Como buen salvadoreño, me pregunto ¿Quién soy?
Muchos nos hemos preguntado muchas veces, quienes somos los salvadoreños, pienso que lo mas sensato seria preguntarse quien soy yo como salvadoreño. Conociendo muchas ciudades en este mundo, he aprendido a conocer seres humanos de diferentes culturas, formas de ver las cosas, formas de alimentarse, formas de aceptarse, la forma de creer en Dios, en política y en como de “debe de hacerse” la economía. Unos creen en Mahoma, otros en Jesús, algunos creen en Marx, o en Madonna, o en mi tía Sofía.
Pero yo, ¿quien soy?
"Un arrimado, un mendigo, un mariguanero, un hijo de la gran puta, uno con poco de suerte, un eterno indocumentado, un hacelotodo, un vendelotodo, un comelotodo, el primero es sacar el cuchillo, el triste de los mas tristes"? Puedo apreciar este parte de este poema de amor del traicionado
Roque Dalton, pero no necesariamente los salvadoreños por completo somos lo que en el se dice, porque conociendo griegos, italianos o guatemaltecos, se identifican con estas características. Es que cada nacion tiene sus capas sociales y esas capas no las invente este dia, lo importante es buscar salir de ellas.
Pero todo nace de tu interior.
Cuando lees aquí, te das cuenta que no estas de acuerdo conmigo, lo que quiere decir que algo en tu yo, te dice que no eres “ni parecido” al que escribe, pero no puedes dudar que eres salvadoreño (a), lo mismo que yo lo soy. Mi partida dice “nelson, varón, nació vivo en... San Salvador...
Pienso que el poema de amor de Dalton, ofende a los salvadoreños?
Como salvadoreño busco la tranquilidad, la paz, no la violencia. No soy el primero en sacar el cuchillo, y miles, millones diría yo, no sacamos el cuchillo como primera instancia. Si somos "metidos en la politica", si, y con pasión, muchos miles. Busco la amistad sincera y rechazo la violencia. Soy alguien que cree en Dios. Y muchos siguen esta creencia. Unos no creen en Dios, pero no la mayoria. Sabemos que hacer el bien te gratifica y que hacer mal es en contra de las leyes naturales y jurídicas.
el come pupusas
Busco el bien común, y que quiero lo mejor para mis hijos. Soy un humano que vive una lucha en hacer lo bueno en lugar de lo malo, de hacer el bien y desechar el mal. Somos más de 6 millones de seres humanos que nos llamamos salvadoreños, y el porcentaje mínimo de mareros, no hace al resto de la población “marera”. Los que hacen el mal es una cantidad menor a los que hacemos y buscamos el bien. Los políticos que se equivocan a diario (“y nos representan”) no nos hacen a todos de pensamiento ilógico.
Hay muchos modelos cambiantes que vienen y van, no me siento apegado a ninguno de ellos; incluso no me preocupa el hecho de que a otros les llamen
“las que llenaron los bares y burdeles de todos los puertos y capitales de la zona ("La gruta azul", "El Calzoncito", "Happyland"), los sembradores de maíz en plena selva extranjera, los reyes de la pagina roja, los que nunca sabe nadie de donde son, los mejores artesanos del mundo, los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera, los que murieron de paludismo o de las picadas del escorpión a la barba amarilla en el infierno de las bananeras, los que lloraron borrachos por el himno nacional".
influenciados por las noticias
De los millones de formas con que podríamos definir a un ser humano salvadoreño, tambien podriamos llamar a un ruso, o a una polaca. En Nueva York o en Toronto, los burdeles y casas de baile estan llenos de rumanas, griegas, chinas explotadas, y sus pasaportes no dice salvadoreño. A los vietnamitas, a los coreanos y a los chinos también les llaman los mejores artesanos del mundo sin ser salvadoreños, el Papa cuando vino nos dijo que tenemos que ser “artesanos de la paz” y de esa manera conocen a muchos salvadoreños después de los acuerdos de paz.
Los salvadoreños hacen algo más que tener acceso a modelos del mundo energía. Como dicen los Vedas: “No es que aprendamos el conocimiento, es que nos convertimos en conocimiento.” Jesús hablaba en parábolas pero podía muy bien haber hablado literalmente cuando declaró a sus discípulos: ”Vosotros sois la luz del mundo.”
un politico de derecha
Es imposible saber cuántos seres humanos de origen salvadoreño se han vuelto milagreros. “Los del milagro de la paz”, "los sobrevivientes de terremotos", "de huracanes" y de "gobiernos déspotas y corruptos". Según el judaísmo místico, treinta y seis almas puras, conocidas como los Lamed, hoy, hacen que el mundo siga vivo. (creencias de otras latitudes y hay un par de salvadoreños que creen en esto) Algunas "sectas" de la política salvadoreña (“84 diputados que creen que hacen que el mundo siga vivo”), de la religión,- “los santos que tienen el cielo ganado y te invitan a que te lo ganes”-, tu partido político que “te pide que te unas a solucionar tus problemas”,- reducen nuestra sociedad a “maestros iluminados” cada vez que buscamos alcanzar el bien común. Sin embargo, también nos dice el Antiguo Testamento que Dios hubiera salvado Sodoma y Gomorra si hubiera podido encontrar cincuenta justos, pero que redujo finalmente el número a uno solo, Lot, cuya esposa fue convertida en estatua de sal y las ciudades fueron destruidas.
un politico de izquierda
Por implicación, si aspiramos a unirnos a alguno de estos grupos, nuestras posibilidades son ínfimas, pero ¿es posible resistirse a ser iluminados? O ¿a ser favorecidos?
“Los que ampliaron el Canal de Panamá (y fueron clasificados como "silver roll" y no como "gold roll"), los que repararon la flota del Pacifico en las bases de California, los que se pudrieron en las cárceles de Guatemala, México, Honduras, Nicaragua, por ladrones, por contrabandistas, por estafadores, por hambrientos, los siempre sospechosos de todo ("me permito remitirle al interfecto por esquinero sospechoso y con el agravante de ser salvadoreño")”,
roque dalton. Muchos fueron a buscar “oportunidades que se negaron en su tierra”, desde el canal de Panama, hace años hasta los que salieron esta mañana después del mundial del 2006 con ESPERANZAS de oportunidades que no encuentran en esta tierra, llena de inclemencias e injusticias.
un santo
La inmensa mayoría de personas ha dicho que no con sus acciones o con sus palabras, los hace ser salvadoreños a todos, pero debemos resaltar que el poder de hablar, o escribir de una misma manera y buscar hacer el bien, es accesible antes de “llegar a ser”. Cuando vemos una imagen en el cerebro estamos desplazando la realidad, y una imagen mental es apenas perceptible y se desvanece pronto, pero no importa. La operación decisiva que hay detrás del hacer el bien es que la podemos efectuar, porque la diferencia entre nosotros y el que no lo hace es que yo no creo un campo de fuerza suficientemente fuerte como para hacer que mi imagen mental se proyecte al mundo exterior. Incluso así, si llegamos al campo de fuerza de un alma más grande, nuestra realidad puede desplazarse rápidamente. Lo que se requiere es accion.
Hace tiempo me contaron un interesante caso de un médico que colaboro en los rescates de los golpeados por el terremoto del 2001. Un día, mientras atendía a dos niñas de 11 años durante el primer terremoto del 2001, una escavadora sacando piedras, una de ellas se resbalo en dirección a el y le golpeo su pierna derecha, y tuvo una grave caída. Se lesionó la espalda y ya no pudo andar, en un momento en que el dolor era inmenso y la ayuda no vendría inmediata debido a la magnitud de la tragedia. Se sentó y pidió ayuda por teléfono a un hermano. Durante varios días descansó en su casa, con la esperanza de que el dolor disminuyera lo suficiente como para arreglárselas por sí mismo, pero en lugar de ello, empeoró, porque el tejido afectado se iba inflamando aún más. En su desesperación, permitió finalmente ponerse en manos de una curandera. Esta curandera milagrosa salvadoreña, le puso las manos en la parte dañada, y dijo unas oraciones. En “medio del ritual salvadoreño” (esto también lo hacen en la india o en Colombia o en que se yo), el doctor se encontró dormitando y se sintió arrastrado. Cuando se despertó, la curandera se había ido y el dolor de su pierna derecha y espalda había desaparecido. Para su sorpresa, pudo levantarse y andar como si nada le hubiese ocurrido.
”No tengo ni idea de qué es lo que sucedió -contaba posteriormente-, pero se me ocurre una cosa, y es que había llegado a un punto de total desesperación antes de permitir que llamaran al curandero, en el que yo no creía pero, al menos, tampoco dejaba de creer y “es que los salvadoreños somos buenos curanderos”- dijo al final. En mi opinión, no todos los salvadoreños somos curanderos, y por esta acción decimos que TODOS LOS SALVADOREÑOS SOMOS CURANDEROS.
un campeon
Visto desde una perspectiva más amplia, al generalizar aun en el mal, nadie tiene el poder de mantener a Dios totalmente apartado y sólo podemos cerrar o abrir nuestra aceptación de la lo que soy, cosa que ayuda a crear un proceso que va a favorecer poco a poco nuestra disponibilidad a estar abiertos. Sin importar cuánta documentación se ofrece para apoyar mi origen, muchas personas aún dirán: Pero ¿tú estas seguro de lo que dices, aquí hay estafadores, si los hay, como también los hay en EEUU, en Rusia, o en la India, Aquí estamos hambrientos, has visto alguno personalmente? Pues, de hecho, yo he tenido uno lo suficientemente cerca. Y la respuesta mas sensata es ¿que hiciste por el?
foto de colatino
Tengo un primo que es veterano de la guerra fraticida salvadoreña y que hace unos años perdió su pierna derecha en una de tantas “vuela-patas” que sembraron en Chalatenango, Como somos una familia de médicos, recibió todo tipo de tratamientos, entre los que se encontraba el ponerse una prótesis, pero no servía de nada, porque su problema al final no era el pie que ya no tenia, sino su estado emocional que había sido herido.
Hace unos cuantos meses, se caso con una bella mujer, que durante su etapa de romance recibió los mejores tratos emocionales que cambiaron su modo de pensar y vivir la vida. Fue sorprendente cuando en su discurso en la boda, dijo: “Me creí un desgraciado y parte de una sociedad mutilada”, pero he reconocido que los salvadoreños pueden ser amputados pero eso no les quita el derecho de amar, el derecho de ser, el derecho de comenzar con un corazon agradecido y una mentalidad de un Salvadoreño que sabe hacer el bien y que busca la paz. Para mí, todo esto es un milagro del que podemos extraer una enseñanza. Podemos tomar a muchas personas de nuestra sociedad y enseñarles con éxito el arte del “hacer el bien”, que precisa que el ejemplo y la práctica pase en las siguientes generaciones en las generaciones por venir, en forma horizontal, sin olvidarnos de las generaciones que verticalmente viven a diario con nosotros.
Todo nace de nuestro interior de hacer el bien
HEY JNELSONS,
Te creo cuando dices que eres "Un arrimado, un mendigo, un mariguanero, UN HIJO DE LA GRAN PUTA, uno con poco de suerte, un eterno indocumentado, un hacelotodo, un vendelotodo, un comelotodo...." Y aunque no era necesario porque ya se sabe, pero hubieras incluido QUE ERES UN CHUPA-CULO VENDE-PATRIA CIEGO DE LAS CAGADAS DE LA DERECHA.
PATRIA SI, VENDE-PATRIA NO!!!!!
PATRIA SI, VENDE-PATRIA NO!!!!!
YO CREO mister que se equivoco de canal para sitonizar el
poema de amor de Roque.como siempre el artista es profe-
ta visionario de el futuro y de por si incomprendido y qui
enes quizas mas lo han incomprendido sean son su fanaticos radicales .El hombre no trata de hacer el retrato univer-
sal y absoluto e indosoluble del alma cuscatleca sino ha-
cer parodio de mitos tan gastados como los que usted mismo
menciona en todos lados hay ladrones y mal vivientes.Desmi
tifica eso del ser mas trabajador cuando sabemos que en to
dos los paises se trabaja y nos ubica en la verdadera di
mension de seres humanos con bajezas y rasgos sublimes"los
que lloraro oyendo el himno" apoyemos al artista tratando
de comprenderlo .
Cuando te leo solo puede tener claro en mi mente, lo poco educado y el bajo nivel cultural que debes poseer ( no me importa cuantos titulos universitarios tienes), cuando Roque Dalton escribe este poema, debe y casi estoy claro de eso, no penso cuantas almas sensibles y acomodadas existian en la parcela de tierra llamada el salvador, creo que su visión era más clara y lograba ver mas alla. no se de donde eres ni donde vives, pero yo te invitaría a que abordaras un bus de la ruta 33 (que hace su recorrido de la colonia Santa Lucia a la Colonia Zacamil), espero que para empezar no te asalten

, y te dediques a ver el real drama salvadoreño, el poema que inspiro (creo yo) a Roque Dalton, cuando ves un salvadoreño que corre a su trabajo, cuando ves a una madre de familia llevando a su hijo en brazos, al indigente, al empleado al trabajador, al desempleado al que cada día lucha no por la vida, sino contra la vida, esa vida que lo lleva a rastras, yo creo que disfrutarias mas