S?bado, 14 de julio de 2007
Por el momento, el tema de desastres no parece ser muy importante. Mientras escribo esto, est? lloviendo. A lo mejor se ha hecho un tr?fico terrible, y algunas calles se han inundado. A lo mejor haya habido alg?n derrumbe por all?, con un saldo fatal. A veces aparecen notas en los peri?dicos, acerca de comunidades o entidades que se est?n preparando para hacerle frente a la temporada lluviosa. No m?s. Por el momento.

Con movimientos tel?ricos constantes, volcanes, y el problema de las lluvias de cada a?o, tenemos suficiente para reconocer que El Salvador est? en una posici?n de alta vulnerabilidad. Los fen?menos naturales a los que estamos expuestos pueden y llegan a ser devastadores.

Los desastres, por otro lado, no son tan naturales como aparentan, y su car?cter devastador no es suficiente para explicar por qu? tropezamos con la misma piedra cada vez que ocurren. En las cat?strofes ambientales influyen de forma decisiva factores humanos: la vulnerabilidad econ?mica y pol?tica, la imprevisi?n, la ausencia de planificaci?n del desarrollo urbano y la pobreza de sectores considerables de la poblaci?n?el da?o de un fen?meno natural no es causado solamente por la aparici?n del mismo.

Despu?s del impacto, los esfuerzos de reconstrucci?n giran en torno al aspecto f?sico y econ?mico. Pero la reconstrucci?n y enorgullecerse de "haber salido adelante" ya no es suficiente. ?Los damnificados, antes del desastre, ya contaban con condiciones favorables de vida? Un vistazo a quienes regularmente sufren los embates de la naturaleza permite responder a esta pregunta: son las personas de escasos recursos quienes sufren el mayor da?o. Este da?o viene a ahondar en una historia de carencias previas.

La poblaci?n voltea a las autoridades que no s?lo est?n en la obligaci?n de manejar la crisis, sino tambi?n de darle una explicaci?n. Pero independientemente de la asistencia de las autoridades, est? la necesidad de la comunidad de organizarse, y de apoyar a sus miembros en momentos de crisis. Seg?n un sondeo del IUDOP, realizado despu?s de los terremotos del 2001, la tercera parte de las personas encuestadas se hab?a organizado para enfrentar la tragedia, y el ser damnificado no promov?a la organizaci?n m?s que no serlo. Pero la organizaci?n comunitaria no es algo f?cil de promover, en primer lugar por sus implicaciones pol?ticas (la m?s extrema: ?"organizaci?n comunitaria" no te suena, todav?a, hasta subversivo?), y en segundo lugar, porque requiere de una inversi?n considerable de recursos, econ?micos, personales y sociales, a largo plazo.

Este mismo estudio el IUDOP indag? acerca de la causa que se le atribuy? al terremoto: las respuestas iban desde que era un proceso geol?gico, la explosi?n de un basurero militar (!) y prescripci?n divina. Quienes lo consideraban producto de la disposici?n divina opinaron con mayor frecuencia que los da?os eran producto de la fatalidad, de modo que no cab?a pedir cuentas a las autoridades, mucho menos pensar en la prevenci?n (?c?mo anticiparse a estos designios?). Con escasos recursos econ?micos, poca educaci?n formal, organizaci?n religiosa con escasa o nula vinculaci?n pol?tica, estos sectores terminan eximiendo de responsabilidad a las autoridades e instituciones que por obligaci?n deben garantizarle niveles m?nimos de bienestar.

Comentarios como los aparecidos en la columna editorial de El Diario de Hoy (6/10/05, p?gina 49) perpet?an esta visi?n, por ignorancia o por malicia: ?una amiga nos dice que debemos rezar mucho, como se rez? para conjurar la llegada del hurac?n Adri?n desde el Oc?ano Pac?fico". "Al rezar no s?lo nos ponemos en manos de la Misericordia Divina, sino que nos volvemos m?s sensibles hacia el sufrimiento ajeno?. Cierto que rezar puede salvar, pero tambi?n puede inmovilizar.

Como consecuencia del hurac?n Stan, en el a?o 2005, cerca del 65% del territorio nacional estaba en riesgo de sufrir deslaves o derrumbes. En la columna anteriormente mencionada, se sostiene que ?talar cuanto ?rbol crece y sembrar milpas en laderas, es propiciar cat?strofes?. Por supuesto se refer?a a los campesinos, aunque el argumento puede ampliarse: algunos sectores de las zonas rurales pueden desconocer manejos efectivos de los recursos naturales; pero el derrumbe de Las Colinas en enero del 2001 no fue propiciado por la siembra de milpas en laderas. El r?pido crecimiento de la poblaci?n y su alta concentraci?n en zonas urbanas remite a pensar que el manejo de desastres no es s?lo cuesti?n de organizarse y preparar los albergues. Sencillamente hay zonas que no son propicias para la construcci?n de residenciales, por razones de seguridad. La pol?tica de vivienda y la descentralizaci?n son temas delicados que deben tratarse, con miras a incidir en la reducci?n de desastres muy a largo plazo.

En El Salvador, miles de familias viven en el borde de barrancas, quebradas o r?os, y no es inusual escuchar que se les eche la culpa por ello: ??por qu? siguen viviendo ah???. Los responsables de la cat?strofe son los marginados por vivir en lugares peligrosos, ?s?? No. Se falla al negar que el sistema ha excluido a estas personas de la oportunidad de un espacio vital para su vivienda, y en consecuencia, ha limitado sus oportunidades de desarrollo. Decidirse a perder dicho espacio vital, garant?a de cotidianidad, por precaria que ?sta sea, no es f?cil?y el que quienes no estamos en esas condiciones nos preguntemos por qu? ellos no se van de ah? es dar por hecho que tienen un lugar alternativo al cual acudir y que est? dispuesto a aceptarles.

La cultura de prevenci?n, a nivel gubernamental y comunitario, est? en espera de ser impulsada. Mientras tanto, si este a?o aparecen personas damnificadas, se les tendr? en refugios, probablemente en condiciones p?simas, se les dar? comida y frazadas por algunos d?as, si se les da algo; algunos con suerte tendr?n su casa reconstruida, en el mismo lugar de riesgo, o en cualquier otro, pero siempre una casa m?nima, con materiales poco adecuados, en condici?n de hacinamiento. Con eso, se dir? que El Salvador se habr? levantado. Hasta el pr?ximo a?o.

*******************************

Click ac? para un art?culo relacionado y tal vez m?s optimista.
Publicado por placebos @ 21:04  | Educacion y Cultura
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Domingo, 15 de julio de 2007 | 15:14
Excelente post, en este pa?s deber?amos ser expertos en desastres, la vulnerabilidad tiene un componente humano, y en su mayor parte debido a la depredaci?n de nuestro medio ambiente, con la escusa de "modernizarnos". Cuando sucede alguna tragedia anunciada el gobierno y los medios afines hablan de los misterios del se?or, la falta de previsi?n, el hecho de no capitalizar la experiencia nos agarra en la crisis como si fuera primera vez.
Publicado por Invitado
Domingo, 15 de julio de 2007 | 18:58
Basicamente es la historia de El Salvador, la improvisaci?n, la falta de claridad en pol?ticas de prevenci?n nos hacen un pais de extrema vulnerabilidad.

Adem?s tenemos encima las enfermedades de temporada, dengue, diarreas, enfermedades bronco-pulmunares, etc. que se convierten en verdaderas epidemias que hacen colapsar el sistema de salud salvadore?o.


Muy buen post.
Publicado por Invitado
Martes, 17 de julio de 2007 | 12:32
Esto me hace recordar que supuestamente se continua urbanizando la Cordiller del Balsamo, apesar de la historia de vulneravilidad de la zona la cual fue intensificado por las urbanizaciones previas. Esto es prestarse para que ocuran las fatalidades y si a esto le agregamos que por falta de planificacion se vulnera mas el pais lo cual solamente sirve para aumentar el riesgo de vivir en ciertas zonas, considerando que un alto porcentaje del pais ya vive en zonas de alto riesgo esto equivale a un futuro desastre. Pero mientras por urbanizacion se haga dinero este tipo de "planificacion urbanaza" no se va a dar.