Somos culpables hasta que demostremos lo contrario.
Hay un principio básico del moderno Estado de Derecho que reza que todos somos inocentes hasta que no se demuestra lo contrario. Este principio se encuentra consagrado en casi la totalidad de las Constituciones Políticas de los países del mundo.
La presunción de inocencia (como dicen los abogados) es básica para la seguridad jurídica y el desarrollo social. También da seguridad a las personas de que no serán acusadas injustamente por cualquier otro sin tener alguna prueba o evidencia.
Pero en El Salvador, donde somos especialistas en hacer las cosas al revés, lo que domina es la presunción de culpabilidad, todos los salvadoreños somos culpables de todo hasta que demostremos lo contrario. Cuando aumentaron las muertes por la epidemia del dengue, resulta que los culpables éramos los salvadoreños porqué no salíamos a matar zancudos.
Los salvadoreños somos culpables de muchos crímenes porque no los denunciamos a la policía. Somos culpables de la crisis económica porque no trabajamos y nos gusta la divierta. Somos culpables de la degradación ecológica porque cocinamos con leña, fumamos y contaminamos con nuestras guarolas el aire limpio de nuestras ciudades.
Pero el colmo es cuando el gobierno decide a través de una disposición policial que van a catear las casas de todos los salvadoreños, porque todos somos culpables de esconder delincuentes, ocultar armas o drogas, hacer el amor en horas de trabajo, tener a la suegra con nosotros o maltratar al chucho.
La policía va a montar grandes operativos en las colonias, y barrios y registrarán casa por casa. El derecho constitucional de la inviolabilidad de la morada no se transgrede pues nosotros gentilmente firmaremos una nota donde invitamos a la policía a pasar adelante, “todos tenemos el derecho de invitar a nuestros amigos a la casa” dijo un alto jefe policial.
Pasen Adelante amigos... Uggg!
Quien no firme tan gentil y educada invitación, es porque algo debe y automáticamente será declarado sospechoso, un juez firmará entonces una orden de cateo, pues este mal ciudadano algo oculta. Entonces la policía llegará sin invitación, en horas de la madrugada, rompiendo puertas y ventanas (al igual que llega un vecino bolo haciendo escándalos) Toda su familia será tirada al suelo boca abajo, esposados, incluyendo ancianos, mujeres embarazadas y niños. Y la casa será revisada sin su consentimiento. Lo mas seguro es que para demostrar la eficiencia del operativo, la misma policía llevará las pruebas de culpabilidad, pues nadie trabaja por gusto en la madrugada. Así aparecerá droga donde antes había azúcar, aparecerán armas en la caja de juguetes de los cipotes, cualquier calcetín con hoyo puede ser gorro pasa montañas, toda toalla sanitaria usada será prueba de que se cometió un delito de sangre.
Además al siguiente día se volverá famoso en todos los noticieros de TCS, Donde saldrá en calzoncillos tirado en el suelo con toda su familia. La cherada lo verá a todo gato color y alguien dirá, “este baboso siempre fue raro, todos sabíamos que algo ocultaba”.
Yo sabia que ese chero era un malacate...
La otra opción que hay, es firmar la gentil invitación y un grupo de policías ingresará a su vivienda, usted permanecerá sentadito en la sala viendo como le revisan todo, en algunos casos, la policía tomará notas discretas de ciertas cosas como marca y pulgadas de su televisor, marca y modelo de su equipo de sonido, tipo de refrigeradora, donde guarda el dinero que le envía su pariente de los EUA. Esta valiosa información pasará a un banco de datos que será muy útil para los “robos por encargo” que después efectúan muchas bandas delincuenciales dirigidas por la policía.
Existe la posibilidad, de que aunque halla firmado la invitación, usted tenga la mala suerte de caerle mal a uno de los policías. Entonces prepárese porque ya se lo llevó judas, aparecerán entonces veinte toneladas de droga del cártel de Medellín, un furgón cargado de armas enviadas clandestinamente por los montoneros, los planes de Bin Laden para atacar a los EUA, cadáveres torturados, etc, etc. Usted saldrá de su casita enchuchado con pasaje directo a Mariona o Apanteos.
La policía también buscará otro tipo de información muy útil para fines políticos. Todo libro que no sea la Biblia puede ser sospechoso, cualquier hojita de propaganda de oposición, ya no se diga si usted tiene un póster del Ché Guevara clavado en la pared. Con esta valiosa información, la empresa donde trabaja podrá despedirlo, o mas adelante volverán a visitarlo con orden judicial de cateo a las tres de la madrugada, o puede sufrir un accidente de tránsito o caerle una bala perdida.
Cuando la policía termine el registro voluntario, le darán las gracias, a lo mejor le piden que firme otra hojita de invitación por si mas adelante quieren volver a llegar. Usted volverá a sentir la tranquilidad de ser un ciudadano honrado. Que no le extrañe si el billete de $ 10.00 que tenía sobre la mesa ya no está, acuérdese que usted es descuidado y pierde todo. Si el anillo de oro de matrimonio que había dejado en el baño, ya no lo encuentra, no vaya a sospechar, a lo mejor lo olvidó anoche en el chupadero, pues se lo quitó para ir a saludar a aquella morenita con cara de dormilona. Cualquier otra cosita que le falte, puede ser la sirvienta, que como anda de novia del albañil de enfrente, no haya que darle para quedar bien.
Se llevaron al chucho tambien...
Pero de todo lo mas importante, es que usted, que antes era culpable, ahora puede decir que es inocente, hasta el próximo operativo policial.