Catástrofes de diversa magnitud siempre han estado a la orden del día en nuestro mundo que nos ha sido prestado, estas nos han acompañado desde todos los tiempos, grandes civilizaciones han sucumbido por la furia de la Madre Naturaleza, eventos catastróficos han quedado registrados a lo largo y ancho mundo en todos los tiempos, Pompeya, Creta, ¿la Atlántida?, la isla Santorini, Tunguska, el volcán de Krakatoa, ¿el diluvio universal?, estos son pocos ejemplos de los conocidos históricamente o a través de las leyendas, ¿cuántas tragedias más quedaron ocultas por las brumas del tiempo?, en este sentido pareciera que los Seres Humanos somos juguetes pasivos de la fuerza destructiva de los dioses.
En mi historia particular llevo cuatro terremotos en mi haber, el primero cuando solo tenía un mes de nacido y en cada uno de ellos la respuesta del gobierno en turno ha sido de improvisación, cada terremoto nos ha encontrado como si fuera la primera vez, esto es un problema típico de los países en desarrollo, la falta de previsión, de anticipación e incluso la tendencia casi enfermiza de no sistematizar la experiencia. En El Salvador deberíamos ser expertos en manejo de desastres y en este sentido no es solo responsabilidad del estado, la cultura de la previsión debería ser parte de nuestra formación, en primer lugar en nuestros hogares, en la escuela, nuestras comunidades, autoridades locales y naturalmente el estado.
Cuando surgen catástrofes de gran magnitud con el resultado de cientos de muertos una de las primeras preguntas que surgen es ¿quien tiene la culpa? ¿se podría haber anticipado?, ¿se pudo reducir la cantidad de muertes?. Muchos piensan y en parte con justa razón que cuando la naturaleza se desata, no hay poder humano que la detenga, por lo que no se pueden señalar responsables. Por otro lado muchos comienzan a achacar los errores y falta de previsión que maximiza los efectos destructores de las catástrofes.
Dos conceptos nos ayudan a comprender mejor cual es la responsabilidad del hombre en relación a los fenómenos destructivos de la naturaleza, y estos son “la Amenaza” y la “Vulnerabilidad”.
AMENAZA: Sería la naturaleza desbocada, el poder de la naturaleza en toda su magnitud, cuando la tierra se estremece, cuando el viento ruge, las aguas se desatan, no hay poder humano que lo detenga.
VULNERABILIDAD: Es el grado de exposición a la amenaza que puede ser mayor o menor de acuerdo a las medidas preventivas tomadas. Para el caso aun esta fresca en la memoria el Tsunami que borró del mapa a cientos de poblaciones junto a sus habitantes en Asia, en una de las tantas noticias servida por los medios de comunicación mencionaba el caso de una niña que recordando las enseñanzas de sus profesores en la escuela al ver las aguas del mar se retiran de manera anormal, lo que viene después es precisamente la furia del mar en olas gigantescas, de esa manera esta niña supo alertar a su comunidad salvándose ella, su familia y a los vecinos de una muerte segura.
En El Salvador en 1986, en uno de los tantos terremotos que hemos tenidos, el símbolo de la tragedia fue el Edificio Rubén Darío, estructura que precisamente en un terremoto anterior (1965), las autoridades de aquel entonces lo declararon inhabitable, pero con la corrupción de siempre se hizo caso omiso y siguió funcionando con varios negocios, clínicas médicas, comedores etc., volviéndolo una bomba de tiempo, colapsando casi una década después llevándose consigo a cientos de personas, otro caso fue en el terremoto del 2001 siempre en mi país, en este caso el símbolo de la tragedia fue él “deslave de la Colina”,
Santa Tecla es una ciudad cercana a San Salvador al norte esta bordeada por el volcán de San Salvador y al sur por parte la cordillera del bálsamo, fue precisamente en esa zona donde los constructores haciendo de lado regulaciones sobre construcción fueron levantando colonias casi al borde de la cordillera, a parte de la depredación que por años a sido sometida, sector de la cordillera colapsó durante el movimiento telúrico sepultando viviendas y cientos de habitantes. Ciertamente la amenaza siempre esta presente, pero la vulnerabilidad aumenta en la medida que no se toman acciones preventivas ante ella.
Con el caso más actual en
Nueva Orleans se sabía que tarde o temprano podía ser víctima de un huracán y sus condiciones sobre las que esta asentado lo hacía particularmente
vulnerable a sus efectos, estudios anteriores hacían énfasis en reforzar los diques, pero por falta de presupuesto (para financiar la guerra de Irak) esto nunca sucedió, es de suponer que de haber tomado las medidas preventivas con mucha anterioridad, siempre hubiera habido muertes con el huracán, aunque probablemente se habrían salvado más personas. La Amenaza está presente en cualquier momento y lugar, cuando se desata no hay poder en el mundo para detenerla, sin embargo la Vulnerabilidad es un factor humano de la cual no hay excusas que valga.
NOSOTROS EN EL SALVADOR SOMOS SUPER VULNERABLES, EL DIA DE AYER UNA PINCHE TORMENTA BLOQUEO EL TRAFICO POR HORAS Y SE INUNDARON VARIAS CALLES Y EL RIO ACELHUATE SE DESBORDO LLEVANDOSE VARIAS CASAS.
COMO ESTARIAMOS SI EL TAL ADRIAN CON TODO NOS HUBIERA DADO?
Hola ,
Disculpa mi osadía por dirigirme a tí con el interés mío por delante, pero como me gusta mucho cómo sientes y lo expresas, me encantaría que mi portal te sirviera.
Juntos por lengua pero muy distantes en muchos aspectos que pueden mejorarse día a día.
Un afectuoso saludo
montserrat planella Viernes,27 Octubre 2005 12:58
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