La violencia recrudece en El Salvador.
Esta mañana escuchaba en el noticiero de la YSUCA que el número de muertes por violencia en El Salvador, se incrementó en el mes de Julio a un promedio de 16 diarios. Hasta el mes de junio el promedio estaba en 12 asesinados diariamente. Esta situación es de por si, muy grave y en cualquier país civilizado del mundo, estaría generando preocupación nacional y acciones efectivas para enfrentar el problema.
Hasta hace unos meses se nos decía que la violencia social era la causa de la mayoría de las muertes. Entiendo por violencia social, la que no es causada por la violencia delincuencial, Se tipifica como violencia social, crímenes pasionales, borrachos que se matan, muertes por accidentes de tránsito, etc. Pero al menos, en mi humilde parecer, no pueden ser tipificados en esta categoría aquellos en que intervienen grupos organizados de delincuentes o asesinatos por encargo (aunque el motivo sea pasional).
Considero que la violencia social es alta en el país. La desintegración familiar, el excesivo consumo de bebidas alcohólicas y drogas, las pandillas juveniles, el desempleo, el estrés y la desesperanza en que vivimos, la tradicional cultura de violencia que tenemos, son causas de un importante número de muertes y hechos de sangre que nos enlutan diariamente. Pero esta ya no basta para explicar el aumento de la violencia.
El mismo gobierno ha reconocido que las bandas delincuenciales, los narcotraficantes y los sicarios, son en parte, responsables de esta situación. Pero no se ven hasta hoy, medidas para enfrentar el problema.
El gobierno, interesado en convencernos de que sus planes anti delincuenciales, como “el plan super mano dura” o los “planes anti homicidios”, son un éxito, han asumido la actitud de no reconocer estos problemas nuevos hasta que se vuelven demasiado evidentes. Tuvieron que aparecer muchos asesinados que eran evidentemente víctimas de sicarios, para que el gobierno aceptara que efectivamente este fenómeno se estaba produciendo.
Ahora han comenzado a aparecer cadáveres, sin documentos, con evidentes señales de tortura y amarrados de pies y manos, al estilo de los Escuadrones de la Muerte que operaron en el Salvador en la década de los ochenta. El gobierno todavía no se atreve a reconocer que estructuras de esta naturaleza pueden haber comenzado a reactivarse.
Cuando un gobierno no acepta esta situación y no toma medidas efectivas para combatirlas, se convierte, de hecho, en cómplice de estos crímenes. Esto es mucho mas grave. Incluso se puede considerar que tiene algún interés en que la población se mantenga aterrorizada.
Hace unos años, cuando comenzamos a sufrir el flagelo de los secuestros, el gobierno tomó todas las medidas a su alcance para combatir este mal. Las víctimas de los secuestradores, eran personas acomodadas, que podían pagar rescates económicos a cambio de sus vidas. Los empresarios salvadoreños eran las potenciales víctimas. En ese momento las organizaciones empresariales pusieron el grito en el cielo, sacaron campos pagados en los medios de comunicación, pusieron un equipo de abogados para garantizar que los secuestradores eran condenados por la justicia, y ejercieron una enorme presión sobre las autoridades para que se investigaran estos hechos.
La Fiscalía General de la República y la Policía Nacional Civil pusieron todo su aparato a trabajar en esto. El resultado fue exitoso. Las bandas de secuestradores fueron desmanteladas, muchos fueron condenados. El problema se resolvió. Gracias a ello El Salvador es de los pocos países de América Latina donde este flagelo ya no existe.
Pero ahora, en que las víctimas son gente pobre y humilde, pareciera que a nadie le interesa. Mientras la violencia consume a los barrios pobres, no es problema. Solo cuando se acerca a los barrios de los adinerados, entonces se toman las medidas necesarias para combatirla.
Una de las promesas centrales de el actual Presidente de La República durante su campaña electoral fue la de ofrecernos “País seguro”. Ahora tenemos un país mas inseguro que en los días en que nos hacía estas promesas.
En comentarios anteriores nos hemos referido al fracaso de los planes antidelincuenciales, hemos señalado como estos no pasan de ser publicidad para crear imagen que no corresponde a la realidad. En la práctica, ni la violencia social ha disminuido y la violencia delincuencial se esta agravando.
Esta situación pareciera ser como la espiral de aumento de los precios del petróleo, que no sabemos hasta adonde nos llevará. Solo tenemos la certeza que seguirá aumentando pero no sabemos hasta donde llegaremos.
Muchos de los empresarios, que en el pasado gritaron cuando se sintieron amenazados por los secuestros y que ahora callan, pues no ven una amenaza para ellos; no se dan cuenta que en el fondo también se están hundiendo con la violencia delincuencial. La miopía política y social, no les permite ver mas allá de sus narices, y creen que lo que no les afecta directamente no es de su incumbencia.
Ya se les olvidó el informe del Programa de Naciones unidas para el desarrollo (PNUD) sobre el costo de la violencia para los sectores productivos.(Ver el comentario en Hunnapuh “
El salvador es uno de los países mas violentos de América Latina”). No se han dado cuenta que en un país con los índices de violencia que tenemos, nadie tiene interés en invertir. Que la violencia nos cerrará muchas de las puertas que supuestamente se abren con el TLC. Por tanto no advierten, que su propio futuro está en riesgo con esta situación.
Señalo lo anterior, pues pareciera que a estos grupos de poder económico, no se les ablanda el corazón ante el sufrimiento de los humildes. No tienen la conciencia social para sentirse parte de un país que vaya mas allá de sus barrios residenciales y de sus negocios.
Todo parece indicar, que seguiremos sufriendo la violencia por mucho tiempo, que nos debemos preparar para convivir con este flagelo, ante la mirada indiferente de los que pudiendo hacer algo, han decidido no actuar.
En unos meses comenzará la campaña electoral, y nos volverán a llenar de promesas, ellos creen que la gente no piensa y olvida con facilidad. Creen que nos pueden repetir las mismas promesas en cada elección. Creen que con la masividad en el uso de los medios de comunicación nos pueden volver a engañar. De los resultados electorales, nos dirán si lo anterior es cierto.
Mientras tanto, que Dios nos proteja a los salvadoreños.
Ayutuxtepeque, Miércoles, 10 de Agosto de 2005.
La violencia no puede detenerse por ningun motivo.Entre los grupos mas violentos que existen en El Salvador estan:
Los politicos
Las maras y el crimen organizado,
Los grupos de choque de la UES y del ISSS
Los vendedores informales etc.