Mi?rcoles, 08 de febrero de 2006
Esta vez les traigo el cuento de una amiga Colombiana, ella se firma como Gaviota y la conozco "virtualmente" desde alla por 1997 cuando inici? mis incursiones en el foro de Mundo Latino cuyos restos quedan hoy en Plaza Bohemia.
Hace poco un amigo espa?ol (Iturriberri....etc), poste? un cuento suyo que me ha gustado mucho y como bien dijo Iturri, Gaviota no ha sido bien valorada literariamente.



Como Dios manda
Carmen Garc?a Valderrama (Gaviota)
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Cuando Lucinda Pava Reales se cas? con Jos? Daniel Cienfuegos crey? firmemente que se hab?an acabado las largas noches en las cuales se persignaba con la derecha mientras se masturbaba con la izquierda. Es que Lucinda era zurda, que no siniestra y adem?s, estaba convencida que Jos? Daniel le har?a el amor como Dios manda.

La noche de la boda Jos? Daniel estaba tan borracho que no toc? a Lucinda, y Lucinda se lo agradeci? porque estaba tan cansada que s?lo quer?a tumbarse en la cama y dormir pl?cidamente. La primera ma?ana de casados Lucinda despert? envuelta en los tules de su vestido de novia, y Jos? Daniel con los zapatos puestos.

Claro que esa primera ma?ana de casados Jos? Daniel tuvo una temprana erecci?n y desvirg? a Lucinda sin necesidad de quitarle la ropa. Lucinda no alcanz? ni siquiera a lavarse los dientes, mucho menos a ponerse la neglig? que las damas de su corte le hab?an bordado especialmente para la ocasi?n.

De esa primera vez Lucinda s?lo recuerda un inmenso dolor y un escozor que le dur? los diez d?as que estuvieron de luna de miel, hasta cuando le confes? a Jos? Daniel su tremenda desilusi?n puesto que ella no sent?a m?s que dolor y se preguntaba cu?l era la dicha que el sexo proporcionaba a los reci?n casados. Jos? Daniel la mir? como se mira cuando la ira ciega la raz?n pero no dijo nada.

Por esa confesi?n la luna de miel apenas dur? diez d?as. Y Lucinda sin atreverse a preguntarle nuevamente supo que aunque el cura hubiera dicho las palabras correctas en la ceremonia correcta, Jos? Daniel nunca le har?a el amor como Dios manda. As? que a pesar de las tibias escaramuzas conyugales del Sr. Cienfuegos, Lucinda continu? ejerciendo a solas la pacificadora alternancia de derecha a izquierda... como un pa?s civilizado.

Y Lucinda crey? que lo Dios mandaba hab?a llegado cuando hizo su primera consulta ginecol?gica. A decir verdad, era la tercera consulta ginecol?gica seg?n constaba en la historia cl?nica: una, a los trece a?os cuando se desarroll?, y otra, una semana antes de la boda para constatar que estaba f?sicamente sana aunque de verdad Lucinda quer?a estar segura de su estado virginal no fuera que un arrebato de pasi?n la izquierda se le hubiese salido de control.

Pero las dos primeras consultas hab?an sido con una doctora y no hab?a sentido verg?enza. Adem?s la Dra. Santana le hab?a explicado qu? hacer para evitar los c?licos menstruales y el m?todo sugerido hab?a funcionado de maravilla.

El Dr. P?ndales ten?a adem?s de otros atributos, un ojo cl?nico y le bast? ver a Lucinda para incluirla en su lista de pacientes impacientes. Por respeto a su secreto profesional, diremos solamente que Lucinda estaba convencida que el Dr. P?ndales era como Dios manda, as? que comenzaron un largo tratamiento para concebir al primog?nito del Sr. Cienfuegos.
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Tendr? que verla todos los viernes por la noche

Jos? Daniel hizo jurar a Lucinda, por lo m?s sagrado, que nadie sabr?a de sus visitas semanales al Dr. P?ndales porque eso de no haberla embarazado durante la luna de miel era casi una afrenta para el ?rbol geneal?gico. Y Lucinda jur? por lo m?s sagrado, que a su modo de ver, era el mandato divino.

Al s?ptimo mes de embarazo el Dr. P?ndales explic? a Lucinda que un orgasmo pod?a inducirle los dolores de parto, y le recet? abstinencia como Dios manda, que a decir de Jos? Daniel, implicaba sexo anal. Lucinda se cur? del estre?imiento, pero se comprometi? consigo misma a no dejarse embarazar otra vez.

La primog?nita del matrimonio Cienfuegos Pava puso tregua a las calenturas de Lucinda, quien a veces cre?a que el mandato divino era un falso rumor difundido por el diablo para confundir a los creyentes y absolver a los incr?dulos.

Cuando Mar?a Eugenia Cienfuegos Pava ingres? a clases de equitaci?n, Lucinda encontr? un jinete como Dios manda pero las sesiones de pr?ctica eran semanales, y aun cuando fijaron un calendario lectivo incluyendo Anatom?a Caballar, Alimentaci?n Homeop?tica de las Bestias, Terapia Intensiva para Jockeys, Aproximaci?n a la H?pica, y dem?s materias, Lucinda no pod?a recibir las clases en su casa y desobedecer el mandato divino.

Mar?a Eugenia fue la alumna m?s brillante de Equitaci?n, pero tambi?n de Piano, Gimnasia R?tmica, Modelado en Plastilina, Cultura Japonesa, Aromaterapia, Cocina a las Finas Hierbas, Sistematizaci?n de Procesos Pre-Escolares, Taek-wondo, Manualidades Ecol?gicas, Lat?n como inducci?n al Ingl?s Moderno, Matem?ticas Tel?ricas, y unos 120 cursos m?s suficientes para mantener a Mar?a Eugenia ocupada y a Lucinda satisfecha como Dios manda mientras que Jos? Daniel se convirti? en el cliente mas apreciado de las marqueter?as. Tuvieron que ampliar tres veces el vest?bulo para darle cabida a tantos diplomas.

Como era de esperarse, el d?a menos pensado Mar?a Eugenia huy? con ?l profesor de Literatura Cu?ntica quien estaba a punto de tener un s?ncope pues no daba abasto para atender como Dios manda a madre e hija.
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En consecuencia, en un acto de arrepentimiento Lucinda decidi? confesarle al Padre Rotundo su estrategia para darle fiel cumplimiento al mandato divino. El Padre Rotundo mantuvo un discreto gesto de compresi?n cuando Lucinda le explic? su periplo por consultorios, establos, academias, institutos y universidades y asinti? compasivo cuando supo de las largas abstinencias que padec?a Jos? Daniel por obra y gracia de los ayunos espirituales que le recetaba su ur?logo como estrategia para proporcionarle a Lucinda un goce sexual como Dios manda.

En un avanzado estado de perplejidad pregunt? a su devota feligresa que quer?a decir cuando afirmaba que a pesar de su promiscuidad no hab?a encontrado a un hombre que le hiciera el amor como Dios manda. A decir de Lucinda, como Dios manda, significaba que fuera capaz de hacerle alcanzar un goce pleno, sin desperdiciar ni un cent?metro de su anatom?a, involucrando todos los sentidos y los pre-sentidos, y con la dulzura, paciencia y solicitud necesaria para dejarla loca de cansancio y convenientemente motivada para el siguiente encuentro.

S?, para el siguiente encuentro, dec?a Lucinda porque s? el mandato divino no dispon?a que todas las parejas hicieran el amor recurrentemente, ?para qu? diablos el sacramento consagraba la uni?n a perpetuidad?

La confesi?n dur? cuatro d?as y tres noches y por respeto al sagrado secreto sacerdotal, no trascendieron mayores detalles sobre el acto penitencial que se cumpl?a en la villa de Monse?or, pero el acto de contrici?n que cumpli? Lucinda inclu?a vigilias sabatinas, velaci?n vespertina al Sant?simo los jueves, y rosario de alborada los martes.

Y fue as? como Lucinda Pava Reales de Cienfuegos, sin prop?sito de enmienda encontr? al ?nico hombre que le hiciera el amor como Dios manda...

Publicado por hunnapuh @ 2:47  | Cuentos y Humor
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Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 08 de febrero de 2006 | 8:27
Bravo!Rebotado

Excelente cuento

DeeJayRig
Publicado por Invitado
Jueves, 29 de marzo de 2007 | 18:45
TongueChicaPattyMono saludando <img style=" title="Mono saludando Gi?o" />NavidadFlashllameanteMono saludando <img style=" title="Mono saludando Gi?o" />LlamaCareto caballeroNocheNocheAmorDivertidooe es bacanaso el cuento me quede caida de mandibulasIdeaCareto joker
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 21 de noviembre de 2007 | 7:35
sencillamente locoCareto joker
Publicado por Invitado
Jueves, 06 de diciembre de 2007 | 20:36
BrindisCensuradollameanteCareto florLatigazo!caida de mandibulasDormidoPayasoCareto jokerVacilandoNO!NocheAmorOjos locosCareto caballeroDivertidoFlashChicaMono saludando <img style=" title="Mono saludando Gi?o" />ChuloPattyLatigazo!Gestos con las manosNavidadLlorandoTongueloco