Escribir ayuda a la salud mental.
Después del fatídico 11 de septiembre, una maestra de Nueva York, puso a sus alumnos a dibujar lo que habían sentido cuando vieron como las torres gemelas desaparecían. Los niños hicieron impresionantes dibujos de lo que habían percibido. Luego muchos sicólogos coincidieron en que la maestra había hecho algo correcto, que ayudaba a los niños a superar el trauma vivido.
Está demostrado que plasmar en un papel nuestros pensamientos, nuestras preocupaciones y temores o nuestras alegrías, es una excelente terapia que ayuda a la salud mental y a conservar el equilibrio emocional.
Lamentablemente, en nuestro mundo moderno, el hábito de escribir se va olvidando, cada vez escribimos menos. El uso del teléfono, ha sustituido la tradicional carta como forma de comunicación. Ahora ya nadie recibe una carta de felicitación por su cumple años, pues es mas fácil marcar el teléfono y desear felicidades.
Basta con que revisemos el correo que recibimos, son puras cuentas por pagar y propaganda, para que gastemos el dinero que no hemos ganado todavía. Con el correo electrónico, todos reciben una tarjeta de las que están disponibles para distintas ocasiones en varios sitios Web. No es raro que uno reciba veinte veces la misma tarjeta enviada por veinte personas diferentes. Ya nadie recibe una carta personal.
Alegamos que no tenemos tiempo, que las múltiples ocupaciones nos impiden sentarnos a escribir una carta, o escribir lo que pensamos. Pero pasamos horas enteras viendo la televisión.
No es cierto...!
Como decía antes, escribir es una excelente terapia, nos ayuda a relajarnos, podemos exteriorizar lo que pensamos, podemos ordenar ideas que tenemos revueltas en la cabeza, describir una situación que hemos vivido o simplemente expresar un sentimiento.
Una carta o un escrito, podemos leerlo muchas veces, corregirlo, agregarle nuevas ideas. Muchos escritos, son como el buen vino, con el tiempo son mejores, nos ayudan a recordar cosas o situaciones que ya habíamos olvidado.
Además escribir es barato, solo necesitamos unas hojas de papel y un lápiz.
Hay quienes dicen que no saben como empezar a escribir y por ello no lo hacen. Pero entonces comencemos por eso, escribamos “no se como empezar a escribir pues no se me ocurre nada, pero....” De pronto nos daremos cuenta que hemos empezado a escribir sobre una dificultad que tenemos y luego de un rato hemos llenado la primera página.
No es necesario que escriba una tesis doctoral o un informe para el Fondo Monetario Internacional, simplemente escriba lo que piensa, con sus propias palabras, olvídese de la ortografía, de las reglas de redacción y escriba. Después si tiene tiempo corrija los errores. Si no tiene tiempo, déjelos así que de todos modos ha escrito para usted. Además en el lenguaje fonético la ortografía sale sobrando.
Cuando escribimos comenzamos a pensar, descubrimos que la cabeza sirve para algo mas que ponerse el sombrero. Al comenzar a pensar, se nos ocurren nuevas ideas, que al escribirlas evitamos que se nos olviden y algún día pueden servirnos.
Al escribir, comenzamos a ordenar y sistematizar ideas, descubrimos que sabemos cosas, que ni nos habíamos dado cuenta que sabíamos. Descubrimos temores que nos impiden superarnos. Descubrimos potencialidades que podemos desarrollar. Descubrimos que no se nos ha olvidado leer y escribir.
Durante la Segunda Guerra Mundial, una niña judía escribió en una libretita, todo lo que sufrían por la persecución de los nazis, así fue construyendo un diario, donde narraba sus angustias y las de su pueblo, que era víctima de uno de los mas feroces genocidios del siglo pasado. La niña no sobrevivió al holocausto nazi, pero su escrito milagrosamente fue rescatado.
Aunque no lo hayamos leído creo que muchos hemos oído hablar de “El Diario de Ana Frank”, un testimonio que se tradujo a muchos idiomas, un libro del que se editaron millones de ejemplares. Era el diario de esa niña judía, que la inmortalizó en los corazones de la humanidad entera.
Por ello hay que perder el temor a escribir. A nadar solo se aprende tirandose al agua. Igual sucede con el hábito de la escritura. Talvez no logremos escribir una gran obra de literatura universal, pero con seguridad vamos a ganar un poco de salud mental.
Agarre el lápiz y el papel que no muerden.
Ayutuxtepeque, Jueves, 21 de Julio de 2005.
Buenas noches.
Creo que también nos serviría como desahogo, podríamos escribirle una carta a nuestros jefes, hijos, pareja etc, y decirles lo que muchas veces por respeto, no queremos decirlo viéndolos a la cara
Gracias por el consejo.
Si, Estoy de acuerdo con Escribir como terapia, tambien La lectura puede ser buena terapia.. cuando uno lee biografia de alquien famoso.. se da uno cuenta que esa persona es humana y pasa por las mismas dilemas que uno. Tambien leer un libro de ficcion o controversia ayuda a despejar la mente y ver otros puntos de vista y aprender a respetarlos.
Siguiendo con la escritura... al principio cuesta poner nuestros pensamientos en un papel, pero con el tiempo se nos hace facil y hasta desarrollamos algo que no sabiamos que teniamos: como mucha inmaginacion, lo romantico, lo apasionados que somos hacia ciertos temas, el humor que uno tiene ya sea humor seco, morboso, "agudo". etc.
En fin, gracias por sus articulos. Siempre los encuentro interesantes y los busco en forma diaria.. cuando entro al internet.
MJ
gracias por pensar siempre en nosostros, soy estudiante de lenguas modernas y en este momento estoy realizando mi tesis de grado y precisamente trata de los temores que encontramos en en el momento de escribir. me gustaria siguieran haciendo articulos de este tipo, por ejemplo por qué llegamos a la universidad con tales temores que influye o quienes influyen en la epoca de la escuela, o que estrategias podríamos aplicar en nuestros estudiantes para que le tomen aprecio y amor a la lectura, etc...espero me complazcan Gracias!!!
ATT: GONZALITA