A cinco días del informe presidencial, creo que ya pasó algún tiempo para reflexionar sobre lo que dijo, como lo dijo y lo que no dijo el presidente de la República. Comencemos por algunos elementos de forma pero que es importante destacar.
Como todos sabemos, el Presidente de La República rinde su informe anual ante la Asamblea Legislativa, Para ello, esta convoca a una Sesión Solemne en que invita a todos los altos funcionarios, y Personalidades importantes de la sociedad. Es decir que recibir el informe presidencial, es un acto de mucha solemnidad.
- Pueblo Salvadoreño!....
La solemnidad está determinada por la importancia del evento. El Presidente rinde cuentas de su gestión ante el pueblo a través de sus representantes: La Asamblea Legislativa. Rendir cuentas es una obligación constitucional de todo funcionario público y el Presidente es la figura mas importante del gobierno.
Pero qué pasó con la Solemnidad de la sesión Plenaria. Todos pudimos ver, por una parte a la bancada oficial aplaudiendo en cada pausa que hacía el Presidente en su discurso. Por otra parte a la bancada del FMLN levantando rotulitos cada vez que los otros aplaudían, hubo un diputado que le hacía constantes señas con el dedo al Presidente. La mayoría de los altos funcionarios invitados parecían la barra móvil del Presidente (Barra de cuello blanco).
Mirenme la seña
Al ver en su conjunto la Plenaria, mas parecía un circo que una sesión solemne. Los unos que hacían hasta lo imposible por mostrar su apoyo al Presidente y los otros que también, hacían hasta lo imposible, por demostrar su oposición. La solemnidad del evento la echaron a la basura.
Como lo decía al inicio, esto es pura forma, no nos hemos referido aún al contenido del discurso presidencial, Pero es necesario señalarlo pues es una muestra de la escasa cultura política que poseen nuestros funcionarios públicos. Es una demostración de que la Tolerancia política (tan importante para la democracia) todavía está en pañales en El Salvador.
- Diputados por el departamento de ....
En una Sesión plenaria Solemne, señores diputados, hay que escuchar con atención y respeto al orador principal. Puede ser que guste o no lo que está diciendo, pero lo correcto es aprender a escuchar. Pareciera que los salvadoreños solo oímos lo que nos gusta y eso lo aceptamos con entusiasmo, pero nos burlamos o no escuchamos lo que no nos gusta.
Aprender a escuchar a los demás es vital para la democracia. La democracia no significa que todos pensemos igual, por el contrario, democracia es aprender a administrar las diferencias. Pero lo primero que tenemos que aprender es a escuchar con atención y respeto al que opina diferente o igual a nosotros.
Sobre el contenido del discurso Presidencial, llama la atención que lo que tuvimos fue un listado de las cosas que se han hecho desde el Órgano Ejecutivo, si bien en un informe presidencial, esto es importante, no basta. No se habló de cual es el sentido que tienen muchas de las obras realizadas.
El Presidente se atribuyó hasta la aprobación de leyes, cosa que como todos sabemos, le corresponde a la Asamblea Legislativa. También nos habló de cosas que no se han realizado pero que piensa implementar pronto, pero en un enredo de discurso en que no quedaba del todo claro lo que se está haciendo, lo que ya se hizo y lo que está por hacerse. Lo importante era demostrar que hay mucha actividad.
- Un caluroso aplauso para el presidente Tony Saca
Nos habló del enorme esfuerzo y la gran cantidad de recursos destinados a lo social, pero no nos queda claro cuales son los objetivos estratégicos de la política social del gobierno. No basta con decir que quince mil familias están recibiendo el subsidio de 15 dólares, o que se han abierto 30 nuevas clínicas en las zonas de mayor pobreza, si no se explica cual es el impacto de estas medidas.
Se dijo que es una gran ventaja que seamos uno de los primeros países en
haber ratificado el TLC. Pero no se nos dijo exactamente en que consisten estas ventajas. Mucho menos se nos informó cuales son las medidas que como país estamos tomando para
prepararnos para enfrentar los desafíos del TLC. Del discurso presidencial pareciera que ahora solo tenemos que sentarnos a esperar que los beneficios nos caigan del cielo.
No nos dijo como vamos a enfrentar el
problema del desempleo. Que medidas concretas piensa implementar el gobierno para desarrollar la inversión productiva tanto nacional como extranjera. Dijo que se debía iniciar la discusión para analizar un posible aumento del salario mínimo. Pero no hizo ninguna propuesta concreta y esta promesa quedó en el aire.
Hizo una serie de ofrecimientos para los sectores productivos que salen afectados con el actual modelo y con el TLC. Ofreció frigoríficos para los pequeños productores de leche, Abono para los agricultores, Silos para los productores de granos básicos. Pero el problema de fondo es que la leche, los productos agrícolas y los granos básicos que producen nuestros pequeños empresarios agrícolas, no pueden competir con los que se importan, que vienen con precios subsidiados en sus países de origen.
El tener abonos, frigoríficos o silos, no va a permitir que nuestros productores vendan el producto, pues no pueden competir con la argolla de importadores que traen estos productos a bajísimos precios del exterior. Pero además no nos dijo de donde va a sacar el dinero para cumplir esta promesa, que vale varias decenas de millones de dólares.
Esto nos lleva al tema del déficit fiscal, que cada vez es mas grave y del cual no escuchamos ni una sola palabra en el informe presidencial. En los círculos empresariales, se habla en privado con mucha preocupación de estos ofrecimientos presidenciales, pues no saben de donde se obtendrá el dinero. Pues a estas promesas hay que agregar el ofrecimiento de mantener el subsidio al gas propano independientemente de cuanto suban los precios del petróleo.
En cuanto a la
seguridad pública no dijo casi nada, salvo su promesa vaga de seguir combatiendo la delincuencia y sus
frases publicitarias de País Seguro. No hubo una evaluación de sus planes Súper Mano Dura y Mano Amiga. Todos los salvadoreños sabemos que han fracasado, pero el Presidente no se atrevió a aceptarlo, ni dijo como continuarán combatiendo la delincuencia, ni que metas tiene en este campo.
Sobre el
tema de las pensiones, solo dijo que se necesitan reformas que no afecten a los pensionados. Pero no hubo una palabra sobre el rumbo de estas reformas. Tampoco dijo nada sobre
como piensa el Estado enfrentar la enorme deuda que tiene en este rubro.
Hizo un llamado al dialogo a los partidos políticos, pero no propuso agenda temática, no propuso mecanismos, no habló de incorporar a este a las organizaciones sociales. Es decir fue un recurso de retórica, mas que un interés genuino. Salvo que crea que los temas de dialogo son únicamente los que le interesan al ejecutivo como es el caso de los préstamos pendientes en la Asamblea Legislativa.
Cuando nos habló del futuro, nos dijo que debíamos de tener fe y optimismo. Pareciera que el futuro de nuestra patria es un asunto de religión o de estado de ánimo. No nos dio un solo argumento para tener fe o para estar optimistas. Al contrario, después de oírlo, sentíamos que nubarrones negros se cernían sobre el futuro de la patria.
- Yo veo un Negro porvenir
Es decir que no tocó a profundidad ninguno de los graves problemas fundamentales que tenemos como nación: lo económico, la seguridad pública, lo fiscal, lo social, etc. Fue un discurso de frases impactantes pero con contenido escasamente consistente.
Así mi primera impresión del informe presidencial.
Ayutuxtepeque, Lunes, 05 de Junio de 2006.