Domingo, 22 de octubre de 2006
Pues para los que les gusta pelear y la controversia, yo les vengo a tirar una enrevista hecha a el autor del famoso libro "El Asco", Horacio Castellanos Moya, en la cual explica varios aspectos de su libro y de otras de sus obras, y el por qu? y cu?l es el contenido de ?stas. Me resulta curioso que encuentro en ?ste autor ciertas similitudes de pensamiento con los m?os.

Es una entrevista cortita, ya que no me gusta poner largos y tediosos art?culos con poca substancia para impresionar, como a otros les gusta hacer Dormido

V?rtice, 16 de junio de 2002

ENTREVISTA
Horacio Castellanos Moya:
?La violencia... es parte de la salvadore?idad?


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Finalista en el Premio Internacional de Novela ?R?mulo Gallegos?, logr? el respaldo de Tusquets Editores, que publica su obra, y dirige el peri?dico mexicano Milenio. Algunos solo lo recuerdan por su novela ?El asco?.

Por: Rafael Menj?var Ochoa
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Tras una larga temporada en el extranjero, el escritor Horacio mg srCastellanos Moya regres? a El Salvador para formar parte del proceso de paz.
Hace cinco a?os public? su novela ?El asco? y se fue nuevamente del pa?s, al que s?lo ha regresado durante muy breves periodos entre sus estancias en Guatemala, M?xico, Espa?a y Suiza.
Esta semana estuvo en El Salvador durante un par de d?as, para firmar un contrato de ocho a?os con la Direcci?n de Publicaciones e Impresos de Concultura para su novela ?La di?spora? que, al igual que ?El asco?, gener? fuertes controversias, como casi todo su trabajo literario. Este contrato ocurre luego de la publicaci?n de dos obras de Castellanos Moya (?El arma en el hombre? y ?Baile con serpientes, tambi?n editada por DPI hace algunos a?os) en la prestigiada casa Tusquets Editores.
La visita fue una buena ocasi?n para conocer de primera mano las opiniones del autor acerca de su propia obra, en especial de la novela que caus? y a?n causa fuertes simpat?as y resquemores.

Rafael Menj?var Ochoa (RMO) : Cuando apareci? ?El asco?, los lectores se lanzaron a discutir si lo que dec?as era cierto, y se fijaron poco en que se trataba de una construcci?n literaria.

Horacio Castellanos Moya (HCMoya): Por lo general cuando una novela hace cr?ticas muy fuertes sobre aspectos pol?ticos o culturales, y cuando se publica en un mundo de lectores m?s acostumbrados al texto de testimonio, que busca la verdad hist?rica, la gente no reacciona en un sentido literario, no hace una lectura literaria.
Claro, no es la primera vez que me pasa.
Cuando publiqu? ?La di?spora?, en 1989, se hizo una lectura pol?tica; la novela, en ese caso, hac?a cr?ticas constructivas (o destructivas) de la izquierda.
Con ?El asco? el lector, en general, no repara en los aspectos literarios, de la construcci?n de personajes, de la trama (digamos en la fabulaci?n literaria), sino que se concentra en los aspectos que le parecen m?s sensibles en cuanto a su manera de ver el mundo. No piensa en literatura, sino en si esa opini?n pol?tica es cierta o es falsa, si esa opini?n sobre la cultura nacional es verdadera o es falsa.

?Hab?a en ?El asco? la intenci?n de provocar o hubo una interpretaci?n un tanto obvia?

Un poco de las dos cosas. Tanto ?La di?spora? como ?El asco? tienen un componente de provocaci?n. Y no porque yo me proponga provocar (aunque si no hubiera una voluntad la provocaci?n no se expresar?a), sino porque hace cr?ticas a ideas muy fijas y muy establecidas, muy dadas por supuestas, en lo que respecta a la pol?tica y a la cultura del pa?s: la nacionalidad, la identidad, todas esas cosas.
Al meterte en el terreno de los valores esenciales de lo nacional, evidentemente le cuestionas a la gente los juicios terminantes alrededor de los cuales se construyen sus valores.

Una de las caracter?sticas de tu ?generaci?n? literaria, por llamarla de alg?n modo, es que varios han vivido y se han formado en el extranjero, y expresan un punto de vista ?extranjero? con respecto a El Salvador...

Yo no lo creo. Cuando sal? de aqu? ya estaba totalmente formado...

Estuviste en Costa Rica, M?xico, Canad?...

Pero sal? a los veinti?n a?os, y a los veinti?n a?os ya tienes un mundo hecho. Lo que te determina y te marca, en cuanto a criterios y a valores, es tu mundo adolescente. No creo que sea tanto una visi?n extranjera, sino una visi?n que permite contemplar al pa?s ?desde fuera? para interpretarlo de otra manera.
Probablemente las nuevas generaciones van a estar formadas por escritores que han vivido su infancia y adolescencia en Los Angeles, que son salvadore?os pero llegaron all? a los cuatro a?os. Yo llegu? aqu? a los cuatro a?os y sal? a los veintiuno, as? que el mundo de El Salvador es mi mundo, el mundo que me determin?.
Salir te da distancia, y la distancia, para la literatura, es importante. Para la ficci?n es determinante en el sentido de que te permite tomar perspectiva y pensar las cosas con m?s ?a?ejamiento?. Creo que ?se es m?s el punto, no que haya una visi?n extranjera. Es algo que no comparto.
Joyce sale a los veinti?n a?os de Dubl?n para no volver jam?s (bueno, regresa una vez) y no tiene una visi?n extranjera de Irlanda.

Y esa distancia quiz? sea lo que le da esa visi?n tan irlandesa...

Y tambi?n tan universal. En algunas ocasiones me han preguntado que por qu? la violencia. Cada vez que regreso al pa?s lo veo muy violento, y lo escribo muy violento. Y es que el pa?s es violento. Cuando alguien me pregunta acerca del ?recurso de la violencia?, me doy cuenta de que para m? la violencia no es un recurso: es parte de la salvadore?idad. Es una cultura muy violenta, y permea la familia, las instituciones, el estado, todo. Por eso la violencia se expresa en la literatura, y no s?lo en la m?a, sino en las diversas literaturas que se dan en el pa?s.
Existen otras literaturas que surgen en pa?ses muy pobres, en situaciones muy parecidas, y no son tan violentas: Honduras, Ecuador, Bolivia... Quiz? la colombiana tenga un componente fuerte de violencia.

En tus textos tocas puntos que duelen. Est? la llaga y pones el dedo all?.
Creo que la provocaci?n per se es in?til.


No me propongo la provocaci?n como tal. Digamos que la provocaci?n es un componente de mi car?cter, de mi manera de ser, pero no es parte de un plan ni de un proyecto. A la hora de buscar la materia narrativa, la materia prima para construir la historia y los personajes, me encuentro con que tengo que tocar aspectos duros de la realidad, o recrearlos, y la ?ptica desde la que lo hago para muchos lectores es muy provocadora. Yo no me lo propongo: as? es mi ?ptica. No es un plan, o que yo me diga: ?Voy a hacer una literatura esencialmente provocadora?. Es provocadora a pesar de s? misma; al final de cuentas, cuando escribo es m?s importante sacar lo que traigo adentro que proponerme un tipo de literatura.

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?Qu? te estabas sacando con ?El asco??

Al paso del tiempo, pienso que en esa novela se reflejan los a?os de la primera posguerra, que se produjeron en la frustraci?n de la transici?n democr?tica, vividos, en mi caso, a partir de proyectos en los que me embarqu?, en los que se embarc? un grupo de gente cuando termin? la guerra civil. Ten?amos una expectativa, una ilusi?n en torno a la transformaci?n de la sociedad salvadore?a con el fin de la guerra. Todo eso de la transici?n democr?tica y la consecuci?n de un nuevo estado de derecho basados en los patrones de la democracia para nosotros no era una abstracci?n pol?tica, sino la posibilidad de algo distinto: que florezca la cultura, que florezcan las nuevas expresiones, que florezcan las nuevas mentalidades, que esto se convierta en una fuente de cosas novedosas.
Llegamos con esa idea, trabajamos en funci?n de esa idea, hicimos lo que pudimos, y algunos (yo entre ellos) nos reventamos la cara. Y, cuando te revientas la cara, la literatura surge m?s de la frustraci?n, del fracaso, de la tragedia, que de la felicidad y del ?xito. Una literatura que se basa en la felicidad y el ?xito no es creadora. Si revisas bien, la literatura surge de la tragedia, de la frustraci?n esencial, del fracaso, de lo que no se puede realizar.
No planifiqu? mucho ?El asco?. Lo escrib? en un mes, y cuando iba en la segunda cuartilla no sab?a para d?nde iba. Fue un texto muy compulsivo, muy poco planificado. Creo que es explicable. Y no surgi? de mi caso personal, sino de un grupo, y muchos de ese grupo tampoco viven ya aqu?.
Eso no significa que piense que haya sido in?til la transici?n y el fin de la guerra. Estamos hablando de que todo lo mides en funci?n de las expectativas y de las ilusiones, de los proyectos que no funcionan, y se tradujo de esta manera. ?El asco? fue una descarga. Una descarga de frustraci?n.

Pero tambi?n es una construcci?n literaria...

?Ah, claro! Porque pretend?a, y siempre pretendi?, ser una novela. No pretend?a ser un discurso. Para eso est?n los ensayos. No es una novela de tesis. Habla de un personaje que vomita su visi?n del mundo, que a veces puede ser contradictoria, poco agradable, pero es una construcci?n literaria. Est? basada en Bernhard, un escritor austriaco que detesta Austria, que detesta Salzburgo y a su gente... M?s o menos a partir de ese modelo hice una construcci?n literaria.

Igual que cuando Alvaro Menen Desleal public? ?Cuentos breves y maravillosos?, usando como modelo a Borges, hubo ?gente enterada? que te acus? de ser plagiario de Bernhard.

Eso es ignorancia. Plagio es cuando la gente copia a un escritor y lo esconde. Un plagiario ni siquiera escribe como otro escritor, sino que copia el texto. ?El asco? no esconde nada: se llama ?Thomas Bernhard en San Salvador?, y es un ejercicio de estilo basado sus cosas.
Ahora est?n de moda los plagios. Hay un mont?n de gente que cree que es muy f?cil ser escritor y escribe o contrata a alguien para que le escriba las novelas. Pero eso no tiene encanto en nuestros pa?ses.
En El Salvador hay tan poco que ganar con la literatura que, si uno no la siente, si uno no tiene nada que decir, para qu? se mete en todo ese estorbo. En Europa por lo menos puedes tener status, ganar dinero, cosas que te sirven en la vida. Aqu? no veo francamente para qu? te pueda servir el plagio.

?No es la publicaci?n un proceso natural de la escritura?

Exactamente. Por suerte no he tenido que gastar una enorme cantidad de energ?a en la b?squeda de un editor, y es algo que agradezco, as? sean editores peque?os. Ha de ser muy desgastante estar dedicado s?lo a ver qui?n te publica.
Comentarios
Publicado por Invitado
Domingo, 22 de octubre de 2006 | 16:43
Buenale. Bonito post... *vomito* Perdon, es que me da nauseas el ser salvadore?o.

Concuerdo con este se?or. El halvadore?o por desgobierno, malas costumbres, por su mentalidad de "aquel que huevea es vivo y aquel que no no lo es" y de ver como joder a otro, es que somos un pueblo ORGULLOSAMENTE SALVAJES, no solo violentos. Y sera por eso que nos sentimos orgullosos con autodenominarnos GUANACOS, que es una SIMPLE y ESTUPIDA... BESTIA? Viendolo bien, como que nos define a la perfeccion esa palabra. O bien...
Publicado por Invitado
Martes, 11 de agosto de 2009 | 14:07
La obra es interesante y relativamente ver?dica, pero: ?por qu? sigue Moya haciendo literatura para El Salvador si aqu? la agrafia (o todo mejor dicho) nunca va a cambiar seg?n el "Asco"?.
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 12 de abril de 2017 | 22:58

Lei varias  veces el Libro. Al rpincipio cuesta digerirlo, pero si dejas la primer impresion te  encontras con la esencia, que es la degradacion de la Sociedad salvadoreña, el puntualizarlas me llevari amucho tiempo, pero si es entendible que al   contactarse con la  pudricion algo se te pudrira. Vivimos en una Sociedad enrrarecida, cada dia que como dijo el escritor  de los que tenemos vehiculos vemos como el medio nos hace seres iracibles, no es mi caso pero si lo veo a  diario. No todos son lo mismo pero la gran mayoria si son gente de baka ralea. Soy un sobreviviente de la guerra, vvi en un San Salvador  antes, durante y luego de la guerra. se de primera mano como se fue degradango esta Sociedad, en la cual los medios de comunicacion juegan un papel catalizador. El salvador de hace unos cincuenta años era un pais civilizado aun con sus problemas, pero habia mas promocion a la cultura. Hoy brilla por su ausencia. Saludos a  Horacio y gracias por este demoledor libro.