Por suerte el huracán no alcanzó a llegar, si no, quien sabe.
Quizá la principal lección que nos dejó el frustrado Huracán Adrián es que no estamos preparados los salvadoreños para este tipo de eventualidades. Sin restar méritos al esfuerzo que se hizo, en el cual tanto el gobierno como las alcaldías hicieron lo que sabían, pero estamos lejos de contar con un verdadero plan de emergencia para enfrentar los huracanes.
Los salvadoreños tenemos bastante experiencia para enfrentar terremotos y diluvios, Los terremotos del 2001 y las miles de réplicas que sufrimos luego, nos volvieron especialistas en el tema, a tal grado que basta con sentir el temblor y ya sabemos de cuantos grados fue y donde está el epicentro. Igual cuando vienen las lluvias y las subsiguientes inundaciones, todos sabemos para donde correr y cuando hacerlo.
Sismografo
Pero con los huracanes la cosa es diferente, algunos recuerdan el Fifí, otros recuerdan el Mitch pero en este ultimo caso lo que sufrimos fueron lluvias. La verdad es que este es un fenómeno nuevo o inédito para nuestras latitudes, pero la reciente experiencia nos dice que debe haber un plan, pues con los cambios climáticos que sufre nuestro planeta ahora hay que prepararse para todo.
Si observamos con detenimiento la preparación de nuestras autoridades, veremos que todos los preparativos eran para enfrentar inundaciones, cuando estas se presentan lo que se hace es sacar a los habitantes de las zonas de alto riesgo (los que viven a las orillas de las quebradas, fundamentalmente) y se les lleva a lugares altos donde las aguas no van a llegar, eso es lo que hicimos en esta ocasión.
Inundaciones
Pero se les olvidó el detalle que es en los lugares altos donde un huracán puede pegar con mas fuerza. Es decir que al llevar a las personas a escuelas e infraestructuras deportivas, las librábamos de las inundaciones pero no del huracán. Además bastaba ver las escuelas que servían de refugios, con las ventanas sin vidrios, los techos de lámina mal colocadas, para darnos cuenta que muy poco hacíamos para librarles del peligro.
Cuando se presenta un huracán, la vida de las personas corre riesgo real. Lo primero que debe hacerse es tener un diseño de evacuación que no puede ser voluntario. Acá le preguntaban a la gente si quería desalojar, trataban de convencerla y lo lógico es que nadie abandona fácilmente su vivienda y deja sus pertenencias. Un diseño de evacuación en estos casos debe ser obligatorio, las autoridades deben garantizar la seguridad de las pertenencias de los que serán evacuados, para librarlas del vandalismo. Pero todos deben salir por la ruta y en los tiempos del plan. No hay opción, pues lo que se busca es salvar vidas.
En segundo lugar, no podemos convertir en forma automática todas las escuelas, las instalaciones deportivas y casas comunales en refugios anti huracanes. Muchos de ellos no reúnen los requisitos mínimos para enfrentar este fenómeno, REPITO no se trata de lluvias. Debe de haber una evaluación de cuales son las instalaciones públicas que tienen condiciones y cuales se pueden adecuar para que las tengan.
En tercer lugar hay que elaborar un inventario de las instalaciones privadas que si tienen condiciones para ser convertidas en refugios anti huracanes. Por ejemplo los parqueos bajo techo de muchos centros comerciales y supermercados pueden servir en estos casos, pues son sótanos con plafón de concreto como techo, y tiene paredes de cemento y ladrillo.
Esto último parece que a nadie se le ocurrió y estos lugares permanecieron vacíos, cuando mas se les pudo necesitar, lo cual es un absurdo que demuestra que no estábamos preparados.
También hicieron falta indicaciones más precisas a la población. Nos decían que compráramos candelas, pero no nos dijeron que estas no deben encenderse cuando está el huracán, aunque no tengamos luz. Pues corremos el riesgo de darle fuego a la casa. Nos dijeron que la electricidad y el gas de las cocinas se desconectan solo si abandonamos la casa, pero no nos dijeron que estas es mejor desconectarlas aunque nos quedemos en ellas.
Por donde se enchufan estas velas?
Tampoco explicaron con claridad que no podemos abandonar las viviendas en medio del huracán, con los fuertes vientos salir a la calle es un seguro suicidio. Nadie explicó cuales son los lugares mas seguros dentro de una casa, a nadie se le ocurrió tampoco decir que los baños de muchas viviendas son los lugares más seguros con pequeñas adecuaciones que les hagamos.
No existió un plan de evacuación de las zonas altas, donde pueden haber casas en buen estado y con buena construcción pero por su ubicación se vuelven vulnerables.
Lo anterior son solo algunas cosas que señalo sin ser especialista en la materia, pero me parece que el sentido común nos indica que debieron hacerse. Posiblemente los conocedores de la materia tiene muchas mas observaciones.
En todo caso, por suerte el huracán nunca llegó. La naturaleza nos ha dado una oportunidad, que puede ser la última. Ojalá sepamos aprovecharla.
San Salvador, Lunes, 23 de Mayo de 2005.