Viernes, 27 de enero de 2006
Hoy inicio una etapa mas en la secci?n de cuentos, he conocido muchos amigos salvadore?os que escriben regularmente y algunos tambien escriben cuentos muy buenos como el que pondr? a continuaci?n.

Su autora es Erlinda Villanueva cuyos datos y cuentos publicados podr?n encontrar aqui.

http://www.cuscatla.com/erlindavillanueva.htm

Las im?genes como siempre son "prestadas" por aqui y por all?

ENMANUEL

Mi amigo Enmanuel, ten?a la mirada triste y profunda, como el oc?ano en calma.
Era callado e introvertido.
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Aprend? a quererlo y admirarlo, en mis primeros a?os escolares. El era mi amigo silencioso y meditabundo!. Casi no hablaba, no ten?a m?s amigos que yo.
Su cabello pelirrojo y fino; su cuerpo alto y delgado.
Las pecas abundaban en su piel blanca.
Usaba aquellos lentes gruesos, debido a su aguda miop?a; que nunca fue pretexto para devorar todos los libros de aventura y Biolog?a marina que le llegaban a sus delgadas manos.
Siempre vest?a impecable su uniforme, con sus zapatos de brillantes charol.
Casi nunca sonre?a.
Callaba ante las burlas hostiles de los dem?s compa?eros, quienes lo ve?an como un extraterrestre.
Siempre se le encontraba en la Biblioteca, su lugar predilecto, leyendo, sumido en sus historias del mar.
Su h?roe : Simbad El Marino.
Para m? , ?l era mi h?roe.
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Lo sab?a todo o casi todo sobre el oc?ano, sobre barcos y navegaci?n.
Nuestras casas quedaban cerca de la playa, as? que camin?bamos juntos diariamente; por una hora, sin decirnos palabra alguna, hasta llegar al mar... el mar, nuestro mar y regres?bamos hasta el anochecer.
Cada fin de semana, cada vacaci?n, est?bamos ah?, sentados en la arena.
Observ?bamos el ir y venir de las olas, el canto de las gaviotas,... los barcos.
Mi amigo Enmanuel, ten?a la virtud de mirar fijamente el horizonte, hasta donde el mar se perd?a, por largas horas, y suspiraba.
Ah? , a su lado, estaba yo, un ni?o de once a?os al igual que ?l, respetando su silencio.
Siempre estuve a su lado, desde que tengo memoria.
A?os m?s tarde, viaj?bamos en bicicleta hacia esa masa de agua salada, sintiendo la brisa marina salpicar nuestro rostro.
Nuestra amistad era algo as? como el afecto entre Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza.
Sancho Panza era yo, regordete y estatura m?s chica que ?l, piel morena, cabello oscuro lacio.
Enmanuel era mi h?roe don Quijote, nuestros modernos caballos: las bicicletas.
Hac?amos barquitos de papel, donde escrib?amos mensajes, que yo a?n no comprend?a, como: "Vuelve pronto, te estoy esperando. Abrazos y besos. Enmanuel", luego los lanz?bamos al agua.
Me parecia divertido.
M?s adelante mejoramos la t?cnica.
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En botellas de vidrio o pl?stico, met?amos cartas, que mi amigo escrib?a a un destinatario secreto que solo ?l y el oc?ano conoc?an.
Con el tiempo hicimos peque?os barcos de madera, de lata, de cart?n, de pl?stico y jug?bamos con ellos junto al mar; Enmanuel ten?a una pericia en este arte, una destreza incre?ble para fabricar barquitos.
Los a?os pasaron... fuimos a la Universidad, yo estudi? Arquitectura, mi amigo Biolog?a y cada vez que pod?amos, conduc?amos nuestros autos hasta la playa y permanec?amos sentados junto al mar, sintiendo la arena fresca en nuestros pies, disfrutando la brisa marina y habl?bamos de cosas triviales.
De pronto mi amigo callaba y yo segu?a respetando su doloroso silencio.
Un d?a sin propon?rmelo, supe el motivo de su dolor, de su tristeza, de sus suspiros.
Esta es su historia.
Me la cont? el d?a que cumpl?a sus veinticinco a?os , con un nudo en su garganta y l?grimas en sus grandes ojos azules.

Siendo Enmanuel, un ni?o de siete a?os, feliz y extrovertido.
Cierto d?a lleg? de la Escuela, tir? a un lado su mochila y sus zapatos y corri? alegremente a la cocina para abrazar a su madre, quien siempre lo esperaba con pastelitos.
Asimismo estaba ansioso por saludar a su padre, a quien no ve?a desde hac?a seis largos meses, pero una carta que hab?a recibido hac?a unas semanas, ?l le hablaba de su regreso para ese d?a, el d?a de su s?ptimo cumplea?os, por lo que el seguramente estar?a ah?, para darle un abrazo y su... regalo!.
Que le dar?a de regalo?
Su padre sab?a su sue?o de Marinero, Marinero de los Siete Mares como Simbad El Marino!
Ser?a un libro de Historias como el anterior? o un juguete? o tal vez... tal vez...
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un barco, o lo mejor un viaje por el mar, viajar por diferentes destinos junto a sus padres!.
Pronto sus sue?os, sus pensamientos se esfumaron de su mente.
Se detuvo a la puerta de la cocina, al escuchar los gritos desesperados de su madre, su doloroso llanto, los reclamos; y vi? a su padre tratando de calmarla, m?s ella hablaba del abandono que sufr?a cada seis meses, de los viajes largos de su padre en el mar; de si eran m?s importantes los barcos que su familia.
Su emocionada mente de ni?o por un momento divag?, sus padres callaron al verle.
Su padre, quien era Marino, maletas en mano, le explic? a Enmanuel, su peque?o hijo, que se iba de la casa, que dentro de un a?o, para su cumplea?os pr?ximo regresar?a, y le dej? de recuerdo un peque?o barco de madera en sus manos, como prueba de que regresar?a.
As? aquel ni?o, se despidi? de su padre con l?grimas en sus ojos, viendo el barco llamado: "El Peregrino", alejarse en el mar, hasta perderse en el horizonte, mientras su padre agitaba la mano diciendo: "Adi?s".

Por eso cada d?a, iba al mar, esperando el retorno de su padre, quien hab?a abordado un barco en aquel mismo muelle, hac?a tantos a?os...
Sab?a que su padre era el Marinero de los Siete Mares, y que un d?a volver?a; no importaba cuando, pero lo har?a.
Eso a pesar de que muchos dec?an que el padre de Enmanuel hab?a muerto en una guerra, otros que su barco hab?a naufragado en el mar; pero hab?an quienes aseguran que lo hab?an visto en diferentes puertos disfrutando de la vida.
Enmanuel callaba y solo lo esperaba a la orilla del mar.}
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Pasaron los d?as, los a?os,... pasaron d?cadas completas.
Enmanuel y yo, llev?bamos a nuestros hijos, a nuestros nietos al mar, para sus vacaciones.
Les ense??bamos a fabricar barquitos de papel y lanzarlos al mar.
Continuamos por a?os envi?ndole mensajes en botellas al padre de Enmanuel, quien nunca volvi?.
Mensajes de amor para aquel abuelo desconocido, pero tan amado; porque Enmanuel les ense?? a mis hijos y a mis nietos, al igual que a toda su descendencia a amar tanto a su padre, "El Marinero de los Siete Mares".
Les contaba historias fant?sticas a todos ellos de ese maravilloso Marinero, les narraba cuentos preciosos de aventuras marinas.
Tambi?n yo aprend? a amar, sin resentimientos a esa persona desconocida.
Sin saber el porqu?, ni cuando, tambi?n yo aprend? junto a mi inseparable amigo, a extra?ar a este personaje invisible, en mis cumplea?os, quiz? porque yo tampoco tuve a mi padre cerca de m?.
Ellos: mis hijos, sus hijos, mis nietos, sus nietos, unidos por un lazo invisible de amor y hermandad, disfrutaban el mar.
Nosotros dos ancianos ya, ?ramos felices disfrutando al lado de ellos, disfrut?bamos el ser padres, el ser abuelos, jugar con ellos; el o?r sus risas, el estar unidos siempre como una sola familia.
No hab?a, ni habr? palabra mas bella que la que ellos pronunciaban a nuestros o?dos, llam?ndonos Pap?, o Abuelo, y nosotros responder; "Si mi hijo ac? estoy".
Celebr?bamos cualquier evento ah? junto al oc?ano, cumplea?os, bodas, graduaciones.
Cualquier pretexto era v?lido para ir a nuestro mar.

El mar, nuestro mar, nuestro ?nico testigo, c?mplice, compa?ero, nuestro maestro, padre, hermano, que calladamente nos escuchaba, nunca reclamaba y siempre estaba ah? con los brazos abiertos esper?ndonos pacientemente, como un padre espera a su hijo.
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Tengo este d?a ochenta largos a?os, que pesan sobre mis espaldas; mi caminar es lento, pero vine al mar;... es que amigos lectores, saben una cosa?.
Por nada del mundo podr?a perderme la ceremonia de hoy.
Enmanuel, mi gran amigo y hermano del alma muri?.
Su ?ltimo deseo fue que sus cenizas fueran lanzadas al fondo del mar, dentro de una botella, que contiene una carta para su padre.
Quiz? tu no llegues a entender esto, pero yo si lo entiendo perfectamente.
Despu?s que su padre se fu?, Enmanuel nunca m?s quiso subir a un barco, pero la ceremonia se hizo en el mar, desde un barco llamado: "El Peregrino", que mi amigo construy? en honor a su padre.
El d?a de hoy, con l?grimas en mis ojos, escrib? una carta y la coloqu? dentro de una botella y saben que hice? la lanc? al mar de la vida.
Esta carta, va dirigida a todos los padres de la tierra; qui?nes por un viaje de dinero o placer, se subieron en el Barco de la aventura y dejaron por ah?, a Enmanuel, olvidado en la playa, sentado junto al peligroso mar de la vida, esperando su regreso, durante a?os y nunca volvieron!.
Padres que olvidan sus promesas, padres que olvidan el cumplea?os de Enmanuel.
Mi carta es esta historia, la botella es el libro que tienes en tus manos, el destinatario eres t?.
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Dedico con amor esta historia a mi GRAN AMIGO Y HERMANO ENMANUEL, quien ahora yace en el fondo del mar, esperando por su padre.



De esta manera daremos a conocer a muchos talentos que tiene nuestro pais.
Publicado por hunnapuh @ 12:00  | Cuentos y Humor
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Domingo, 29 de enero de 2006 | 22:44
FELICIDADES QUERIDA AMIGA
ESTA CHIVO TU CUENTO

TU CHERO

RIGO