Ya no quiero celular, hasta me pueden matar.
Yo fui de los que como loco
quise tener un celular
y me puse a ahorar
y lo pagué poco a poco.
Y al principio me agarró igual
que con la maldita y viciosa tarjeta
hablaba hasta por los codos como animal
hasta que me fui a dar en la jeta.
Cuando me llegó el primer cuentón
por poco me dá un infarto al corazón
y solté al cielo una gran maldición
y tuve que pagar con gran presión.
Luego perdí ese teléfono y otro adquirí
esta vez con tarjeta de prepago
hoy si con este metodo yo no me cago
pensé con alegría dentro de mí.
Pero la bendita tarjeta me duraba
solo tres diás y se terminaba
pues el vicio del telefono me dominaba
eso es lo que no aceptaba.
Pero le hice huevos y comenzé a comprar
una sola tarjeta a la quincena
de esta manera tan buena
mi finanza comenzó a mejorar.
Por suerte nunca me han robado
ningún teléfono celular
como sé que me pueden matar
jamás en público lo he sacado.
Quede a todos de lección
que en la sociedad de consumo
el que paga el pato siempre es uno
aunque nos creamos con la razón...
Preguntas
Tan solo Preguntas.
Demander.