Sucedió en Santa Ana, no puedo recordar si fue a finales de los años cincuenta o principios de los sesenta del siglo pasado. En esa época ni televisión teníamos, la radio comenzaba a difundirse entre la población. Esto significa que la comunicación era oral, el chambre, el comentario, la tertulia, eran las formas de trasladar y difundir las noticias y las ideas.
Por esos días se le ocurrió a la compañía de alumbrado eléctrico local (CLESA) aumentar las tarifas que cobraba por el servicio a todos los santanecos. No me pregunten en que porcentaje iría el aumento porque tampoco lo recuerdo.
Pero si recuerdo que la CLESA brindaba dos tipos de servicios a la población. Uno era el de la luz eléctrica de “contador”, los que podían pagar un contador y tenían corriente de 110 Wats, estos tenían sus aparatos eléctricos, (que en esos días eran un radio y una licuadora, y alguna que otra refrigeradora) pagaban según lo que consumían.
El otro servicio era el de la “Luz Directa”. Este era de 220 Wats, se sacaba de los cables para iluminar la calle y servía solo para alumbrarse dentro de las casas, vendían focos especiales que funcionaban con 220 Wats. No era posible conectar ningún aparato eléctrico, pues se chamuscaba. Además la luz directa llegaba a las 5.30 PM aproximadamente cuando el carrito de la CLESA pasaba encendiendo la luz de las calles y la cortaban después de las seis de la mañana, cuando el mismo carrito pasaba apagando el alumbrado público. Durante el día no se contaba con ese servicio, pues era únicamente para alumbrarse por la noche.
La luz directa se cobraba con una cuota fija de 0.65 centavos de colón por cada foco. Como podrán imaginar, la “Luz de Contador”, era para uso de las clases medias para arriba. Pero toda la mapachada que vivíamos en los mesones, que no teníamos ningún aparato eléctrico y la energía eléctrica solo nos servía para alumbrarnos, teníamos “Luz Directa”.
Fue en esos días, en que la CLESA tuvo la infausta idea de subirle el precio a la luz, lo anunció con un mes de anticipación para que todos se fueran preparando en sus presupuestos.
Pero de repente se comenzó a correr la voz que todos los que no estuvieran de acuerdo con el tal aumento, se iban a juntar un día al final de la tarde en el Parque Libertad. El rumor avanzó como mecha encendida con pólvora seca.
Llegado ese día la gente comenzó a llegar al Parque, a las siete de la noche ya no cabíamos en el parque, allí estaba todo Santa Ana, desde los cafetaleros, pasado por los profesionales, hasta la mapachada de todos los mesones de la ciudad.
De pronto apareció un autodenominado Comité Cívico, se subieron al viejo kiosco, que muchos años después demolieron y comenzaron a explicarnos las cosas.
Nos dijeron que el aumento era injusto, que los santanecos bien nacidos (que éramos, por supuesto, todos los que estábamos en el parque) no podíamos permitir que esto sucediera. Por eso, ellos se habían constituido en comité, para decirnos, que nadie debía de pagar la luz cuando nos llegara el primer recibo con el aumento.
El tal Comité Cívico, nadie sabía quien lo había nombrado, pero estaban varios figurones ampliamente conocidos y respetados de la ciudad, también habían un par de desconocidos de los mesones y una señora con delantal que nos la presentaron como la digna representante de las gloriosas señoras locatarias del Mercado Número Uno.
Todos aplaudimos los discursos, la gente comenzó a decir que tenían razón y que no teníamos porqué pagar ese aumento que nos parecía injusto. Finalmente con gran hemorragia de aplausos, todos acordamos no pagar. La gente se fue dispersando para sus casas.
Al siguiente día, no se hablaba de otra cosa en Santa Ana. Un empleado de la CLESA nos dijo que apoyaría la medida, pues él como empleado nunca pagaba la luz, pues tener luz de gratis era una de las prestaciones laborales que tenían en esos días. Pero que estaba de acuerdo, pues los dueños de la CLESA no les iban a dar aumento de salario, pues todo el dinero del aumento se los embolsarían.
Cuando nos llegó el primer recibo, nadie fue a pagarlo, la gente lo comentaba en las calles, en los patios de los mesones, en los mercados, en el Casino Santaneco, en el Club Atlético, en todas partes. Esto generaba una gran solidaridad entre todos, se reafirmaba que estábamos haciendo lo correcto.
Unos días antes de que nos llegara el segundo recibo, se volvió a correr la voz de que había una nueva reunión en el parque Libertad, Esta vez, no solo se llenó el parque, también las calles aledañas, era un verdadero “gentíal de gente”.
El susodicho Comité Cívico nos explicó, que íbamos ganando la lucha, pues todos los santanecos, con un grandioso espíritu, habíamos acatado la consigna del no pago. Que los de la CLESA estaban bien afligidos, pues no tenían pisto ni para pagar los salarios. Que nos mantuviéramos firmes y con seguridad ganaríamos. Hubo otra Hemorragia de aplausos, vivas y ovaciones. Nos sentíamos orgullosos de ser santanecos.
Hubieron algunos exaltados, que para demostrar su firmeza, arrancaron los contadores de luz y se los fueron a tirar a la CLESA. La lucha seguía y estábamos seguros de la victoria.
Para hacerles corta la historia, les diré que al tercer mes, el recibo nos llegó sin el tal aumento, volvían a los precios de antes. Cada recibo llevaba una notita de la CLESA donde decían que la empresa con un alto espíritu empresarial de servicio a la comunidad, había decidido reconsiderar el aumento, que a pesar de las perdidas que tendrían, mantendrían los anteriores precios para beneficiar al heroico pueblo santaneco. Que darían facilidades para que fuéramos pagando poco a poco los meses atrasados.
Ya se imaginan ustedes la ultima gran concentración en el parque, hasta marimba tenían, todos cantamos "Viva Santa Ana" y el tal Comité Santaneco volvió a ser ovacionado. Después todos nos fuimos a nuestras casas. Habíamos ganado la pelea. El Comité Cívico se disolvió y no volvieron a aparecer en actividades públicas. Les bastó con el orgullo de haber liderado una lucha hacia la victoria.
No hubo ningún muerto, ninguna propiedad fue destruida, no llegó la GN, ni la PH, ni la PN a imponer el orden.
Definitivamente eran otros tiempos.
Ayutuxtepeque, Lunes, 17 de Julio de 2006.
Trompudo:
Gracias por tu apoyo y sugerencias a nuestro Blog!!!
Respetamos y admiramos tu trabajo, sobretodo tu humanidad y esa solidaridad tan paloma que tenes con los demás Blogeros Salvadoreñosque...NUESTROS RESPETOS Y RECONOCIMIENTOS!!!
El Palomudo como es el más bicho, se encabrono por la virgada del ARENAZI y decidio hecharlo a la chingada... nosotros la Tertulia y yo LO APOYAMOS!!!
Una vez más GRACIAS!!!