Ha muerto el padre Jon Cortina,
asi lo confirmó hoy la prensa, el padre Cortina era un sacerdote jesuita director de Pro Búsqueda, una organización que se dedica a reunir familias separadas por la guerra civil salvadoreña.
El padre Cortina nació en Bilbao, españa en 1934, luego de ordenarse como sacerdote jesuita, fué enviado a el Salvador en 1955.
Era licenciado en filosofía, humanidades y doctor en ingeniería civil. Mientras ejerció su sacerdocio, ayudó a las comunidades en el diseño y constgrucción puentes y urbanizaciones.
Durante los años 70 estuvo de parroco en Aguilares junto al padre Rutilio Grande que era amigo personal de Moseñor Arnulfo Romero y que murió asesinado por fuerzas paramilitares junto a otros acompañantes.
De este hecho se extrae el siguiente relato:
EL ENTIERRO DE RUTILIO
Sería el día 14. Anocheciendo el día 13, Monseñor Romero nos llamó de urgencia a su oficina.
-Necesito que vayan ahora mismo a Aguilares a arreglar lo de las tumbas. Quiero que los tres queden enterrados juntos en la iglesia de El Paisnal, Rutilio en el centro, y que las fosas me las cubran todas de ladrillo, de arriba a abajo...
-Usted manda, Monseñor...
-Pero deben ir ahora mismo, para que todo esté listo para mañana.
¿Ahora mismo? Aguilares estaba totalmente militarizado a esas horas de la noche. Nos vio tal vez la cara de miedo, pero qué va a ser, siguió pidiéndonos favores...
-También quiero que ustedes hablen esta misma noche con los comandantes...
¡¿Con los comandantes?!
-Sí, sí, busquen a los dirigentes comandantes guerrilleros de las organizaciones de por ahí y vean de convencerlos para que no vayan a volantear propaganda durante la misa. Díganles que yo les pido que no conviertan el entierro en un acto político.
¡Más grave el volado! ¡A aquellas horas de la noche ir a buscar "comandantes"!
-Cómo no, Monseñor...
¡Ahí nos matan!, nos dijimos Jon Cortina y yo al salir de su despacho. Y nos fuimos decididos a que nos mataran.
Llegamos a Aguilares a medianoche, aquello verdeaba de uniformes. De primeras, buscamos a un hermano de Rutilio.
-¿Vos conocés a estas horas algunos albañiles que nos puedan abrir las fosas para el entierro de mañana?
Conocía. Estaba también la otra tarea, la de localizar "comandantes"...
-Yo sé por dónde andan -nos dijo él.
Nos fuimos hacia El Paisnal. A la salida y a la entrada de Aguilares, nos pararon los guardias. Nos tocó pasar varias veces esa noche por el mismo lugar donde horas antes habían matado a Rutilio.
Empezamos por lo de cavar las fosas... Duro, pues. Con los años tuvimos que abrir tantas otras, pero aquella era para enterrar a Tilo y aún no estábamos acostumbrados a semejantes tristezas...
Los albañiles iban ligero, les adelantamos algún pisto y nos fuimos a cumplir la otra tarea, la más tremebunda.
Santo Dios, andando como dos horas por aquellas oscuranas, subiendo y bajando montes... Hasta que encontramos a unos compas. Yo no sé si serían comandantes, pero hablaban con autoridad y algo debían ser. Les explicamos lo que mandaba a decir Monseñor Romero. Fue una discutidera. Ellos pensaban volantear, cómo no, si era el primer sacerdote asesinado en el país y era además Rutilio, al que estimaban tanto.
-Ustedes volantean y después se pueden esconder, pero la gente queda aquí y luego los de ORDEN vienen a matarlos -les decíamos nosotros
-¡Pero nosotros tenemos que expresar lo que el pueblo siente! -nos decían ellos.
Aquello se alargaba. Para ellos no pesaba nada la autoridad de Monseñor Romero. Les era un desconocido... o peor, un usurpador del cargo que muchos de ellos también habían deseado para Monseñor Rivera. Al final se convencieron: durante la misa y el entierro, nada de propaganda política.
-¡Pero cuando echen la bendición final, ahí somos libres de volantear! -dijeron decididos.
Hecha la negociación, subimos montes, bajamos montes, desanduvimos caminos y ya amanecido estábamos de regreso en San Salvador.
Me tocó entonces ir corriendo a dar a hacer las lápidas de mármol que se iban a colocar sobre las tumbas. Cerca del cementerio están los artesanos que hacen todas esas cosas fúnebres.
-¿Qué nombres quiere grabar usted en las lápidas? -me dice el primero al que me acerqué.
Le enseñé el papelito con los tres nombres...
-¿Rutilio Grande? ¡Ay no, maistro, lo siento mucho!
En otro taller lo mismo y en otro y en otro. Nadie quería grabar aquellas lápidas. Tenían miedo, tenían pánico.
-Pero si es una cosa así, pequeñita... Dígame, ¿quién se lo va ver?
Nadie quería. Hasta entrando por un recodo alláaaa al fondo, medio escondido, encontré a un señor, pelo chirizo, que fue el único dispuesto.
-Pero, por favor, no se lo diga a nadie... ¡Y se lo hago sin factura!
Misión cumplida, pues. Casi empezaba la misa de cuerpo presente en Catedral.
(Antonio Fernández Ibáñez)
Misa en Catedral por Rutilio Grande - 1977
La muerte de Rutilio grande causó un impacto profundo en la forma de ser de Monseñor Romero, tanto que muchos católicos afirman que ahi fue tocado por el Espíritu Santo dandole una dirección a su vida que lo llevaría años despues a su martirio en la capilla del Hospital Divina Providencia.....
Murió el padre jon Cortina ejemplo de pastor entregado a su rebaño.
http://www.diariocolatino.com/nacionales/detalles.asp?NewsID=10421
EL MARTIRIO O MEJOR DICHO LA SANTIDAD DE ROMERO NOS COBIJA EN LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES DE NUESTROS PUEBLOS ES POR ESO QUE ÉL ES UN MARTIR SANTO, EN LA ANTÍGUA ROMA BASTABA EL MARTIRIO PARA SER DECLARADO SANTO, EN CAMBIO HAY TRES DEMONIOS QUE YA ESTÁN PAGANDO SUS CRÍMENES EN EL INFIERNO, SI VIVIERA DANTE EN ESTA ÉPOCA LOS HUBIERA VISTO EN ALGUNA PAILA DE ESE LUGAR ESTOS SON REAGAN, SOMOZA Y PINOCHET, ESTÁN OBSERVANDO A RUTILIO Y A ROMERO QUE ESTÁN JUNTO A DIOS Y QUIEREN QUE SE LES MOJE SI QUIERA UN DEDO CON AGUA PERO NO HAY COMO ELLOS EN VIDA TENÍAN LOS LIBROS SAGRADOS DONDE HAY UN MANDAMIENTO QUE DICE "NO MATAR" ENTONCES ESTÁN PENANDO SUS CULPAS, LOS MISMO PASA CON EL PRINCIPAL ASESINO INTELECTUAL DE MONSEÑOR COMO FUE ROBERTO D'Aubuisson QUE QUIERE COMUNICARSE CON SUS FAMILIARES PARA DECIRLES LO QUE ESTÁ PENANDO PERO YA NADIE LE OYE ESTÁN QUEMÁNDOSE, MIENTRAS ROMERO ESTÁ EN EL CIELO CONVERSANDO CON DIOS Y AYUDADANDO A SU PUEBLO TAL Y COMO LO HIZO EN VIDA.
PAUL