Reflexiones sobre la masacre de Apanteos.
Ayer mientras leía el
comentario sobre la masacre de Apanteos que publicó Bekaluna, comparaba
las reflexiones hechas por ixquic, con las frases escuchadas a varios altos funcionarios del gobierno.
Varios funcionarios han comentado en privado, que está bien que esas cosas sucedan. Pues son los delincuentes los que se matan entre ellos mismos, ahorrando costos al gobierno. Que ojala que en una sola noche todos estos pandilleros decidieran aniquilarse entre ellos. Así quedaría resuelto el problema de la violencia delincuencial.
Estos son los mismos que cada cierto tiempo claman por la reinstauración de la pena de muerte en el país. Son los que creen que basta con endurecer las leyes para que este complejo problema se resuelva. Son los que se niegan a reconocer que existen causas estructurales generadoras de violencia. Son los que se niegan a buscar soluciones integrales al fenómeno delincuencial.
Estos comentarios privados, demuestran el desprecio por la vida humana. Demuestran además, una total falta de sensibilidad. Ahora comprendo porqué un funcionario de centros penales se burlaba del dolor de los familiares de las víctimas de la Masacre de Apanteos, en un canal de televisión que lo entrevistaba.
Como lo hemos señalado en varias ocasiones, los centros penales no son lugares de rehabilitación de los delincuentes. Son simplemente centros de hacinamiento humano donde se mantiene retenidos a los delincuentes. Sin ningún control, simplemente evitando que se fuguen. A veces ni esto logran.
Otro que pagará el pato a Eteban
Ningún reo es visto como ser humano que puede rehabilitase y transformar sus vidas, volviéndose útiles a la sociedad. Todos los detenidos en los centros penales son vistos como escoria humana. Como seres que hay que mantener encerrados porque no podemos matarlos. Esta es la visión de los funcionarios gubernamentales, aunque en su discurso digan lo contrario.
Lo demuestran en el trato dado a diario a los internos de los centros penales. En la falta de interés por su rehabilitación. Al escaso presupuesto asignado para su alimentación. A la ausencia de mínimas condiciones humanas dentro de los centros penales.
Es por ello que cuando oyeron los gritos de auxilio de los reos que serían asesinados, no actuaron. No es posible que las autoridades del penal no supieran lo que pasaría, ellos mismos comentan que tienen “soplones” entre los internos que les cuentan todo lo que va a suceder. Simplemente no les importó. No sería raro que el cerco policial que se estableció haya sido con el propósito de que nadie interviniera.
Además no han sido capaces ni de identificar a los asesinados. Todavía esta tarde se encontraban en la morgue de Santa Ana dos cadáveres sin identificar. No es posible que no sepan quienes son. Deben de tener un archivo de huellas dactilares de los reos.
El director del reclusorio de apanteos no pudo responder cuestiones básicas que le inquirió la prensa, como la procedencia de los reos asesinados.
Todo esto, es la mas clara demostración del desprecio por la vida humana. En la práctica esto no tiene nada que ver con el slogan de propaganda de “gobierno con sentido humano.”
La tragedia es lo que menos les importa
Se necesita con urgencia una reforma profunda del sistema penitenciario del país. Los centros penales son bombas de tiempo, que revientan cada cierto tiempo. Pero también es necesario investigar fondo lo sucedido en Apanteos y deducir responsabilidades. Si bien hay una responsabilidad principal de los hechores materiales. También hay una responsabilidad de las autoridades que pudieron evitar estos dolorosos hechos.
Ayutuxtepeque, martes, 09 de Enero de 2007.
Cada vez mas el pueblo abre los ojos y ve quienes son sus enemigos, los areneros odian a los salvadoreños pero son como parasitos ya que viven de ellos.
Esto se acabó, todos a votar contra Arena este 2009.
Incapaces para detener la delincuencia, que ellos mismos han fomentado a través de sus años en el poder, los Areneros fomentan las masacres en los penales.
Incapaces de administrar un penal, se deshacen con excusas de lo más ridículas.
Astor Escalante llega a decir, por ejemplo, que la falta de una ley que formalice la escucha telefónica, impide que se pueda detener matanzas como la de Apanteos. Solo falta que pida a la Asamblea de que promulgue una ley que impida
BLOGGEAR desde los penales, puesto que no pueden detener el ingreso clandestino de laptops.