Lunes, 03 de julio de 2006
Todos los hombres nacemos como originales, pero a veces nos limitamos a ser nada m?s que unas copias iguales. Entonces, no correspondemos a la llamada personal y ?nica que hemos recibido al entrar en este mundo: ?Ser uno mismo. Ser el que ve y decide desde siempre. Cada hombre puede ofrecer al mundo muchas sorpresas, aportar pensamientos nuevos, soluciones originales, actuaciones ?nicas. Es capaz de vivir su propia vida, y de ser fuente de inspiraci?n y apoyo para los dem?s.

Si una persona no utiliza sus piernas para caminar, la consideramos ?rara? o probablemente enferma; pero si no usa su entendimiento para pensar, ni su voluntad para decidir, casi no nos damos cuenta de su estado peligroso, porque estamos acostumbrados a no vivir a la altura de nuestras mejores posibilidades: con frecuencia, no realizamos la capacidad m?s rica y profunda que tenemos: nuestra libertad.

En efecto, nadie debe convertirse en un ?aut?mata pol?tico?, sin rostro ni originalidad. A veces, conviene recobrar la mirada del ni?o, para abrirnos a la propia novedad --y a la de cada persona--, y as? descubrir el desaf?o que encierra cada situaci?n. El mundo ser? lo que nosotros hagamos de ?l. Al menos, nuestra vida es lo que hacemos de ella.

En nuestras sociedades hay ?cadenas de oro?. Reina la tiran?a de las masas y de las costumbres. No es dif?cil descubrir una poderosa corriente colectivista que tiende a despojarnos de lo m?s rec?ndito de nuestro ser, con el fin de igualar y masificar a los hombres, si no a todos, por lo menos a los que pertenecen a un determinado partido, a una asociaci?n concreta, una comunidad, una p?gina web a un equipote f?tbol o un club de golf.

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Est? de moda el cantar al un?sono, (el pueblo unido jam?s ser? vencido, patria si comunismo no) el vestirse con la misma ropa, recurrir a los mismos argumentos prefabricados, con las mismas palabras, la misma mirada e incluso la misma sonrisa.

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Hay personas que ni se dan cuenta de sus cadenas. Se acomodan al esp?ritu general que les parece obvio. Pero lo que ellas sienten, piensan o dicen, no es cosa suya; son los sentimientos, pensamientos y frases hechas que han sido publicadas en los pocos peri?dicos y revistas, en la radio, la televisi?n y en Internet. En cuanto alguien comienza a pensar y a actuar por cuenta propia y mantiene una opini?n divergente de la generalmente aceptada por el ?sistema? --que se ha vuelto cerrado y no admite nada que le resulte molesto-- simplemente se le rechaza.

Sin embargo, somos libres, a pesar de las circunstancias adversas que nos pueden rodear e influir. Y no s?lo tenemos el derecho, sino tambi?n el deber de ejercer nuestra libertad.

Justamente hoy es m?s necesario que nunca que tomemos conciencia de la gran riqueza de nuestra vida y busquemos caminos para llegar a ser ?m?s? hombres, y no unas personas renuentes, asustadas, robotizadas y enlutadas.

Al crecer, el hombre descubre paulatinamente que tiene un espacio interior, en el que est?, de alg?n modo, a disposici?n de s? mismo. Se da cuenta de que, esencialmente, no depende ni de los padres, ni de los maestros del colegio; no depende de los medios de comunicaci?n, tampoco de la opini?n p?blica, ni mucho menos de corrientes politicas. Experimenta un espacio en el que est? solo consigo mismo, donde es libre. Descubre su mundo interior, su propia intimidad.

Lo ?ntimo es lo que s?lo conoce uno mismo: es el ?santuario? de lo humano. Puedo entrar dentro de m?, y ah? nadie puede apresarme.

Cuando ?estoy conmigo?, f?cilmente me doy cuenta de lo innecesario e incluso rid?culo que es el buscar la confirmaci?n y el aplauso de los dem?s. El valor de una persona no depende de los otros; no depende de las alabanzas o gestos de confirmaci?n que pueda recibir o no. Somos m?s de lo que vivimos en lo exterior. Hay un espacio en nosotros al que no tienen acceso los dem?s. Es nuestra ?patria interior?, ?mi partido pol?tico interior,?un espacio de silencio y quietud, Mientras no lo descubramos, viviremos de un modo superficial y confuso, buscando consuelo donde no lo hay en el mundo exterior.

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El hombre es libre, cuando mora en la propia casa. Desgraciadamente, hay muchas personas que no ?est?n consigo?, sino siempre con los otros. No saben descansar en s? mismas.

El ver la vida diaria, la tuya, la de otros, la fuente de toda vida, te forma, te hace, te crea. Desde nuestro n?cleo m?s ?ntimo, vemos lo que realmente tenemos, los que otros no tienen y lo que yo estoy en capacidad de dar. De alg?n modo u otro, cada hombre est? llamado a revivir el drama experimentado por los que dan y por los que reciben. Si estas en el mundo de los que dan, tu alegria vive. Si estas entre los que reciben, tu alegria nace, cree arma tu interior. No tenes que ir a tocar la puerta para que puedas ayudar, la puerta esta abierta dentro de ti. El valor de una persona no depende de otros que ignoran el verdadero tu.

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Hagamos un poquito de apertura, disponibilidad y acogida de ?lo nuestro?. ?Si escuch?s hoy tu voz, no seas duro con tu coraz?n?. Para encontrarte, hace falta misteriosamente abrirle ?las puertas? de nuestra casa. En otras palabras, en este espacio ?ntimo del silencio y de la quietud que hay en m?, donde nadie puede entrar sino yo, no quiero estar solo. Como seres humanos somos socializantes y tenemos que compartir.

Hay que comenzar a cambiar, para que mi alrededor cambie.

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Hay que pensar en los jovenes y en los ancianos tanto como en los ni?os a ser independientes.
Publicado por nelsons @ 12:14  | Generales
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Publicado por ixquic
Martes, 04 de julio de 2006 | 9:19
Despu?s de leer esta reflexi?n y darle vueltas, creo que el problema de muchos (o quiz? Todos) es que tenemos miendo a ser responsables, por eso no queremos tomar decisiones y esperamos que otros piensen por nosotros. En esa din?mica, nadie estar?a pensando en s? mismo. que comodidad ?no?.