Hoy a las 7:45 recibí una llamada de mi hermana avisandome la muerte de un sobrinito de un mes de nacido, hijo de una prima hermana muy querida.
Tenía 6 años de casada y no habían podido concebir y cuando ya daban por perdidas sus esperanzas, logró quedar embarazada, sin embargo a los pocos meses detectaron problemas serios en el feto.
El bebé nacería con problemas congénitos y desde el embarazo no le daban esperanzas ni siquiera de poder nacer, recomendandole los médicos un aborto terapéutico, a lo que ella y su esposo se negaron rotundamente.
El embarazo fue sufrido y en el momento del parto ella entró en pre-eclampsia y durante una transfusión de sangre, tuvo un rechazo de la sangre y sufrió un shock anafiláctico o algo asi, sin embargo mi prima logró sobrevivir especialmente por el bebé, que ya tenía un problema en su corazón y definitivamente no le daban muchas esperanzas de vida.
Durante un mes tuvieron al niño brindandole todo el amor y cuidados que se le puede dar a un hijo y el viernes pasado lo operaron de un problema en los pies.
Este domingo murió por la mañana, cuando mi prima se levanto para darle pecho, lo encontró muerto en la cuna y este mismo día lo enterraron en la tarde.
Ambos son muy religiosos y en alguna medida esto les ayuda a soportar la tragedia, la vida del niño ya estaba en duda, pero mientras estuvo con ellos, fué su hijo, el centro y razón de su vida.
Yo creo que la cosa mas terrible e injusta de la vida es tener que enterrar a un hijo, y en estos dias en que la muerte ha rondado por nuestras existencias, debemos reflexionar que cada pérdida de vida es una tragedia para sus seres queridos, para los padres, madres, hijos, hermanos, amigos que quedan, quienes sufren un dolor indescriptible y eso me lleva a que hablar muertes como simples estadísticas resulta cruel.
Mas tarde tuvimos que ir a recoger a nuestros hijos a una Piñata (fiesta de cumpleaños) de una amiguita, por lo que hoy vivimos dos momentos diferentes, el dolor de una muerte y la alegría de la vida, como dos caras opuestas de la existencia.
Ahora escucho la canción de Auté.....
Como una estrella fugaz
Apenas hace algún tiempo,
tan poco tiempo que casi no ha sido
verdad,
decir la vida era hablar de lo que iba
a pasar,
decir la muerte era, como decir los
demás;
lo que tuviera que ocurrir
era un planeta lejos de aquí,
tan lejos como ese Dios
que nos creó y se marchó.
La vida es verla
pasar
como una estrella
fugaz.
Llegando siempre a deshora,
tan tarde que, cuando llega, ya se
consumió,
la vida es una mirada clavada en el
sol,
un rayo que se desplaza del odio al
amor;
ceniza que quedó al arder
ese momento que ya se fue.
Sólo un recuerdo es, al fin,
lo que llamamos vivir.
La vida es verla pasar...
Cómo se mide la vida
si son lo mismo un segundo y un siglo
de luz,
si entre la noche y el día no hay más
lentitud
que la distancia de un tono a otro
tono de azul;
qué hermosa broma del azar
nacer de la inmensa oscuridad
para, al instante, volver
a la tiniebla otra vez.
La vida es verla pasar...
(Luis Eduardo Aute)
Es verdad que el dolor de la muerte de un ser querido es muy grande, me atrevo a decir que el dolor de la muerte del bebé es más grande que la felicidad que uno siente cuando nace, acabamos de pasar hace poco lo mismo de la lectura solo que nuestra nena vivió solo cinco días sufrió el mismo problema del corazón.
No existen palabras que realmente consuelen un dolor como el experimentado, solo nos queda, tender una mano y acompañarlos en su dolor.
Cuanto lo siento.