¿Cómo participo en la idea de ayudar?
Con un propósito se comienza.
Si nos metemos en detalles, el acto de ayudar se puede reducir a un solo ingrediente: las ganas de hacerlo, es decir que tu intención se haga realidad. No tenemos por qué dominar la ciencia o ser muy intelectual, ni trucos mágicos para que un pensamiento se convierta en realidad, ni secretos para obrar milagros.
Las cosas suceden con sólo proponérselas. Cuando se entrevista a personas que han tenido éxito, oímos muchas veces la misma fórmula: “Tenía un sueño y me aferré a él porque sabía que se haría realidad.” Esta actitud es un síntoma, podríamos decir el síntoma, del servicio a hacer realidad las cosas. Desde luego que hay que trabajar mucho para alcanzar cualquier logro importante, por tanto, el trabajo en sí no es de tipo primario, sino que es simplemente el necesario para llegar a la meta. De hecho, muchas personas famosas que han alcanzado el éxito dan fe de que los asombrosos acontecimientos de su carrera parecen suceder de forma automática, o como si le sucediera a alguien fuera de ellos mismos. Sea lo que sea lo que sienten, en el centro de todo el proceso encontramos una intención.
Si analizamos esto desde el punto de vista del comportamiento específico, podremos encontrar las siguientes cualidades en personas que han llegado a dominar el arte de la intención:
1. No están amarradas al pasado o al modo en como debieron suceder las cosas. (Si hubiera) de niños muchas veces aprendimos cosas que ya de adultos conocimos la verdad
2. Se adaptan rápidamente a los errores y las faltas. (Ya ocurrió, buscan arreglarlo)
3. Tienen buenas antenas y están alerta a las menores señales. (La idea es hoy, hazlo)
4. Tienen una buena conexión entre mente y cuerpo. (Se preparan y viven de sus capacidades físicas e intelectuales)
5. No tienen problema en enfrentarse a la incertidumbre y la ambigüedad. (Se arriesgan)
6. Tienen paciencia por el resultado de sus deseos, y fe en que lo que se proponen les traerá resultados.
La paciencia en el sentido positivo.
7. Hacen conexiones en su interior y son capaces de ver el significado en los
acontecimientos del azar.
Estas cualidades contestan también la pregunta anterior de qué hacer el bien procede del silencio interior, ya que el hacer el bien es creativo. En estas siete cualidades se incluyen algunas importantes lecciones de vida y sólo a partir de esta lista ya podríamos escribir un libro. Sin embargo, hacer que una idea se haga realidad implica siempre intenciones. Si tenemos un destello de genialidad, este destello permanece en el interior de nuestra cabeza hasta que se materializa y para esto hay métodos eficientes y métodos que no lo son, siendo el más efectivo el que nuestra propia mente nos muestra. Si nos piden que pensemos en un elefante, la imagen aparece en nuestra mente y, aunque millones de neuronas tengan que coordinar esta imagen utilizando energía química y electromagnética, nosotros quedamos al margen de ello y, por lo que a nosotros se refiere, la intención y el resultado son la misma cosa, permaneciendo invisibles todos los pasos intermedios.
Consideremos ahora una intención de mayor envergadura como, por ejemplo, la de estudiar una carrera, (problemas a mi alrededor existen para que fracase, como para que triunfe). Desde el momento en que tenemos esta idea inicialmente hasta que la idea se hace realidad hay muchos pasos, que en modo alguno son internos: preocuparnos por el dinero de la matrícula de la universidad, escoger la Universidad, aprobar unos exámenes, ser admitidos, etc. Sin embargo, cada uno de estos pasos depende de operaciones cerebrales que son coordinadas de forma invisible: pensamos, nos movemos y actuamos utilizando intenciones. Estas cosas se hacen automáticas y las materializamos de acuerdo a nuestras capacidades, (intelectuales, económicas y físicas) lo cual quiere decir que esperamos que todo el proceso de llegar a ser un graduado de la UCA, de la Matías, de la Nacional, o de una de tantas que existen ahora en El Salvador se haga realidad con el último esfuerzo, libre de obstáculos. El límite entre lo “mío interno” y lo de “el mundo de afuera” queda suavizado y todos los acontecimientos tienen lugar primero en el campo de la mente para manifestarse luego exteriormente.
Una vez que nos hemos dado cuenta de este hecho, nuestro comportamiento ya es libre para seguir los siete principios esbozados en la lista y podemos despreocuparnos de cómo irán las cosas porque las hemos dejado en el vacío. No importan los éxitos ni los fracasos anteriores (sean estos personales o por índole política (decisiones que afectan)) porque cada intención es reprocesada desde el principio, sin tener en cuenta los anteriores condicionantes y también podemos tener paciencia en cada una de las etapas, porque el factor tiempo está perfectamente controlada en otro nivel. Durante los meses y años que tardamos en convertirnos en profesional, somos testigos silenciosos del modo en que las piezas del proceso van poniéndose en su lugar, y aunque pasemos a la acción, el hecho de actuar permanece impersonal. A nivel del ego podemos sentir una decepción porque el hecho A (gano ARENA) sucedió en lugar del hecho B, (Perdió el FMLN) que era el que esperábamos, pero a un nivel más profundo, tenemos conciencia de que el hecho B ocurrió por mejores razones (siempre pensar en mejores razones y no en peores, por nuestro propio propósito de alcanzar la meta) y entonces, cuando esta razón se revela, es cuando hacemos la conexión interna de seguir adelante. Como nadie es perfecto, aún cometeremos errores, pero nos adaptaremos a ellos rápidamente y no hará falta que seamos tenaces, ya que después de todo no es responsabilidad nuestra el cómo funcionan las cosas, sino el haber tenido la intención en primer término. Los escépticos podrían preguntarse qué es lo que nos impide cometer el asesinato perfecto o hacer un desfalco millonario, pero el universo tiende a dar apoyo a aquello que es mejor para nosotros y no sólo a aquello que se nos antoja.
Finalmente, cuando una intención queda desvelada, la persona no permanece pasiva como un pasajero en un tren, sino que su papel es estar tan alerta y vigilante como le sea posible porque, en su primer momento, los momentos clave de la vida llegan como pequeñas señales y sólo se amplifican cuando se toma la decisión de seguirlos. Por lo tanto, estar alerta a las pequeñas señales es una parte importante de la evolución mía para logra el éxito, porque cuando Dios habla, El lo hace siempre en silencio, aunque algunas veces el silencio hace más ruido que otras. Despacio al prepararte y alcanzar tu propósito, vas a lograr que otros seres con tus mismos propósitos se sumen a ti o tu te sumes a ellos para que el hecho B, que te afecto hoy, lo puedas cambiar con todos los medios disponibles con que la ley y la razón te da.
Comenzar antes de cumplir tu PROPIO PROPOSITO, muchos dudaran de ti. Puse el ejemplo de ser profesional, pero en la mente del hombre hay millones de propósitos, escoge primero aquel que sustentara al resto de tus propósitos.
Realmente interesante tu post. Distinto a la tónica del resto del blog, pero esencial para el macro-objetivo de cualquier espacio de opinión: incitar a la acción.
Siempre he tenido una suerte de mantra al respecto de iniciar algo: "Cuando tenés un porqué siempre se encuentra el cómo". No sé dónde lo escuché por primera vez pero lo considero atinado ante la temática propuesta en tu post.