El bien (YO, o nosotros) es un alto nivel de conciencia.
El mal (VOZ o Ustedes) es un bajo nivel de conciencia.
¿Será así?
¿Cómo entiendo el bien y el mal?
Una vez una mujer me dijo: “Para mí, una nueva fase empieza de una forma muy trivial. En una ocasión estaba en San Miguel de Mercedes en Chalatenango, en la casa de una amiga de infancia, sentada junto a la ventana, contemplando cómo jugaban unos niños fútbol en la calle. A un lado estaba un pequeño cipote, que no le habían dejado jugar; cuando iniciaron el juego, el “líder” le había maltratado dejándole en la “banca” y humillado, todo ello me había echo sentirme molesta por el pobre cipote, que seguía con sus ojos brillantes cada jugada del juego y protestaba en sus gestos cada vez que el líder tomaba la pelota, como asegurando que el lo podría hacer mejor. Me sentía algo melancólica. A cierta distancia asomaba un aguacero, y de repente pensé que sería precioso ver caer una tormenta de esas que no paran. Probablemente no he tenido una idea más trivial en toda mi vida. De repente, en medio de el partido de fútbol, un fuerte aguacero, las nubes se oscurecieron y un brillante rayo estremeció a los muchachos, al mirar al cipote “banca”, este se persigno, se rió y se fue; El partido se suspendió y “la justicia” se había echo, el chico había pedido lo mismo que yo: "Señor, una tormentita no les caería mal a estos cipotes maleducados”. Lo que quería se hizo, y luego las nubes se evaporaron y en menos de 5 minutos, la lluvia había cesado. Por extraño que pueda parecer, ni tan siquiera me sorprendí, al consultarle al menor, me dijo que la lluvia se la había pedido a Dios. Aquel minúsculo incidente tuvo un gran impacto en mí y empecé a creer que mis pensamientos estaban conectados con la realidad exterior.”
Una vez que se consigue, esta conexión se vuelve la cosa de más valor en la existencia de una persona y perderla es el mayor de los temores. Cuando uno tiene a un partido político como su redentor, el superman, el que soluciona los problemas de TODOS, y de buena forma, caer en desgracia es una amenaza personal, pero ¿tiene fundamento, este temor? Sí y no. En el momento de estar aferrado a estas ideas políticas, es inevitable que alguien pueda hacer que todos y cada uno de sus deseos se conviertan en realidad y, por otra parte, continuaremos sufriendo dolor y fracasos, cosa que alimenta los temores. Muchas personas que han alcanzado un tremendo éxito se dan cuenta de que están girando fuera de control, se descentran y ya no sienten aquella seguridad interior que nos es necesaria para cada uno de los niveles de conciencia. Las presiones exteriores tienen a veces la culpa de esto, y también pueden emerger demonios interiores pero, en cualquier caso, creer en ARENA o en el FMLN no es en modo alguno un refugio mágico.
Por otra parte, estos obstáculos son solamente temporales, mientras el ego olvida que hay un proceso de aprendizaje en marcha. Cuando las cosas no van bien, el fracaso no es la cuestión y mucho menos el mal. Ser un ser humano que ayuda a crecer en el bien lo que esta a tu alrededor implica un dominio que no se ha alcanzado todavía durante la etapa donde la polaridad política es muy fuerte y la sociedad en la que vivimos no da credibilidad a todo lo que uno u otro a tratado hasta aquí (1991-2006). A pesar de todos los clichés sobre cómo hacer que nuestros sueños se conviertan en realidad, a nadie se le ha enseñado que el éxito depende de nuestro estado de conciencia. Los verdaderos líderes y los maestros son escasos y el legado de la sabiduría ha sido confiado a los libros y a la propaganda de los medios de comunicacion. Esto significa que casi todo el que lucha por alcanzar el bienestar interno, sea este físico-material y espiritualidad debe ser su propio guía. Incluso Dios, que es el guía verdadero, se da a conocer en un aspecto del ego. En este contexto, caer a una fase donde se nos tilda que apoyamos al mal, es considerado como un peligro real y presente, ya que nos arriesgamos a perder la única relación que realmente importa entre nosotros mismos, nuestro ego y la forma de ver que “el país no avanza”. En realidad, esto nunca puede suceder, pero la sombra del mal está al acecho cuando nos aferramos a sistemas políticos para que salven y le den vida a nuestros deseos, esperanzas y aspiraciones.
Todo el problema del mal se reduce a las necesidades que persisten de forma inconsciente en nuestro pasado. El Salvador de 1972-1991 fue un país devastado por la guerra y por el desorden económico en la misma época. Tendríamos que investigar a nuestros líderes y los que se opusieron a ellos de todas las épocas hasta la fecha, para saber si fueron maltratados cuando eran niños y si se les negó el amor. Podría darse el caso de que estas necesidades frustradas tomaran la forma de crueldad, paranoia y opresión, porque la infelicidad común proviene del hecho de que no han sido satisfechas las necesidades elementales, y el mal dimana de la insatisfacción total en una gran mayoría de la población salvadoreña. Ya sea por injusticia política-social o por falta de oportunidades económicas es que hay millones de salvadoreños desplazados en otros lugares del mundo. Si las cosas estuvieran excelentes, me imagino que nadie se iría.
Si aceptamos que la política polarizada del FMLN y de ARENA amplía nuestro poder de tal forma que el hecho de utilizarlo de manera incorrecta o correcta nos conducirá al mal o al bien, nos falta entonces mucho que hacer para entender y salir del entrampamiento que existe en las ideas de hacer las cosas para el bien de cada uno de los que aun vivimos en el país. Los líderes que ejercen un dominio hipnótico sobre sus seguidores van más allá de lo que es la persuasión ordinaria, teniendo acceso a una fuente de poder que traspasa los límites de la identidad, llegando a infiltrarse en el “yo” de sus oyentes. Cualquiera que entienda esto teme profundamente sufrir este tipo de influencia, ya que equivale a dejar que los deseos del propio inconsciente tomen el mando. En la intoxicación del poder se pierde la claridad, sin que la persona se dé cuenta de que es un niño destructivo el que está jugando con el control de la mente; al mal resultante podemos seguirle la pista hasta un nivel inferior de conciencia, que es exactamente la cosa que más tememos.
EL BIEN y el MAL no existen. Una cosa es buena cuando nos conviene, y mala cuando no nos conviene. EL BIEN y el MAL es cuestión de conveniencias egoístas y caprichos de la mente. Actualmente hay muchos REFORMADORES que quieren la RESTAURACIÓN MORAL pero que para desgracia de ellos y de éste afligido mundo tienen la mente embotellada entre el BIEN y el MAL.
Toda moral se fundamenta en las palabritas BIEN y MAL por eso todo REFORMADOR MORAL es de hecho un REACCIONARIO.
Los términos BIEN y MAL sirven siempre para JUSTIFICAR o CONDENAR nuestros propios errores.
Quien justifica o condena no comprende. Es inteligente comprender el desarrollo de las fuerzas EVOLUTIVAS pero no es inteligente justificarlas con el término BUENAS. Es inteligente comprender los procesos de las fuerzas involutivas pero resulta estúpido condenarlas con el término de MALAS.
Y tu, estas seguro de que sigues lo correcto para alcanzar el bien común de este país?
ya desde tiempos inmemoriales el hombre ha tratado de en-
tender el mal y ha invocado a su jucio a razonamientos desde el demiurgo pasando por satanas y terminado con los economistas e imperialistas como la personificacion y origen del mal lo que siempre ha faltado es la vision de tolerancia a lo que no entedemos y nos vemos en un panorama igual que domina el rumbo de nuestra trizte especie humana
avanza tecnologicamente pero a nivel por lo que entendemos
coma las mas altas aspiraciones humanas como la paz,armoni
a sigue igual o peor que hace 2000 años la actitud anti social siempre existira pero el abuso sitematizado habra
que luchar por erradicarlo