Gracias amigos y amigas.
Créanme que me dio una gran alegría leer las felicitaciones por mi cumpleaños que aparecieron en Hunnapuh. Realmente fue una agradable sorpresa. Para mi fue uno de esos pequeños detalles de los que está formada la felicidad.
Quiere la casualidad que la fecha del cumpleaños coincide siempre con la del nacimiento. Por lo cual cuando deseamos a alguien feliz cumpleaños es una forma de sentir alegría por haber venido al mundo. Esto significa que de algo servimos y en algo somos útiles para esas personas que nos felicitan.
Nunca esperé vivir tanto tiempo, y no deja de ser extraño sentirme cincuentón, aunque ya me va a pasar y tengo una década para acostumbrarme e intentar llegar a los sesenta.
Durante la época de la guerra, siempre amanecía pensando que a lo mejor no iba a ver el anochecer. Tenía razones para ello y la mas determinante era haber aparecido en una lista que los Escuadrones de la Muerte publicaron con la complicidad de los periódicos.
En esos días me escapé al menos cinco veces de morir. Al final tuve que hacer bártulos y largarme del país por cinco largos años. Por ello puedo estar ahora contando el cuento. Algunos amigos que tomaron el camino de la guerrilla me sugirieron que hiciera lo mismo, pero yo no traía para esos menesteres, he sido indisciplinado y haragán para caminar y cargar bultos. Por ello tomé la decisión de largarme, conciente de que en un frente de guerra no duraría ni quince minutos.
Tomé en 1987 la determinación de regresar al país a hacer política desde la óptica de la izquierda democrática, En una acción que muchos consideraron suicida fundamos Convergencia Democrática, con el Dr. Guillermo Ungo, Rubén Zamora, Héctor Oquelí y otros. No solo sobrevivimos, sino que fuimos creando en el país las condiciones para que hubiera una solución negociada al conflicto armado.
En 1991 tuve el honor de ser electo diputado a la Asamblea Legislativa por Convergencia, de esa forma fui parte de la primera bancada de izquierda que tenía el Primer Órgano del Estado desde antes de la Guerra. Fue una legislatura que tomó posesión en tiempos de guerra y terminó en tiempos de paz. Y esto me dio la oportunidad de participar activamente en toda la legislación de paz que se aprobó en esos años.
También tuve la oportunidad de ser miembro de la Comisión Nacional para la Consolidación de la Paz (COPAZ), desde la cual dimos un humilde aporte al proceso de cumplimiento de los acuerdos que habían puesto fin al conflicto armado.
Les cuento lo anterior no con el fin de presumir, si no para explicar porqué nunca creí vivir tanto tiempo. Pero además porque a veces creo que de algo he servido. Creo firmemente que vivir por vivir no tiene sentido, lo que hace importante nuestra vida es que podamos hacer algo por los demás.
Por ello al cumplir medio siglo de existencia puedo decir al igual que don Pablo Neruda “confieso que he vivido” y ojalá algún día pueda “Vivir para contarla”.
Por ello, amigos y amigas, de todo corazón, muchas gracias por acordarse del día de mi cumpleaños.
San Salvador, 31 de Mayo de 2005.