Elecciones Latinoamericanas. Caso de Honduras.
En América Latina, las elecciones formalmente democráticas han pasado a ser la regla. Hace apenas un cuarto de siglo, lograr esta formalidad electoral era una aspiración en un sub continente, plagado de dictaduras militares y golpes de Estado. Solamente en las últimas semanas hemos tenido elecciones en Honduras, Venezuela y Chile y este fin de semana habrán elecciones en Bolivia.
El próximo año habrá elecciones en al menos diez países latinoamericanos, entre ellos, El Salvador. La formalidad democrática se ha ido instaurando en esta región del mundo. Pareciera que ahora los retos están en la ruta de perfeccionar las democracias electorales y avanzar sustancialmente en la democracia real (que incluye lo económico).
Pero en esta ocasión quiero referirme a los asuntos del perfeccionamiento formal de los sistemas electorales, abordando las recién pasadas elecciones hondureñas, sin negar que la democracia real también requiere de análisis, que haremos posteriormente.
La última semana de Noviembre se celebraron elecciones generales en Honduras, nuestros hermanos catrachos estrenaron una serie de medidas novedosas, que se implementaron por primera vez. Hace año y medio (Abril de 2004) se promulgó La Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas que creó el Tribunal Superior Electoral (TSE), en sustitución del viejo Tribunal Nacional de Elecciones (TNE). La reforma fue mas allá de un simple cambio de nombre, lo que pretendían era frenar una excesiva partidización del sistema electoral Hondureño.
Hasta antes de las reformas legales, el viejo TNE era nombrado a su antojo por los partidos políticos, quienes proponían un miembro ante el Ministerio del Interior. Este los nombraba automáticamente. El partido podía cambiar su representante cuando así lo deseara. Esto volvía a los miembros del Tribunal Nacional Electoral en simples sirvientes de los intereses de su partido, que lo había nombrado en el cargo y podía quitarlo si así lo deseaba. Lo mismo sucedía con los empleados, que podían ser removidos cuando el Concejal partidario era sustituido por otro. Esto impedía la profesionalización del personal electoral. Además generaba un exceso de burocracia y un gigantesco e ineficiente aparato electoral que encarecía los procesos sin volverlos eficientes.
Con la nueva ley, los Magistrados del TSE deben ser abogados y llenar los mismos requisitos que para ser electo en la Corte Suprema de Justicia. Su número se redujo a tres magistrados propietarios y un suplente. Los cuales son nombrados por el Congreso hondureño.
También separaron el Registro Nacional de Personas que dejó de ser una dependencia del TNE para convertirse en un organismo autónomo, con personería jurídica e independencia. Administrado por un Director y dos Subdirectores, electos también por el Congreso. Con esto se logra una sana separación entre la institución que organiza el registro de ciudadanos y el que Administra los procesos electorales.
Pero además, con las reformas legales modificaron la forma de votar. Antes se hacía igual que en El Salvador, donde se vota por partidos. La cosa cambió y en las recién pasadas elecciones se votó por candidatos. En el caso de los diputados los ciudadanos tenían derecho de votar por un número de candidatos igual o menor al que tienen derecho según el lugar donde residen. Los ciudadanos podían escoger candidatos de diferentes partidos, según su predilección.
A mi juicio estas reformas han significado un importante avance en la democracia electoral hondureña, a los que hay que agregar que ya contaban con padrón fotográfico y voto residencial.
Considero que los problemas que se presentaron, con el conteo rápido de los votos, que impidió que la misma noche de las elecciones se conociera con certeza el candidato presidencial ganador, son resultado de la inexperiencia en el uso de este nuevo método de votar y la escasa profesionalización del personal que compone el aparato electoral.
El problema se hubiera resuelto con solo separar el escrutinio presidencial del resto de las elecciones (de diputados y alcaldes) y tener bien afinado el aparato adecuado de recolección de esos resultados escrutados. Estas medidas que son relativamente fáciles de implementar, hubieran evitado la sombra de duda que sobre ese proceso electoral se tubo durante varios días.
En estos tiempos, es una exigencia poder presentar resultados certeros la misma noche del evento electoral, técnicamente esto es posible. Esta es la gran lección que los hermanos hondureños deben aprender para mejorar en las próximas elecciones.
Finalmente las cosas salieron bien. El candidato perdedor reconoció su derrota, varios días después. Lo importante es que el partido en el gobierno (Partido Nacional), reconoció que había perdido y reconoce el triunfo de la oposición (Partido Liberal). En este punto tenemos mucho que aprender de nuestros hermanos hondureños.
Ayutuxtepeque, Jueves, 15 de Diciembre de 2005.
Es un tema constitucional complicadísimo: podríamos pasarnos meses discutiendo las ventajas y desventajas de votar por partidos vs. votar por personas, y sobre el tema muchos libros han escrito la gente de "Sciences Po"
Paréntesis: Sorprende un poco que los hondureños hayan logrado implantar este cambio ... O la constitución es de fácil alteración, o, curiosamente, le deja a la legislatura un tema tan fundamental.
Un riesgo, en LatAm, es (obviamente) la recaída en el caudillismo simplemente porque un tipillo se vuelve muy popular. Pensemos Perón, Hitler, Mussolini, et al.
Pero con todo, el cambio es benéfico porque por primera vez un olanchano podrá exigir a su representante beneficios para Olancho, y si el representante se hace de oídos sordos, ya pronto será reemplazado en el próximo período por un olanchano que cuide más de los suyos, en vez de cuidar de alguna élite metropolitana