Bolivia en su laberinto de crisis.
La noticia latinoamericana mas destacada quizás sea la situación de Bolivia. En menos de dos años, un segundo Presidente ha renunciado y un tercero acaba de tomar posesión. Los medios de comunicación destacan el problema de los hidrocarburos y la nueva ley que pretendía regular su explotación como la causa principal de la renuncia. Talvez sea correcto, pero la realidad boliviana se ha vuelto muy compleja al grado que pareciera un laberinto sin salida que amenaza con una guerra civil y la división del país.
Después de Venezuela, Bolivia tiene la mayor reserva de gas natural de América Latina, calculada en 53 trillones de pies cúbicos. Y se considera la última oportunidad que tiene ese país para superar sus graves problemas sociales y económicos.
En 1996, el Presidente Gonzalo Sánchez de Losada, privatizó de hecho el recurso energético cuando permitió a las transnacionales la explotación del gas. Inmediatamente acudieron la empresa española Repsol, la brasileña Petrobras, la francesa Total, la estadounidense Exxon, las británicas British Petroleum y British Gas , entre otras. Las cuales firmaron unos setenta contratos con el Estado boliviano para la explotación del recurso natural.
Asi es la tajada que me toca
La privatización generó descontento social, debido a los bajos ingresos que Bolivia recibiría a cambio. Pero la situación se comenzó a volver explosiva cuando en el 2002 las empresas españolas y británicas fundaron un consorcio, que de manera conjunta exportarían el gas a los EUA y México.
Este proyecto incluía un gasoducto y plantas para licuar el gas en Chile, también el uso de un puerto chileno para su exportación. Acá fue donde explotó el sentimiento nacionalista de los bolivianos. En el año de 1879, hubo una guerra entre Chile y Bolivia, en la cual este último perdió su acceso al mar que quedó como territorio chileno. Además los Bolivianos tuvieron otra guerra con su vecina Paraguay, disputándose las tierras donde ahora se encuentra esta riqueza natural.
El recuerdo doloroso de estas dos guerras, encendió los sentimientos, las protestas populares se extendieron y llevaron a la renuncia al presidente Sánchez de Losada en octubre del 2003. En ese momento explotó un polvorín que tiene convulsionada a Bolivia hasta estos días.
Pero el problema boliviano era mas complicado que la mera situación del gas, detrás estaba la pobreza acumulada, las grandes migraciones del campo a las ciudades, el desempleo creciente, en una sola frase el modelo económico implementado desde hace dos décadas entraba en crisis.
En 1985 se inició en Bolivia un proceso de grandes consensos políticos entre las élites de poder económico y los partidos políticos. Acordaron la implementación de la economía de mercado, un programa de reformas sociales, políticas de corte liberal para modernizar el Estado y alianzas en el Congreso para garantizar la gobernabilidad.
Estos consensos se comenzaron a debilitar a lo largo de la década de los 90 cuando no produjeron los resultados esperados de desarrollo y estabilidad económica y reducción significativa de la pobreza. Por ello, al estallar la crisis de octubre del 2003, también estaba a la base un modelo fracasado. Casi dos décadas de economía de mercado solo habían enriquecido a una pequeña élite.
Pero además, estas dos décadas dividieron al país. Por una parte una Bolivia mas próspera, la de los llanos, ubicada en el oriente y sur del país con una economía basada en la agroindustria y con todo el potencial de los hidrocarburos. Por otra parte, la Bolivia del altiplano, pobre, con una economía basada en la agricultura de subsistencia y en la minería, que ha venido en crisis al menos desde 1980 cuando la caída de los precios del estaño tiró al desempleo a 25,000 obreros.
Lo mas grave es que estas “dos Bolivias” tienen visiones diferentes de cual debe ser el futuro de su país.
La Bolivia de los llanos, desde la ciudad de Santa Cruz, la cuarta en importancia poblacional, dirigida por una élite de comités empresariales y agroindustriales con el apoyo de las transnacionales y con un importantísimo apoyo popular local, se oponen a la nacionalización de los recursos energéticos. Exigen para ellos buena parte de los beneficios de los recursos del gas natural, que se encuentra en su territorio y demandan la autonomía regional.
Han convocado a un referéndum autonómico para el 12 de agosto, señalando que lo llevarán a cabo aún sin el consentimiento del gobierno. De esta forma buscan legitimar y dar fuerza a sus demandas.
La Bolivia del altiplano, con sus enormes contingentes de masas empobrecidas, representadas por una multiplicidad de agrupaciones políticas y sociales, con poca coordinación entre ellas; exigen la nacionalización del gas natural, asegurar una distribución mas equitativa de la riqueza y reformas a la Constitución para dar mas derechos a la población indígena que constituye el 90% del país.
Ven con mucha desconfianza las exigencias de autonomía de Santa Cruz, Las consideran demandas de la oligarquía económica, para mantener sus privilegios, apoderarse de las riquezas naturales y finalmente separarse del país.
Uno de los sectores mas radicalizados proviene de El Alto, una meseta a pocos kilómetros de la paz, donde viven unas 750,000 personas en situación de extrema pobreza. Muchos de ellos llegaron allí huyendo de las condiciones de miseria que impera en las zonas rurales. Constituyen la inmensa masa que participa en las protestas de La Paz (la capital del país) y fueron un factor determinante en la renuncia de Sánchez de Losada en el 2003.
Otro importante sector es el Movimiento al Socialismo (MAS), dirigido por el famoso líder cocalero Evo Morales, originario de la región de Chapare en el centro de Bolivia. El MAS fue el segundo partido con mas votación en las elecciones del 2002. Aunque Evo Morales es menos radical que los sectores de El Alto, no es bien visto por los EUA, pues se opone a cualquier intervención de los EUA, especialmente en la erradicación de las plantaciones de coca.
Evo Morales
También son claves los grupos indígenas, especialmente los de la zona del altiplano. Acá se destaca el líder Felipe Quispe, indígena Ayumara, promueve la formación de un Estado Ayumara, está en contra de la élite blanca que dirige Bolivia y su partido el Movimiento Indigenista Pachakuti tiene seis puestos en el Congreso.
La Confederación Obrera de Bolivia (COB) es otro de los sectores sociales importantes aunque han perdido fuerza, por el creciente desempleo sufrido en las últimas décadas en el país y el golpe de la caída de los precios del estaño.
Felipe Quispe - Somos la republica Ayumara
Esta es la situación que tiene a Bolivia al borde de una guerra civil, y el contexto en que toma posesión el nuevo Presidente Eduardo Rodríguez. Lo cual da una idea de la magnitud de la tarea que debe emprender.
Según la Constitución de Bolivia, el nuevo presidente debe convocar a elecciones en 150 días. Pero estas elecciones son solo para elegir Presidente y Vicepresidente del país. Constitucionalmente no procede todavía la elección del Congreso, pues culmina su período en 2007.
El parlamento ha perdido credibilidad, está desprestigiado y ya no responde a la correlación política actual. Por tanto es parte de la situación de crisis y no factor de solución a esta.
No hay solución fácil ni simple para esta compleja crisis. En ciento cincuenta días que faltan para que hayan elecciones muy poco puede hacerse. Pero se pueden sentar las bases fundamentales para iniciar el proceso de solución de la crisis.
Un primer paso podría ser la búsqueda de que hallan también elecciones para el Congreso, de manera que este poder del Estado pueda ser renovado y refleje la nueva correlación política existente en el país.
El presidente debe iniciar de inmediato la elaboración de una propuesta nacional que unifique a Bolivia. Donde se aborde el problema de sus recursos naturales, donde se aborde el nuevo modelo de desarrollo económico que debe implementarse en los próximos años, donde se plantee una profunda reforma política del Estado Boliviano y su Sistema de Partidos. Estos como puntos importantes, pero a lo mejor no los únicos.
El nuevo gobierno debe ser generador de confianzas para ganar la suficiente autoridad, para que las posiciones radicales de los grupos que han dividido al país se muevan hacía planteamientos que unifiquen la nación. Solo así se abrirán posibilidades de iniciar un debate donde todos estén representados, y pueda haber acuerdos.
Abrir de inmediato un diálogo nacional talvez no sea lo mas conveniente, pues no hay condiciones para iniciarlo. Diálogos en contextos adversos, son de sordos y pueden agotar innecesariamente este valioso instrumento. El trabajo ahora, debe ser crear las condiciones para que se pueda hacer mas adelante. Esa quizá sea de las primeras tareas del nuevo gobierno.
Si bien las soluciones deben estar en manos de los Bolivianos, no se debe descartar el rol que puede jugar organismos regionales como la OEA, que puede dar una valiosa contribución en la solución a la crisis.
Pero también están las transnacionales, que tienen responsabilidad en el conflicto Boliviano. Deben reflexionar y darse cuenta que echarle mas leña al fuego, puede poner en riesgo sus inversiones y sus futuras ganancias. La situación del mundo de alguna manera ha cambiado, ya no pueden seguir pensando que promoviendo y financiando guerras y divisiones de países, aseguran su control.
En estos tiempos, la estabilidad política de un país es mejor garantía que la convulsión social o la guerra. De una conflagración interna en Bolivia, pierde el país, pero también ellos pueden perder los tres mil quinientos millones que ya han invertido y un negocio de cientos de millones de dólares en el futuro.
Los países de origen de las transnacionales también pueden contribuir a la solución. Naciones Europeas como España, Gran Bretaña y Francia; o el Brasil de Lula, no pueden permitir que el país mas pobre de Sur América se vaya a la guerra civil, con sus empresas involucradas.
Ojalá que la inteligencia ilumine a los bolivianos, ojalá que lograran hacer de esta crisis una gran oportunidad para su desarrollo económico y la superación de la pobreza. Como Latinoamericano, esa es mi esperanza.
San salvador, Sábado, 11 de Junio de 2005.