Reflexiones sobre el conocimiento.
A lo largo de la historia de la humanidad (incluyendo la prehistoria), el conocimiento ha estado concentrado en un grupo minoritario o elitista de la sociedad. Estos grupos que han detentado el conocimiento han sido siempre parte del poder que ha controlado y dirigido las sociedades. De allí la frase de que “el conocimiento es poder”.
Semos los meros meros...
Si lo anterior ha sido un fenómeno histórico universal, podemos deducir que la gran mayoría de los miembros de los conglomerados sociales no han tenido conocimiento. No han sido parte de las estructuras que han detentado el poder. Es decir que han sido dominados.
Pero el ser humano siempre ha tenido necesidades que satisfacer y siempre ha tenido curiosidad por conocer y encontrar una explicación satisfactoria de los fenómenos y hechos que lo rodean. El conocimiento ha sido una herramienta fundamental para satisfacer las necesidades y para poder explicarse los fenómenos y hechos de la naturaleza, la sociedad y del hombre mismo.
Aprendimos a cazar, no por deporte, si no para satisfacer la necesidad de alimentación, los pueblos que pudieron dominar mejor el conocimiento de la cacería se alimentaron mejor, crecieron mas, fueron mas saludables. Igual sucedió con la agricultura, que permitió a los conglomerados humanos quedarse por un tiempo mayor en un solo lugar. Así pasamos de ser nómadas a ser sedentarios. Con el sedentarismo nació la civilización.
¿Y eso era un elefante?
- No!.. era un micro de la 44
Las grandes civilizaciones surgieron en torno a las cuencas de grandes ríos, cuyas inundaciones permitían que las tierras aledañas fueran permanentemente fértiles. Estos fueron El Tigris y el Eufrátes, por una parte el Nilo por otra parte y la cuenca del Indo. En estos lugares, por primera vez, grandes conglomerados sociales pudieron permanecer durante siglos, ya que las inundaciones de estos ríos, renovaban la tierra agotada por la agricultura.
Así surgieron, primero los Sumerios y luego los Babilonios, en torno a los ríos Eufrátes y Tigris. Los Egipcios en la cuenca del Nilo. En torno a la cuenca del Indo, surge la gran ciudad mercantil de Harapa. Todo esto, cuatro mil años antes de cristo.
Estas primeras civilizaciones desarrollaron la agricultura, la vida urbana, el comercio, la navegación marítima y fluvial y la escritura. Es decir, la civilización permitió el desarrollo del conocimiento, y este a su vez, hizo que las civilizaciones avanzaran.
¿Y eso se come?
- ¡No!.. se fuma guey...!
Actualmente nos maravillamos de los avanzados conocimientos que hace miles de años tenían los egipcios, los chinos, los babilonios entre otros. Cuando vemos las Pirámides de Egipto y la Gran Muralla China, pensamos en lo avanzados que eran sus conocimientos de matemáticas, de geometría, de ingeniería, etc.
Pero estos conocimientos pertenecían a una élite social muy pequeña, que dirigía las sociedades y gozaba de sus beneficios. Los millones de seres humanos que participaron en la construcción de las pirámides o de la Gran Muralla, eran analfabetos, totalmente ignorantes, carentes de todo conocimiento.
En la actualidad, cuando veo en programas de TV, artículos de revistas y hasta libros, que nos señalan que estas grandes obras fueron construidas por extraterrestres, pero lo peor, cuando veo a mucha gente, que cree que esto es cierto; pienso que no hay mucha diferencia de conocimiento entre los millones de seres que trabajaron hace seis mil años en su construcción y los actuales creyentes en extraterrestres constructores de obras terrenales.
Yo estudié ingeniería en la UES
A lo largo de seis milenios, que tiene la civilización humana, el conocimiento ha avanzado increíblemente, y después de Galileo, se sistematizó y surgió la ciencia tal y como la conocemos modernamente. Ahora los avances son increíbles en cada rama del saber, no hay cerebro o computadora que pueda contener todo el saber acumulado hasta nuestros días.
La gran mayoría de los fenómenos de la naturaleza, ahora tienen una explicación científica. Con el surgimiento de la técnica (aplicación concreta del conocimiento), han aparecido millones de aparatos que nos facilitan la vida. El ser humano ha llegado a la Luna y ha enviado satélites que han salido del sistema solar. Muchas de las enfermedades ahora tienen cura, o al menos una explicación de cómo surgen.
Pero al igual que en toda la historia, el conocimiento sigue siendo detentado por un grupo minoritario. Como bien señala Hunnapuh en su comentario “De regreso al oscurantismo”: “...el mundo se está especializando demasiado y nosotros somos simples espectadores que esperamos el milagro”. Muchos no sabemos ni siquiera, como funciona un foco.
Pero el conocimiento en la actualidad es tan basto, que no hay nadie que lo pueda saber todo. Estamos a dos mil trescientos años de distancia de Aristóteles, que si logró almacenar en su cabeza casi todo el conocimiento existente en su época. Por ello, lo increíble no es que halla alguien que piense que puede conocerlo todo. Lo verdaderamente increíble, es que con tanto conocimiento existente, muchos tengamos la cabeza vacía.
Lo verdaderamente increíble, es que con tanto aparato a nuestro alrededor, que funciona con solo apretar un botón o una tecla, o mover una palanca, no nos nazca el deseo de curiosear, de preguntarnos al menos como funciona, de conocer algo de “eso” que nos facilita la vida. Es decir DE PENSAR.
Por tanto, en la comodidad del mundo moderno, en que las máquinas han sustituido el músculo, y las computadoras comienzan a sustituir el cerebro creemos que es mejor que otros piensen por nosotros. Unos por comodidad y otros porque el desempleo y la inseguridad les agobia, han decidido no pensar.
No pensar, significa aceptar las cosas tal como son, no cuestionarlas. No pensar, es contemplar la realidad con la mente en blanco. No pensar, es aceptar incondicionalmente lo que otros nos dicen. No pensar es obedecer ciegamente. Para muchos, no pensar, es la forma más cómoda de irla pasando. Pero al no pensar no aprendemos, no evolucionamos, no nos superamos.
Pensar es tomar el conocimiento y revolverlo en nuestra cabeza. Es andar masticando las ideas. Es poner boca arriba y boca abajo las cosas. Pensar es comenzar a hablar solo y comenzar a reírnos como que estamos locos. Pensar significa sentir de pronto la chispa orgásmica, el inmenso placer de cuando surge una nueva idea en la cabeza. Por ello pensar se vuelve adictivo.
Al pensar no solo adquirimos conocimiento, si no que podemos crear nuevo conocimiento. Al pensar por tanto comenzamos a ser parte de la élite privilegiada que hace avanzar el mundo.
Este quizá sea el gran reto para salir del oscurantismo y del fanatismo, en que como bien nos explica Hunnapuh, camina el mundo actual.
Nosotros decidimos si nos atrevemos a iniciar esta aventura.
Ayutuxtepeque, Martes, 16 de Agosto de 2005.