Hablando dice que se entiende los seres humanos. Los casados se adaptan diariamente en las costumbres, que si te gusta el color de los muebles, o si te gusta la pintura amarilla de la sala, que se tiene que aceptar que el se acuesta tarde y ella se acuesta temprano. Y de esa manera la vida se acostumbra y se inmersa en otras actividades . Por allí vienen las acciones en una diferente arena: La política. Es frecuente que las mismas personas tengan puntos de vista contrapuestos en relación con un gran número de problemas aunque éstos no tengan relación entre sí. Difieren en cuanto al papel del gobierno, la actitud ante la delincuencia, la guerra de los doce años, el nepotismo, la impunidad, el divorcio, la pena de muerte, el aborto, las pensiones, el Seguro social, la fiscalia, la asamblea, el papel de los jóvenes e innumerables otros asuntos. Ahora bien, si observamos con más cuidado nos damos cuenta de que esta oposición no es casual, de que estas personas razonan a partir de premisas diferentes, frecuentemente implícitas, y que son esas premisas las que brindan esa coherencia a su oposición. Ambos tienen perspectivas diferentes, distintas visiones de cómo funciona el mundo.
Inevitablemente, el reflejo o la aprehensión de la realidad sólo pueden efectuarse mediante grandes síntesis que, inevitablemente, dejan fuera muchos elementos de esa realidad. Sería magnífico si no tuviéramos que recurrir a esas síntesis y pudiéramos aprehender la realidad directamente pero, por supuesto, eso es imposible. La realidad es demasiado compleja como para que la mentalidad de nadie sea capaz de aprehenderla. Esas síntesis son los únicos instrumentos de que disponemos para captarla. Aunque son instrumentos maravillosos nunca debemos confundirlos con la realidad misma y siempre debemos tener en cuenta que es posible que hayamos pasado por alto algunos elementos significativos.
Las visiones son la base, el fundamento, sobre el que se elaboran las teorías. La estructura final de éstas no sólo depende de ese fundamento sino del cuidado y la coherencia con hayan sido elaboradas y de en que medida concuerden con los hechos. Las visiones son subjetivas, pero las buenas teorías tienen implicaciones claras, y los hechos pueden comprobar y medir su validez objetiva.
Las visiones sociales son importantes. Las políticas basadas en ellas tienen consecuencias que recorren las sociedades y reverberan a través de los años e, inclusive, de las generaciones. Las visiones preparan las agendas del pensamiento y de la acción, y llenan las brechas en el conocimiento individual. Un hombre puede actuar de una forma en un área que conoce bien y de forma totalmente distinta en otra, donde se apoya en una visión que nunca ha comprobado empíricamente. Un médico puede ser conservador en asuntos médicos y revolucionario en problemas sociales. Un militar puede ser un honorable padre de familia y confundirse en el calor de la batalla.
Pero si nos vamos al terreno político, cualquiera que predique y practique su ideología “del ser libre” se considerara un liberal, el liberalismo está a favor del gobierno que más libertades le garantice a cada individuo, y que menos restricciones le imponga a sus actividades. Los liberales desconfían del gobierno y quieren restringir su poder sobre los ciudadanos. En definitiva, la historia de la humanidad ha sido la historia del poder aplastante del gobierno sobre el individuo, empezando con las monarquías asirías y los faraones egipcios hasta las monarquías absolutas que dominaron todo el continente Europeo.
En cambio, el socialismo ha matado a más de 100 millones de disidentes y ha sembrado el terror, la miseria y el hambre en un cuarto de la superficie de la Tierra. Ni siquiera sumando todos los terremotos, huracanes, epidemias, tiranías y guerras de los últimos cuatro siglos producirían unos resultados tan devastadores. Esto es un hecho puro y simple, al alcance de cualquier persona capaz de consultar El libro negro del comunismo y de hacer un cálculo elemental.
El ideal socialista es, en esencia, la atenuación o eliminación, mediante el poder político, de las diferencias de poder económico. Pero nadie puede arbitrar eficazmente diferencias entre el más poderoso y el menos poderoso sin ser más poderoso que ambos: el socialismo tiene que concentrar un poder capaz no sólo de imponerse a los pobres, sino también de enfrentarse victoriosamente al conjunto de los ricos. Por consiguiente, no le es posible nivelar las diferencias de poder económico sin crear desigualdades de poder político todavía mayores. Y como la estructura de poder político no se aguanta en el aire, sino que cuesta dinero, no se ve cómo el poder político podría subyugar al poder económico sin absorberlo en sí mismo, tomando las riquezas de los ricos y administrándolas directamente. De ahí que en el socialismo, exactamente al contrario de lo que pasa en el capitalismo, no hay diferencia entre el poder político y el dominio sobre las riquezas: cuanto más alta sea la posición de un individuo y de un grupo en la jerarquía política, más riqueza estará a su entera y directa disposición: no habrá clase más rica que la de los gobernantes.
Así pues, las desigualdades económicas no sólo habrán aumentado necesariamente, sino que, consolidadas por la unidad del poder político y del poder económico, se habrán vuelto imposibles de eliminar, excepto mediante la destrucción completa del sistema socialista. Y ni siquiera esta destrucción resolverá ya el problema, porque, al no haber más clase rica que la de la nomenklatura, ésta conservará el poder económico en sus manos, cambiando simplemente de legitimación jurídica y auto-denominándose, ahora, clase burguesa. La experiencia socialista, cuando no se congela en la oligarquía burocrática, se disuelve en el capitalismo salvaje. El socialismo consiste en la promesa de obtener un resultado a través de medios que producen necesariamente el resultado inverso.
Basta comprender eso para darse cuenta, inmediatamente, de que la aparición de una elite burocrática dotada de poder político tiránico y de riqueza multimillonaria no es un accidente en el proceso, sino la consecuencia lógica e inevitable del principio mismo de la idea socialista.
Ahora que dejaron la montaña, viven como burgueses ( a los que quisieron eliminar) y se olvidaron de Juan el amputado, Pedro el difunto, Maria la radista y los “ríos de miel para todos”
"Lo mejor de la vida es ser lider" Roque Dalton
Haciendo una pequeña corrección al invitado de arriba, para evitar malas interpretaciones Sobre las ideas de Roque Dalton,
La frase no habla de una forma de pensamiento de Roque sino de una cruel realidad por encima de las utopíasy simplemente lo expresa en forma de denuncia mas que como un postulado de vida.
JURO QUE LO OÍ DECIR
«Salvo en una sociedad completamente justa,
lo mejor de la vida
es ser jefe.»
(Roque Dalton)
Hay que estar atentos a las palabras.
Gracias por la correción, al momento de colocarla no tenía la referencia exacta
Existe un proyecto politico conocido como socialismo libertario o comunismo libertario, que se plantea llegar a una sociedad más justa sin oprimir al individuo.