Los años dorados.
Aunque ustedes no lo crean, hace varios años no existían los supermercados. Las personas de esa época compraban sus víveres y artículos en los mercados municipales y en las tienditas que abundaban en todos los barrios y colonias.
En esa época tampoco se usaban las tarjetas de crédito. Pero nos daban fiado en las tienditas. Aunque no lo crean ustedes, en esos días se confiaba en la palabra y la honorabilidad de las personas. En las tiendas nos daban crédito sin fiador o fianza. La palabra, la dignidad, la honradez tenían un valor real.
El día de pago todos corrían a la tienda a pagar las deudas. Lo primero que se hacía con el salario era pagar los compromisos contraídos.
Por esos días los productos se compraban al natural. La leche venía de las vacas y no de las cajas de cartón. A nadie se le ocurría que un día no lejano venderían frijoles de lata.
Las únicas latas que veíamos eran la de algunos productos exóticos que repartían los de la
Alianza para el Progreso. Nos regalaban un aceite rancio, que no tenía nada que ver con la deliciosa manteca de tunco. Nos daban una harina amarilla que nadie sabía para que servía. Repartían latas de leche con sabor a medicina.
Pero hay íbamos todos a hacer la cola para que nos dieran nuestra dotación de productos exóticos, pues siempre había alguien que nos los compraba. Con el dinero podíamos comprar, leche de verdad, tortillas de verdad, y manteca de verdad.
Para los días de fin de año, a nadie se le ocurría ir dos días antes a comprar un pavo pecho ancho congelado. En esos días no habían pavos. Pero habían chumpes criollos, que se compraban desde septiembre, para ser sacrificados en los días de navidad y año nuevo. Algunos compraban el chumpe desde julio, pues se encontraban mas baratos.
El único problema era que los chumpes se convertían en las mascotas de los cipotes. Los bichos los adoptaban, jugaban con ellos, hasta les ponían nombre. Entonces cuando llegaba el día de sacrificarlos, era una verdadera tragedia. Los cipotes lloraban a mares, algunos se escondían con los chumpes para evitar que los mataran.
guri guri guiri.. me llamo pancho.
El duelo duraba unas pocas horas. Por la tarde, con el estreno, la bolsa de cuetes y alguna peseta en la bolsa, regalo de algún tío generoso, nos olvidábamos del pobre chumpe, que terminábamos devorando durante la cena de la media noche.
Además la noche de navidad y año nuevo nadie comía tortillas. Ese día se comía pan. Vendían unos franceses grandotes, para comer el pan con chumpe. Esa noche tomábamos gaseosas, no había horchata ni ensalada. Había que aprovechar pues no volveríamos a probar una gaseosa hasta el día del cumpleaños.
Por esos días no había
Santa Claus, los juguetes los traía directamente el Niño Dios, sin intermediarios. Por ello el 24 de diciembre los cipotes no nos acostábamos tan noche. A las 12 teníamos que estar dormidos, pues si no el Niño Dios no nos dejaría nada.
A los que se portan mal... Tampoco
A algunos cipotes los jodía el Niño Dios, pues les traía ropa en vez de juguetes. Pero todos el 25 amanecíamos jugando. No nos había traído lo que le pedimos, pues el Niño Dios no tenía tanto dinero para comprar tanto juguete caro a tanto cipote. Pero nos conformábamos y éramos felices.
Lo triste era el primero de enero, pues ya habían pasado las fiestas. Había que esperar un año para que volviera la navidad. Además en pocos días se regresaba a la escuela. Allí se acababa la vida buena.
Si alguien no cree esta historia, consulte con su abuelo, no solo se la confirmará, a lo mejor les cuenta alguna anécdota digna de que nos la comenten.
Pero mientras tanto, les deseo felices fiestas. Que sus deseos se vuelvan realidad. Que el próximo año le entremos con entusiasmo, pues cada día las cosas se ponen mas difíciles. Un abrazo para todos.
Ayutuxtepeque, Martes, 26 de Diciembre de 2006-
No solo es anecdota de los abuelos, tambien de como los que tenemos 40+ anos, celebrabamos las navidades.
Muy bonita anedota, me acordo de la gallina mascota que mis hermanas y yo paseabamos en un lazo en el cuello por la vencidad y la tragedia que hizimos cuando desgraciadamente encontro su destino.
Tambien me acuerda de la gaseosa ..una coca cola litro y los "sanguiches" de jamon con chow chow en pan de caja Lido que mi abuela nos preparaba.. eso si que era comida de Cache!!!
A proposito.. espero que todos los participantes y sus fieles lectores haigan tenido una feliz navidad al lado de sus seres queridos.

Que bonitas navidades aquellas!.
Como decia Maria Jose, para los que somos cuarentones, esta historia nos trae muchos recuerdos de nuestra niñez que para muchos de nosotros fue bastante dura y sin juguetes pero aun asi nos trae bonitos recuerdos.
Saludos y Feliz Año Nuevo!
En aquellos dorados tiempos los vientos de octubre comenzaban en octubre y se extendían el resto del año, en Santa Tecla a las cuatro de la tarde bajaba la bruma del volcan... en fin eran otros tiempos.
Que tiempos más bonitos y sanos, los únicos que hacían relajo en la madrugada eran unos locos del mesón pegado a mi casa, siempre se terminaba dándose riata después de haber bailado y chupado casi toda la noche.
Dilemas, Pero no pasaban únicamente en aquellos tiempos, en mi casa hay un chompipe el cual no sé aun, si lo comeremos el treinta y uno, ya que tenemos un mes de tenerlo, y mi hermana quien es la que lo alimenta se fue tres días para Guatemala, y hoy que regreso le da lastima matarlo ya que el chompipe salió muy contento a recibirla cuando regreso.
Jajajajajajajajaja, les contare como termino esta situación familiar, ya que mi hija hasta lo bautizo con el nombre de chepito.
Yo también me uno a los saludos, y les deseo a todos los escritores, lectores un feliz año y un prospero año nuevo.
