Regresando de unas vacaciones un saludo a todos.
La relación amorosa más peligrosa es la que se establece con el dinero. No es solo por el magnetismo con que el dinero atrae a la gente, sino a la esclavitud a la que la somete. Hay mucha diferencia entre aquel diputado que establece una relación amorosa con su trabajo, y la de un diputado que se somete a una relación amorosa con el dinero y no con su trabajo.
Esto no quiere decir que el dinero sea malo o demoníaco. De hecho, puede darnos muchos y maravillosos beneficios: Comprar una casa en la que vivimos, estudiar, comprar la comida, viajar, asistir a los espectáculos. Con el se construyen escuelas, puentes, caminos, se bendice a la humanidad.
El dinero hace la vida mas confortable, Como dijo Joe Louis, el campeón de boxeo: “No me gusta el dinero, pero calma mis nervios”. Empero, tiene un lado oscuro y peligroso. Como el placer, es seductor y hace levantar manos en asambleas legislativas, cambia voluntades y hace cambiar de opinión en las primeras de cambio, esas donde aparece el dinero. Es tentador pero una vez que pierde su barniz descubrimos algo siniestro y perverso en su esencia: Nunca podrá ofrecer plenamente lo que promete. No es pecado ser rico, desear progresar, poseer bienes etc. Pero al final, el dinero da una satisfacción que no es completa.
El dinero es como el agua salada. Cuando más bebemos de ella mas sed tenemos. Nos vuelve insaciables. Si te pregunto, ¿cuanto dinero te falta para estar satisfecho? Sin duda seria, un “poquito” más de lo que tengo.
El dinero soluciona muchos problemas, pero no todos, puede proveer soluciones a la vida, pero hay cosas que no puede comprar. Si pensamos que el dinero puede comprar el confort, pero no la satisfacción, remedios, pero no la salud, una casa, pero no un hogar, una ley pero no una patria, una esposa, pero no un amor, compañía pero no amigos, diversión, pero no felicidad. Alimentos pero no apetito, una cama, pero no el descanso, un crucifijo pero no una religión, una buena vida, pero no LA FELICIDAD.
El dinero puede brindar paz, pero no necesariamente paz mental, puede darnos seguridad, pero no una seguridad absoluta. En un mundo que no ofrece seguridad, usamos nuestro dinero para obtenerla. Nos afanamos con “crear una nueva ley antiterrorista” en la cual gastaran millones de dólares y no encontraran la paz que buscan.
Buscar el bienestar con el dinero que TODOS entregamos día a día, al gobierno, a los bancos para que los administren, es un derecho que debe de exigirse y verse claro.
De echo, no heredaremos la vida feliz o media feliz, con personas que son compradas por el dinero y que fueron elegidas para a crear leyes que buscan el bien común de este país. Las cuales actúan de una forma colectiva para intereses de un sector determinado. Es que es malo decir que los intereses de todos los salvadoreños deben de ser respetados, consolidados y aprobados?.
La Seguridad, no es con “nuevas leyes antiterroristas”, Es con soluciones diarias que nacen del corazón y de la mente de cada individuo para alcanzar el bien común.
El dinero compra una pseuda felicidad, y una pseuda-paz, pero no es la verdad real. Pregúntenle a cualquier esposa de uno “que tenga plata” ¿cuanto tiempo le duro esa felicidad después de cerrar un gran negocio? O al que gano la lotería, la cual dice que esta también viciada, ¿que tiempo le duro la alegría?
Una vez alguien me contó que Atahualpa Yupanqui estaba en la tele en una entrevista y cuando le preguntaron sobre su infancia pobre dijo: "mi padre decía que eramos una familia rica, pues aunque sin zapatos teníamos libros".
El dinero más allá de la satisfacción de necesidades básicas puede ser peligroso...
buen post!
Ixquic: Gracias por tu comentario
saludes