Mi?rcoles, 28 de junio de 2006
Buscando la paz, nos encontramos en Guerra.

El 16 de enero de 1992, el Gobierno de la Rep?blica y el Frente Farabundo Mart? para la Liberaci?n Nacional (FMLN), suscriben en Chapultepec, M?xico, los Acuerdos de Paz, poniendo con ello cierre a uno de los cap?tulos m?s dolorosos de la historia de El Salvador. Los 12 a?os de conflicto armado tuvieron como consecuencia m?s de 75,000 muertos. En t?rminos de poblaci?n, este n?mero equivale a 3.2 millones de ciudadanos americanos, o visto de otra manera equivale a la poblaci?n de la segunda ciudad m?s poblada de Estados Unidos: Los Angeles, California.

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Despues de 14 a?os aun estamos en guerra, si se?ores, EN GUERRA! Es una guerra econ?mica, Es una guerra ideol?gica por la toma del poder pol?tico para controlar la econom?a del pa?s.

Muchos lo han tomado como cuando vas al estadio a ver a tu querido Alianza y te sientas a la par de un aguilucho (tu enemigo) y lo que pita el arbitro en contra de tu equipo o lo que voz personalmente crees, (un fuera de lugar, o una falta, por ejemplo) que lo tuyo es lo correcto.. Voz te vest?s de blanco y el otro de naranja, voz gritas ?aaaalbooo!, ?aaaalbooo! y el otro ??guila!, ??guila! Si ganaste, fue por el ?arbitro! Y a la salida nos tiramos piedras y hasta nos acuchillamos.

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Lo que ocurre en este pa?s con sangre derramada por ambas partes, (todos salvadore?os) y que recordamos a cada rato, uno porque la impunidad se mantiene, otro porque la paz fue firmada y no se pueden abrir cicatrices, me ha impulsado a continuar una reflexi?n que brota a menudo de lo m?s hondo de mi coraz?n, al rememorar acontecimientos hist?ricos que han marcado mi vida, especialmente en los a?os de mi juventud. Los indecibles sufrimientos de los pueblos del oriente del pa?s y los de Chalatenango y de las personas, entre ellas no pocos amigos y conocidos m?os, causados por los asesinatos de las guerrillas y las incursiones de las fuerzas armadas, siempre me han interpelado ?ntimamente y animado mi pensamiento. Muchas veces me he detenido a pensar sobre esta pregunta: ?cu?l es el camino que conduce al pleno restablecimiento del orden moral y social, violado tan b?rbaramente? La convicci?n a la que he llegado, razonando y confront?ndome conmigo mismo, es que no se restablece completamente el orden quebrantado, si no es conjugando entre s? la justicia y el perd?n. Los pilares de la paz verdadera son la justicia y esa forma particular del amor que es el perd?n.

Pero ?c?mo se puede hablar, en las circunstancias actuales, de justicia y, al mismo tiempo, de perd?n como fuentes y condiciones de la paz? Mi respuesta es que se puede y se debe hablar de ello a pesar de la dificultad que comporta, entre otros motivos, porque se tiende a pensar en la justicia y en el perd?n en t?rminos alternativos. Pero el perd?n se opone al rencor y a la venganza, no a la justicia. En realidad, la verdadera paz es ?obra de la justicia?. La paz es ?el fruto del orden asignado a la sociedad humana y que los hombres, siempre sedientos de una justicia m?s perfecta, han de llevar a cabo?. Desde hace m?s de 30 a?os vengo escuchando, injusticia, nepotismo, barbarie, unidad de obreros, unidad de trabajadores, sindicato de trabajadores, escuadrones de la muerte, guerrillas asesinas, robo eleccionario, dictadura, el pueblo unido jam?s ser? vencido y ya en los ochenta, libertad se escribe con sangre, quienes vienen pregonando que la paz, a la cual se debe tender con la aportaci?n de todos, consiste en la tranquilidad del orden.

Asesinados campesinos y sacerdotes, asesinados capitanes y tenientes, asesinados sindicalistas y pol?ticos, asesinados ni?os y mujeres inocentes, asesinados campesinos vestidos de soldados y guerrilleros vestidos de campesinos, hasta que firmaron la paz.


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La verdadera paz, pues, es fruto de la justicia, virtud moral y garant?a legal que vela sobre el pleno respeto de derechos y deberes, y sobre la distribuci?n ecu?nime de beneficios y cargas. Pero, puesto que la justicia humana es siempre fr?gil e imperfecta, expuesta a las limitaciones y a los ego?smos personales y de grupo, debe ejercerse y en cierto modo completarse con el perd?n, que cura las heridas y restablece en profundidad las relaciones humanas truncadas. Esto vale tanto para las tensiones que afectan a los individuos, como para las de alcance m?s general, e incluso internacional. El perd?n en modo alguno se contrapone a la justicia, porque no consiste en inhibirse ante las leg?timas exigencias de reparaci?n del orden violado. El perd?n tiende m?s bien a esa plenitud de la justicia que conduce a la tranquilidad del orden y que, siendo mucho m?s que un fr?gil y temporal cese de las hostilidades, pretende una profunda recuperaci?n de las heridas abiertas. Para esta recuperaci?n, son esenciales ambos, la justicia y el perd?n.

Es precisamente la paz fundada sobre la justicia y sobre el perd?n la que es atacada actualmente por todos. En estos ?ltimos a?os, especialmente despu?s de la firma de los acuerdos de paz, la lucha ideol?gica salvadore?a se ha transformado en una sofisticada red de connivencias pol?ticas, t?cnicas y econ?micas, que supera los confines nacionales y se expande hasta abarcar todo el mundo. Se trata de verdaderas organizaciones, dotadas a menudo de ingentes recursos financieros, que planifican estrategias a gran escala, agrediendo a personas inocentes y sin implicaci?n alguna en las perspectivas pretendidas por los politicos de turno. Que Cuba y Venezuela, que Los Estados Unidos y El Salvador.

Empleando sus mismos secuaces como arma arrojadiza contra personas inermes y desprevenidas, estas organizaciones pol?ticas muestran de modo sobrecogedor el instinto de muerte que las mueve. Las maras nacen del odio y engendra aislamiento, desconfianza y exclusi?n. La violencia se suma a la violencia, en una tr?gica espiral que contagia tambi?n a las nuevas generaciones, las cuales heredan as? el odio que ha dividido a las anteriores. Las maras se basan en el desprecio de la vida del hombre. Precisamente por eso, no s?lo comete cr?menes intolerables, sino que en s? mismo, en cuanto recurso al terror como estrategia pol?tica y econ?mica, es un aut?ntico crimen contra la humanidad.

Existe, por tanto, un derecho a defenderse de las maras, de los politicos gangueros y de los intolerables que buscan el no al si y el si al no de las cosas, con el fin de que quiz?s alg?n d?a, conquisten el poder a trav?s de la fuerza y la idiotez, para derramar mas sangre en este pa?s. La Democracia es un derecho que, como cualquier otro, debe atenerse a reglas morales y jur?dicas, tanto en la elecci?n de los objetivos como de los medios. La identificaci?n de los culpables ha de ser probada debidamente, porque la responsabilidad penal es siempre personal y, por tanto, no puede extenderse a los partidos pol?ticos en si, a los grupos organizados, gubernamentales o no, o a los religiosos que piensan que el perd?n no puede existir sin c?rcel.

La colaboraci?n ciudadana en la lucha contra el destrampamiento de la polarizacion debe comportar tambi?n un compromiso especial en el ?mbito pol?tico, diplom?tico y econ?mico, con el fin de solucionar con valent?a y determinaci?n las eventuales situaciones de opresi?n y marginaci?n que pudieran estar en el origen de los planes de los que entienden la democracia como una forma de irrespetar el orden constituido. En efecto, el reclutamiento de las personas resulta m?s f?cil en los contextos sociales donde los derechos son conculcados y las injusticias se toleran durante demasiado tiempo.

No obstante, es preciso afirmar con claridad que las injusticias existentes en El Salvador nunca pueden usarse como pretexto para justificar los asesinatos a diario de las maras, la no aprobaci?n de una ley de protecci?n al testigo, el no voto legislativo a las ayudas de bienestar social como la llamada red solidaria y a ?el olvido entre asamblea entrante y asamblea saliente la ratificaci?n de los tratados de la OIT y por ello
600 salvadore?os pierden su empleo. Puedo, adem?s, que entre las v?ctimas de la destrucci?n radical del orden, como pretenden los enajenados de este pa?s, han de incluirse en primer lugar a los miles de miles de hombres y mujeres menos preparados para resistir el colapso de la solidaridad internacional. Me refiero concretamente a los pueblos de la llamada ?zonas mas pobres de El Salvador?, que viven ya con estrechos m?rgenes de supervivencia, y que ser?an los m?s dolorosamente perjudicados por el caos nacional, econ?mico y pol?tico. La pretensi?n de una izquierda o una derecha de actuar en nombre de los pobres es una falsedad patente. Porque no se puede dar por un lado y quitar por conveniencias por el otro.

aqui en 1992 Cristiani y Shafick dijeron Shafick Handal, por los rebeldes. Dijo: "Emocionado, a este hombre de 62 a?os, de barba encanecida, se le quiebra la voz: "El FMLN ingresa a la paz abriendo la mano (y la extiende fijando la mirada en un Cristiani 15 a?os menor que ?l), que ha sido pu?o (y la cierra con un gesto de fuerza), y extendi?ndola amistosamente a quienes hemos combatido (vuelve a abrirla y sostiene el gesto dirigido a la mesa oficial) como corresponde a un desenlace sin vencedores ni vencidos, con el firme prop?sito de dar comienzo a la unificaci?n de la familia salvadore?a". "El FMLN desea reconocer al gobierno de Estados Unidos su cooperaci?n para que la cooperaci?n alcanzara sus frutos, particularmente desde la ronda de septiembre del a?o pasado en Nueva York".

Al final, el paso de la estafeta pol?tica: "Las partes en la negociaci?n hemos terminado nuestro trabajo. Desde ahora la naci?n entera asume el protagonismo de su propia transformaci?n. ?Viva la paz! ?Viva El Salvador! ?Viva M?xico!".

Cristiani dijo: "La crisis en que se vio envuelta la naci?n salvadore?a en el ?ltimo decenio no surgi? de la nada ni fue producto de voluntades aisladas. Esa crisis tan dolorosa y tr?gica tiene antiguas y profundas ra?ces sociales, pol?ticas, econ?micas y culturales".
Un reconocimiento capital, sin cambiar la modulaci?n de la voz: "En el pasado, una de las perniciosas fallas de nuestro esquema de vida nacional fue la inexistencia o insuficiencia de los espacios y mecanismos para permitir el libre juego de las ideas, el desenvolvimiento natural de los distintos proyectos pol?ticos, derivados de la libertad de pensamiento y de acci?n. En s?ntesis, la ausencia de un verdadero esquema democr?tico de vida".
El llamado al reencuentro: "Le decimos al FMLN, con respetuosa convicci?n, que su aporte es necesario para desarrollar en El Salvador una democracia estable y consistente (?) podemos trabajar en conjunto para el beneficio del pa?s, como El Salvador se lo merece".
El final, cargado de misticismo religioso:
"?Que Dios sea con nosotros y que la paz sea con nosotros ahora y siempre!".
Entonces ocurri? el momento m?s emocionante. Una cerrada y prolongada ovaci?n, la m?s sonora, envolvi? al presidente que sal?a del podio y con paso firme se dirig?a hacia la mesa de la comandancia general del FMLN. Los salud?, uno por uno, comenzando por Handal, a quien adem?s dio un medio abrazo. El aplauso creci?. Salud? a la delegaci?n oficial. Pas? frente a James Baker sin saludarlo.
El rostro de Cristiani estaba enrojecido.
??No salud? a Baker! ?coment? un colega.
No era su intenci?n. Cristiani se dirig?a hacia su mujer que lo recibi? con l?grimas en los ojos. Su hija lloraba visiblemente. Y, mientras Cristiani volv?a a su lugar en el podio de los diez presidentes, Margarita Cristiani corri? a saludar de abrazo y beso a los comandantes m?ximos del FMLN. El intenso fr?o de la invernal ma?ana cedi? un instante.

Ya es tiempo que los dos bueyes de este pais se pongan en una direccion para mover la carreta de la patria.

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Publicado por nelsons @ 18:14  | Educacion y Cultura
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