Mi?rcoles, 14 de febrero de 2007
Buenos mis j?venes y no tan j?venes amigos, hurgando por ah? en el baul arcano del disco duro, encontr? un peque?o cuentito que escrib? hace alg?n tiempo. (L?gicamente entender?n luego de leer, las razones por las que tuve que abandonar la idea de escribir para ganarme la vida) En aquellos tiempos en que uno es menos c?nico y todav?a le quedan a uno vestigios de f? y de ingenuidad, que la vida se encarga de matar.

En f?n, creo que para el d?a de hoy se acopla bien la historieta, en lugar de regalar algo material, les traigo algo para que recuerden que a veces los peque?os detalles bastan para cambiarnos la vida.

Dicen que el dinero no da la felicidad aunque proporciona una sensaci?n muy parecida, pero no se compara con la verdadera felicidad que puede dar el amor.

Saludos a todos en este d?a de la amistad.





"When we met for the first Time
I didn't even like your name...."
The Strawbs

Cuando Fernando baj? del autobus record? el nombre, el cual era: Sandy Denny, asi era el nombre art?stico de la cantante que acompa?? por un breve per?odo a The Strawbs, pero eso al fin y al cabo ten?a tanta trascendencia como que Rick Wakeman tambien los acompa?ara en los teclados de vez en cuando, es decir nada impactante o significativamente decisivo para el estilo de ellos, mas all? de que muchos conocen a los Strawbs precisamente por estas coincidencias, es decir por Sandy o por Rick.

Con estas ideas y las notas neo-clavicordicas de la canci?n Savy Saylor de Steeleye Span revoloteando dentro de su cabeza se dirigi? a devolver los dos libros que hab?a pedido prestados en la biblioteca de la universidad hace tres d?as y que hab?a terminado de leer precisamente minutos antes de llegar a la parada de buses en donde se baj?.

Al llegar a la entrada de la universidad vi? a Julia en medio de un grupo de compa?eros cerca de la entrada y siendo Fernando el ?ltimo t?mido sobre la tierra le paso lo que siempre le suced?a cuando estaba frente a ella, su coraz?n aceler? sus palpitaciones hasta que lo sent?a en la punta de la lengua, el temblor de sus piernas y el golpeteo suave en sus sienes, pero esta vez no pensaba esquivarla como siempre hac?a, sobre todo porque para soslayarla ten?a que dar una vuelta como de 2 kilometros, asi que haciendo de tripas coraz?n camin? directamente hacia la zona en donde ella se encontraba, sin percatarse de que iba por la carretera de acceso a los parqueos de la universidad y fingiendo leer sus papeles camin? por en medio de la calle hasta que el fuerte claxon de una RAV 4x4 lo asust?, haciendolo correr y arrojar todo lo que llevaba en las manos que se desparram? por la acera.

Ah? en medio de las carcajadas de todos los presentes qued? recogiendo sus libros y papeles, mas rojo que una guinda madura y sintiendo la cara totalmente caliente por el rubor y sin atreverse a levantar la vista por miedo a verla riendose de ?l, en realidad las risas de los dem?s le ten?an sin cuidado, pero de ella no podr?a soportar ver que se burlara tambi?n.

Recogi? sus cosas y paso como una exhalaci?n escuchando apenas las risitas mal disimuladas de los que estaban en ese momento a la entrada de la universidad.

"Jai Guru deva Ommmmm..." pens? mientras en su mente resonaba el dulce coro de Laibach cantando la vieja canci?n de los Beatles, a veces se sent?a como "El M?gico", con una m?sica permanentemente sonandole en la cabeza, pero ?l no pod?a ni jugar bien al futbol, aunque de igual forma la m?sica persist?a, iba y ven?a pasando de int?rprete y de ritmo.

El fr?o viento levantaba el polvo y arenilla del suelo, en forma molesta entraba a los ojos, revolv?an los cabellos y resecaban los labios, estos eran los vientos de octubre que solo le evocaban los tiempos (muy cercanos por cierto) en que se iba a las lomas cercanas a elevar piscuchas con sus amigos.

Cincuenta y cuatro a?os con un par de meses antes un ni?o hab?a sembrado el majestuoso arbol de mango que ten?a ante la vista con la ayuda de su abuelo materno que le hab?a dicho aquello de sembrar una ?rbol, escribir un libro y tener un hijo mientras cavaban el agujero en donde plantaron la que entonces parec?a un fr?gil arbusto, pero en este tiempo era un inmenso y frondoso ?rbol, su grueso tronco ya estaba comenzando a ser carcomido por el hongo y los insectos pero a?n tendr?a suficiente fuerza para otros 50 a?os mas antes de caer abatido por un fuerte viento, destrozando cerca de 15 veh?culos y causando golpes y heridas, algunos graves, a 25 personas que estaban desayunando en un chalet cercano y que no se dieron cuenta que el arbol hab?a colapsado por los "vientos de diciembre", pero esas son otras lineas de tiempo que no vamos a revisar hoy.

En nuestro momento el arbol se ergu?a fuerte y poderoso, desafiando vientos y tempestades que apenas mov?an su copa, estaba colmado de enormes y rojos mangos de clase, que resultaban la delicia de grandes y chicos, pero que aqu? nadie cortaba porque ya eran todos universitarios y eso de subirse a cortar fruta de los ?rboles es para ni?os o para gente del campo, todos ellos eran de la ciudad e intelectuales, aunque no por eso dejaban de mirar con deseo los enormes y jugosos mangos que pend?an de ellos como grandes y redondas estrellas rojas y amarillas.

Fernando se detuvo observando el enorme arbol y record? lo bueno que era para trepar ?rboles y bajar fruta de ellos siendo ni?o y luego de un momento de duda en la que sus prejuicios le dec?an que pasara del ?rbol, tom? una decisi?n y poniendo sus libros en la base del tronco, comenz? a subir al arbol y en una de las ramas intermedias encontr? un buen lugar en donde sentarse y ver toda la extensi?n del campus.

Algunos estudiantes lo vieron y comenzaron a comentar entre ellos acerca de ?l pero al ver que tomaba uno de los mas grandes frutos y con un peque?o cortaplulas cortaba una tajada de mango dulce, jugosa y amarilla se les hizo agua la boca y ya no lo vieron con burla sino que con envidia.

De pronto Julia se acerc? al ?rbol corriendo, surgida casi de la nada y le dijo entre leves jadeos poniendo sus cosas a la par de las de ?l:

- Fernando! Ayudame a subir

Fernando qued? un poco estupefacto pero r?pidamente bajo hasta las ramas principales y le alargo la mano, ella la tom? y entre risas logr? trepar hasta el tronco en donde estaba Fernando poniendose de todos colores.

Ella le dijo:

- Me vas a ayudar a no caerme porque yo no soy buena para andar en los ?rboles.

Y comenz? a trepar siendo sotenida por un sorprendido Fernando hasta que llegaron al punto donde converg?an varias gruesas ramas y que hac?an una c?moda plataforma natural para estar sentados, un poco protegidos del f?o viento y comiendo la deliciosa fruta.

Fernando cort? un hermoso y grande Mango para Julia y se lo parti? en tajadas para que pudiera disfrutar de su deliciosa pulpa, al poco rato, ya hab?an dos compa?eros mas sobre el arbol y en cosa de unos veinte minutos estaban cerca de 12 j?venes entre chicos y chicas ubicados como pod?an en las ramas del arbol y saboreando todos de sus frutos.

Fernando descubri? muy sorprendido de que Julia ten?a una gran afici?n por Fairport Convention en donde cantaba Sandy Denny y ?l que era un experto en los Strawbs le cont? que por un tiempo Sandy cant? con ese grupo y por suerte, entre sus cosas andaba un Disco Compacto(*) recien "quemado" que conten?a las canciones de un disco que se hab?a grabado por el a?o 68 pero que fue editado y publicado hasta 1973 bajo el nombre de ?All Our Own Work?, en realidad Julia no conoc?a mucho sobre el trabajo de Sandy antes de su pertenencia al grupo Fairport Convention, asi que enterarse y poder tener una grabaci?n desconocida para ella de su cantante favorita Sandy la emocionaba al extremo, sobre todo porque al parecer ?nicamente a Fernando le importaba y conoc?a la m?sica que ella tanto adoraba.

La tarde se fu? corriendo tras el viento sin molestarse en esperarlos, algunos de los estudiantes bajaron del arbol y otros mas subieron, al final de la tarde ya no hab?a nadie mas, pero ellos c?modamente instalados en la plataforma, siguieron hablando de otras cosas adem?s de la m?sica que evidentemente compart?an, al comenzar el fr?o ella se acomod? junto a ?l para compartir el calor y para Fernando la existencia de Dios adquiri? matices de certeza absoluta.

Cuando por fin bajaron ya conmenzaba a oscurecer, Fernando le entreg? el disco compacto(*) a Julia quien lo guard? con cuidado entre sus pertenencias y se encaminaron a devolver los dos libros prestados hasta la biblioteca que l?gicamente encontraron ya cerrada a esa hora.

A Fernando le tocar?a pagar una multa por el retaso en la entrega de los libros y la consiguiente reconvenci?n de Don Richard el biblliotecario, pero para ser sinceros esa multa y todo lo demas ya le importaba una mierda.....



(*) Nota: El original ten?a Cassettes pero dicho medio magn?tico es virtualmente desconocido por las nuevas generaciones por lo cual fu? cambiado a CD (Compact Disc)

Tags: cuentos, san valentin, romance

Publicado por hunnapuh @ 13:29  | Cuentos y Humor
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Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 16 de octubre de 2007 | 10:06
es eso un cuentito?Ojos locos