Hace muchos años recibíamos un seminario de Desarrollo Gerencial. Que se pusieron muy de moda en esos días. Un expositor chileno, cargado de diplomas universitarios nos explicó que “Todo lo que existe se puede medir, que lo que no se puede medir es porque no existe.”
Como es típico de los salvadoreños, nosotros hicimos muchos chistes de esa frase. ¿Cuánto medís? Si no sabés, es porque no existís. Otro decía que debíamos de saber cuanto medía cada una de las partes de nuestro cuerpo, si había algún “órgano” que no sabíamos cuanto medía es porque no existía.
Pasaron los años y creo que todos nos fuimos dando cuenta de las verdaderas razones del chileno. Hoy las estadísticas y las encuestas son claves prácticamente para todo.
Pero el colmo lo encontré un día de estos que andaba por Galerías en el Paseo General Escalón y me dieron ganas de ir al baño a echar una miadita. Resultó que los chunches donde se orina son automáticos, y cuando uno termina y se retira, el agua limpia automáticamente el urinario, sin que uno apriete ningún botón o jale alguna palanquita.
Pero en la pared del urinario, a la altura de los ojos, había un rotulito que explicaba que para que el aparato funcionara, se debía orinar a una distancia menor de cuarenta centímetros y por un mínimo de tiempo de ocho segundos.
En ese momento me acordé del chileno. Y me di cuenta cuanta razón tenía. Pues para poner ese rotulito deben haber hecho un profundo y sesudo estudio de los hábitos miatorios de los salvadoreños.
Deben haber medido cuanto dura una miada. Con el objeto de poder determinar que ocho segundos es el mínimo tiempo que uno se tarda en tan vital tarea.
En segundo lugar deben haber medido la distancia entre el sujeto y la pared (o el arbolito) para poder determinar que cuarenta centímetros es la distancia promedio ideal en la cual uno meya, con relación al objeto que tiene enfrente.
Deben haber estudiado cuanto medimos de estatura a la hora de miar. Tomando en cuenta que los hombres tenemos la costumbre de abrir un poco las piernas y sacar el fondillo, con lo cual nuestra estatura debe bajar un poco. Esto es importante pues había que determinar la altura ideal para poner el rotulito de manera que lo podamos leer.
También deben haber medido la cantidad de orina que uno saca en cada miada, con el objeto que el urinario tenga el tamaño adecuado y la cantidad de agua que lo lava sea suficiente.
Pero no solo eso, aunque parezca increíble, también han medido cuantas palabras podemos leer los salvadoreños durante una miada. Pues si nos damos cuenta, ahora se ha puesto de moda poner propaganda en los urinarios, que uno puede leer durante esa noble labor.
Cuanta razón tenía el chileno. No cabe duda, los salvadoreños estamos bien medidos.
Ayutuxtepeque, Sábado, 06 de Mayo de 2006.
No estoy convencida que es cosa de calcular el tiempo que se nesesita para vaciar la vejiga. (A menos que ya inventaron otra cosa! y la estrenaron en El Salvador)
Los inodoros y lavamanos tienen sensores, cuando uno se lava las manos, la manos tienen que estar en contacto con el sensor, para que el agua salga.
En el caso de el inodoro, es lo opuesto, las damas, nos tenemos que sentar, el sensor esta atras en contacto con el cuerpo y pues cuando uno se levanta, el sensor se da cuenta que la persona ya no esta, y expulsa el agua que limpia el inodoro.
Me acuerda de una conversacion con alquien del trabajo que tuve un dia...
El chero me dice: Fijate que el inodoro, no para de tirar agua y vaciar el inodoro.
Y Yo: Puercas!! y el mio, nunca empieza, no importa cuanto les mueva las nalgas, la caca nunca se va!!
Este comentario me hizo recordar, un ex jefe que por cierto ya falleció, una vez me dijo que le hiciera el favor de sacarle unas fotocopias, y esta se encontraba frente a los baños de los hombres, y salía un olor insoportable a orines ya secos en el piso, y le dije muy molesta que les pondría un letrero, y el me pregunto y que les pondrá? , le dije
POR FAVOR NO SE LA SACUNA, “LÍMPIESELA”.
Creo que es el mejor consejo que se les puede dar. Se tiro una carcajada como dándome la razón.
Saludos.