Pobrecito el volcan, ni un respiro me le dán.
Pobrecito el volcán de Santa Ana,
Ya no lo dejan ni dormir
vulcanologos lo llegan a medir
y la prensa lo cubre de fama.
Y los últimos de los últimos pipiles
hasta una ceremonia en San Andrés hicieron
junto a indios de otras tierras que vinieron
recordando cuando habian indioa de a miles.
Esperando poder su furia aplacar
pidieron a la serpiente emplumada
interceda por nuestra gente honrada
que papá volcan no nos vaya a matar.
Sin embargo es muy triste tener que ver
que indios verdaderos ya casi no quedan,
y los que quedan de ru raza reniegan,
ante la marginación en que les toca caer.
Quizá por eso es que el poderoso Volcán
hoy resiente de tanto maltrato
tendrá furia por un buen rato
y los cientificos investigarán.
Debemos aprender a la naturaleza respetar
a entenderla y saber convivir
no vaya a ser que se vaya a enojar
y de pronto nos quiera a todos freir...
Los antiguos entendían a la perfeción,
que solo de la mano del poder natural
evitaríamos el tener tanto mal
y ahorrarnos una real destrucción.
Preguntas
Tan solo Preguntas.
Demander.