hechizos, e incluso que la misma madre es bruja y ha lanzado un maleficio al niño.
Finalmente, los niños discapacitados son marginados y "suponen un lastre para la familia". Es increíble cómo la idiosincrasia de muchos grupos congoleños ha desdeñado de tal forma la dignidad humana, que es innegable incluso para los impedidos mentales y discapacitados.
El 14 de octubre de 1993 la República Democrática del Congo ratificó la convención sobre los Derechos del Niño, uno de cuyos textos dice:
"Los Estados Partes reconocen que el niño mental o físicamente impedido deberá disfrutar de una vida plena y decente en condiciones que aseguren su dignidad, le permitan llegar a bastarse a sí mismo y faciliten la participación activa del niño en la comunidad.
Los Estados Partes reconocen el derecho del niño impedido a recibir cuidados especiales y alentarán y asegurarán, con sujeción a los recursos disponibles, la prestación al niño que reúna las condiciones requeridas y a los responsables de su cuidado de la asistencia que se solicite y que sea adecuada al estado del niño y a las circunstancias de sus padres o de otras personas que cuiden de él." (Convención sobre los Derechos del Niño, art. 23, nn. 1-2, ONU, 20/11/1989)
Sería amplio reflexionar sobre el fenómeno de las sectas en la actualidad, y del daño que causan debido a sus ideologías, haciendo que el "sábado sea más importante que el hombre".
Pertenezcamos a la religión que sea, el humanismo coherente a la dignidad de hechura de un Creador debe imperar por sobre todo, en especial en casos como este que hemos expuesto en el Congo. Ante este preocupante fenómeno sectario debemos responder con acciones que pongan en el centro de todo a la persona humana, su dimensión comunitaria y su anhelo de relación con la divinidad (cf. Documento de la IV CELAM, Santo Domingo, n. 12, y también nn. 147-152).
Eventos como este deben suscitar la plegaria de los creyentes y el actuar de instituciones como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Sin embargo, es de todo punto necesario conocer fenómenos como éste, con el fin de tomar conciencia de que estos hechos ocurren en pleno siglo XXI, y en el continente más olvidado por la actual Globalización.
MAST
San Salvador, República de El Salvador, 20 de julio de 2007
ANEXO
Save Children denuncia violencia contra niños acusados de brujería en Congo
La ONG Save the Children denunció hoy el abuso y la violencia que sufren miles de niños acusados de brujería en la República Democrática del Congo, un fenómeno que comenzó a principios de los años 90 en las grandes ciudades de este país.
El informe 'La invención de los niños brujos en la República Democrática del Congo', divulgado hoy por esta ONG, estima que alrededor de 70.000 niños han sido acusados o perseguidos por brujería, la mayoría de ellos en la capital, Kinshasa. La pérdida de los valores tradicionales, el poder alcanzado por grupos religiosos como la Iglesia del Despertar y el trauma de años de guerras (con cuatro millones de muertos y 1,6 millones de desplazados) han llevado a algunos colectivos a considerar a ciertos niños como una posible amenaza más de la que hay que protegerse, afirma. 'Cualquier niño que se aparte de la norma puede ser acusado de brujería. Algunos padres culpan a sus niños de las muertes a causa del SIDA o la malaria, del paro o de cualquier desastre natural'. Rasgos que pueden ser normales dentro del desarrollo de un niño para algunos predicadores y familias congoleñas son señales inequívocas de brujería: mala salud, delgadez, baja estatura, aspecto desnutrido, suciedad, epilepsia, carácter desordenado, desobediente, maleducado, nervioso, incontinencia urinaria, vaguear, etcétera. Los niños son acusados por predicadores de la Iglesia del Despertar, por sus propios padres o por sus vecinos. No existe un perfil de familia de alto riesgo, y el problema de la brujería no predomina en ningún grupo étnico específico ni en ningunaclase social; tampoco es exclusivo de los que no han recibido educación formal. Entre algunos grupos sociales, cuando un niño nace con alguna discapacidad se cree que la madre se ha portado mal, que ha comido algo hechizado o que ella misma es una bruja y lanzado un maleficio contra el niño. Los niños con discapacidad son marginados desde el principio y suponen un lastre para la familia, explica el informe de Save the Children. Los predicadores de la Iglesia del Despertar aseguran que la brujería es capaz de hacer daño, de traer mala suerte, de extender la enfermedad y de producir matanzas. Operan gracias a donaciones que consiguen, entre otras cosas, a través de los exorcismos, y con el beneplácito de funcionarios estatales que se lucran mediante sobornos y cobros ilegales.
Fuente: Terra Actualidad - EFE (18/7/2007)
http://actualidad.terra.es/sociedad/articulo/save_children_congo_1705590.htm
Tags: intolerancia, racismo, abuso